Lágrimas negras
LA VERDAD ES QUE este "Mes de la Etnia Negra" debería ser una celebración de todos y todas. ¿Por qué? La respuesta está en los estudios del Dr. Tomás Arias, director del Instituto del Genoma Humano de la Universidad de Panamá, al afirmar que la mezcla genética del país está compuesta por 38% de genes indígenas, 33% de origen negro y 31% de genes blancos o caucásicos. "La elevada presencia de genes tanto de origen negro (33%) como indígena (38%) en la población general del país, hace de ésta una población única y diferente entre los países de América. En ninguno de ellos se encuentra una combinación tan alta de genes procedentes de ambos grupos".
Lo que podemos llamar la identidad panameña está armada, pues, de variadas identidades, ya que Panamá es un país multiétnico y pluricultural pero, al mismo tiempo, es crisol étnico de un amplio y creciente mestizaje multiétnico. Esto no desdibujó la permanencia de grupos humanos específicos de la etnia negra como lo constituyen el negro colonial y el negro antillano.
El grupo negro - colonial desciende del negro que en condición de esclavo que llegó al istmo no de la mano, sino bajo el látigo de la colonización hispana. Una parte de los negros coloniales se integran como sirvientes y peones en las ciudades y en las haciendas, adquieren su libertad siglos después cuando fue decretada la emancipación de los esclavos y se mezcla rápidamente con otros grupos. Otra parte de los negros coloniales son descendientes de los cimarrones, esclavos que se rebelaron contra la dominación española, y huyeron a la Costa Arriba y Costa Abajo de Colón, a la región selvática del río Bayano y el Darién, a la costa del sur de Soná y al Archipiélago de Las Perlas formando los palenques o pueblos libres.
La cultura congo es un legado cimarrón. Presupone la existencia de una sociedad de iniciados inspirados en culturas sincréticas africanas e hispánicas. Sus rituales son una dramatización de acontecimientos históricos y de la azarosa vida de los esclavos africanos en la época colonial: la sublevación frente a la crueldad colonial, los carnavales antiguos, cuando los esclavos se vestían con la ropa desechada de los amos, y gozaban de una cierta autonomía por esos días. Los congos mantienen una jerga o lenguaje ceremonial propio de su cultura.
En el pasado, el uso del lenguaje congo era muy utilizado por las comunidades, aunque no todos participaran en los rituales. Hoy esto ha disminuido sensiblemente, pero el congo es una expresión de su identidad cultural que les permite a las comunidades afro caribeñas mantenerse cohesionadas en una cambiante realidad. Es importante apoyar proyectos de revalorización de la cultura costeña y, en especial, de recuperación del lenguaje congo.
Los negros antillanos, por su parte, han sido triplemente segregados y discriminados:
1. Tiene su origen en el contacto intetnico, entre los colonos ingleses, franceses y holandeses establecidos en las islas del Caribe y los africanos llevados como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña, café y otros cultivos alrededor de los siglos XVIII y XIX. Sometidos a "una economía de plantación, en donde la base era el mantenimiento de un población inmersa y servil, sin posibilidades de agruparse en torno a las formas más elementales de asociación, y en donde la más leve posibilidad de alzamiento era violentamente reprimida" (Carlos Castro) en un espacio insular limitado y sin posibilidad de territorios insurrectos, produjo un escaso desarrollo de instituciones colectivas de masa producto de la total imposibilidad de desarrollar instituciones gregarias (familia, reforzamiento de mitos y tradiciones africanas) lo que llevó al menoscabo un espíritu de comunidad, como producto de la esclavitud y la propensión al individualismo.
2. Contratado como la población para las tres grandes obras de infraestructura (ferrocarril, canal francés y canal norteamericano) sufre discriminación laboral y social ejemplificado por el sistema segregacionista en la Zona del Canal a través de las discriminación espacial (comunidades segregadas como Silver City y separación de servicios) y el régimen salarial del Silver Roll para negros y Gold Roll para blancos.
3. Los negros antillanos (llamados despectivamente "chombos") en su contacto con la sociedad panameña, son también segregados espacialmente al agruparse en barracas y se enfrentan a la "vigencia de la estructura racial de casta heredada de la colonia" por lo que "la sociedad antillana no solo es vista como una cultura diferente sino además como una cultura marginada de los valores nacionales y la vida activa del país" (C.Castro). Esto se advierte en la Constitución de 1941 y no es hasta la Constitución de 1946 que se le otorga la ciudadana completa a los descendientes de los antillanos.
Tradicionalmente trataron de conservar su integridad lingüística, pero ante diversas presiones sociales, políticas y económicas, la integración social de esta población ha ido en aumento. Existen dificultades en el aprendizaje de los alumnos cuya lengua es el inglés criollo, al no ser capaces de cambiar la pronunciación y de sintaxis, conduce a la crítica y censura por los docentes y estudiantes, lo que lleva al rechazo y posterior deserción escolar (Holm, Cohen).
La incorporación de este grupo a la sociedad se advierte en la educación, en la participación en la política y en el surgimiento de profesionales que se destacan en la vida académica e intelectual del país; pero sigue existiendo "una cultura antillana capaz de desarrollar su propia dinámica y de adaptarse a diversas situaciones, incluyendo los estados formales de integración a la nacionalidad panameña". (Carlos Castro, 1972)
La lucha contra toda expresión formal o informal de discriminación o segregación es una tarea permanente en el Panamá de hoy, y aunque lágrimas negras hace referencia a un famoso bolero, queremos asignarle el significado el sufrimiento histórico de estos hermanos panameños que, eso sí, nunca renunciaron a la alegría de vivir.
(raulleisr@hotmail.com)
Esto significa, dice González, que no se pueden permitir presentaciones estridentes y que el único sonido aceptable es el "aplauso del público".
Los trabajos avanzan y el Teatro Nacional se prepara para su centenario.
Se conoció que se tiene una agenda de eventos para conmemorar, en el 2008, el centenario de la obra. Una de éstas es el Concurso Nacional de Pianos y el Festival de Arte Escénico, entre otros.
El Teatro Nacional, ubicado en el corazón del Casco Antiguo, es una de las obras representativas de la arquitectura neoclásica en el istmo durante las primeras dos décadas del siglo pasado.
El lugar escogido para su construcción fue uno ocupado por el antiguo convento de las Monjas Enclaustradas de la Encarnación, sitio donde se realizaron representaciones públicas hasta 1862, cuando el gobierno del General Tomás Cipriano de Mosquera lo destinó como cuartel general.
El 1 de octubre de 1908 se inauguró oficialmente el teatro y su costo en ese tiempo fue de B/.597 mil 635, bajo la supervisión del arquitecto italiano Giusseppe Ruggieri.
El frontis del edificio retiene elementos decorativos del neoclásico, con seis arcadas coronadas que enmarcan las ventanas superiores y las puertas principales que dan acceso al vestíbulo.
Dos magníficas esculturas que representan las musas de las letras y la música estan contenidas sobre los laterales y sobre ellas, cuatro medallones de relieve que rinden homenaje a personajes literarios.
Lo que podemos llamar la identidad panameña está armada, pues, de variadas identidades, ya que Panamá es un país multiétnico y pluricultural pero, al mismo tiempo, es crisol étnico de un amplio y creciente mestizaje multiétnico. Esto no desdibujó la permanencia de grupos humanos específicos de la etnia negra como lo constituyen el negro colonial y el negro antillano.
El grupo negro - colonial desciende del negro que en condición de esclavo que llegó al istmo no de la mano, sino bajo el látigo de la colonización hispana. Una parte de los negros coloniales se integran como sirvientes y peones en las ciudades y en las haciendas, adquieren su libertad siglos después cuando fue decretada la emancipación de los esclavos y se mezcla rápidamente con otros grupos. Otra parte de los negros coloniales son descendientes de los cimarrones, esclavos que se rebelaron contra la dominación española, y huyeron a la Costa Arriba y Costa Abajo de Colón, a la región selvática del río Bayano y el Darién, a la costa del sur de Soná y al Archipiélago de Las Perlas formando los palenques o pueblos libres.
La cultura congo es un legado cimarrón. Presupone la existencia de una sociedad de iniciados inspirados en culturas sincréticas africanas e hispánicas. Sus rituales son una dramatización de acontecimientos históricos y de la azarosa vida de los esclavos africanos en la época colonial: la sublevación frente a la crueldad colonial, los carnavales antiguos, cuando los esclavos se vestían con la ropa desechada de los amos, y gozaban de una cierta autonomía por esos días. Los congos mantienen una jerga o lenguaje ceremonial propio de su cultura.
En el pasado, el uso del lenguaje congo era muy utilizado por las comunidades, aunque no todos participaran en los rituales. Hoy esto ha disminuido sensiblemente, pero el congo es una expresión de su identidad cultural que les permite a las comunidades afro caribeñas mantenerse cohesionadas en una cambiante realidad. Es importante apoyar proyectos de revalorización de la cultura costeña y, en especial, de recuperación del lenguaje congo.
Los negros antillanos, por su parte, han sido triplemente segregados y discriminados:
1. Tiene su origen en el contacto intetnico, entre los colonos ingleses, franceses y holandeses establecidos en las islas del Caribe y los africanos llevados como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña, café y otros cultivos alrededor de los siglos XVIII y XIX. Sometidos a "una economía de plantación, en donde la base era el mantenimiento de un población inmersa y servil, sin posibilidades de agruparse en torno a las formas más elementales de asociación, y en donde la más leve posibilidad de alzamiento era violentamente reprimida" (Carlos Castro) en un espacio insular limitado y sin posibilidad de territorios insurrectos, produjo un escaso desarrollo de instituciones colectivas de masa producto de la total imposibilidad de desarrollar instituciones gregarias (familia, reforzamiento de mitos y tradiciones africanas) lo que llevó al menoscabo un espíritu de comunidad, como producto de la esclavitud y la propensión al individualismo.
2. Contratado como la población para las tres grandes obras de infraestructura (ferrocarril, canal francés y canal norteamericano) sufre discriminación laboral y social ejemplificado por el sistema segregacionista en la Zona del Canal a través de las discriminación espacial (comunidades segregadas como Silver City y separación de servicios) y el régimen salarial del Silver Roll para negros y Gold Roll para blancos.
3. Los negros antillanos (llamados despectivamente "chombos") en su contacto con la sociedad panameña, son también segregados espacialmente al agruparse en barracas y se enfrentan a la "vigencia de la estructura racial de casta heredada de la colonia" por lo que "la sociedad antillana no solo es vista como una cultura diferente sino además como una cultura marginada de los valores nacionales y la vida activa del país" (C.Castro). Esto se advierte en la Constitución de 1941 y no es hasta la Constitución de 1946 que se le otorga la ciudadana completa a los descendientes de los antillanos.
Tradicionalmente trataron de conservar su integridad lingüística, pero ante diversas presiones sociales, políticas y económicas, la integración social de esta población ha ido en aumento. Existen dificultades en el aprendizaje de los alumnos cuya lengua es el inglés criollo, al no ser capaces de cambiar la pronunciación y de sintaxis, conduce a la crítica y censura por los docentes y estudiantes, lo que lleva al rechazo y posterior deserción escolar (Holm, Cohen).
La incorporación de este grupo a la sociedad se advierte en la educación, en la participación en la política y en el surgimiento de profesionales que se destacan en la vida académica e intelectual del país; pero sigue existiendo "una cultura antillana capaz de desarrollar su propia dinámica y de adaptarse a diversas situaciones, incluyendo los estados formales de integración a la nacionalidad panameña". (Carlos Castro, 1972)
La lucha contra toda expresión formal o informal de discriminación o segregación es una tarea permanente en el Panamá de hoy, y aunque lágrimas negras hace referencia a un famoso bolero, queremos asignarle el significado el sufrimiento histórico de estos hermanos panameños que, eso sí, nunca renunciaron a la alegría de vivir.
(raulleisr@hotmail.com)
Esto significa, dice González, que no se pueden permitir presentaciones estridentes y que el único sonido aceptable es el "aplauso del público".
Los trabajos avanzan y el Teatro Nacional se prepara para su centenario.
Se conoció que se tiene una agenda de eventos para conmemorar, en el 2008, el centenario de la obra. Una de éstas es el Concurso Nacional de Pianos y el Festival de Arte Escénico, entre otros.
El Teatro Nacional, ubicado en el corazón del Casco Antiguo, es una de las obras representativas de la arquitectura neoclásica en el istmo durante las primeras dos décadas del siglo pasado.
El lugar escogido para su construcción fue uno ocupado por el antiguo convento de las Monjas Enclaustradas de la Encarnación, sitio donde se realizaron representaciones públicas hasta 1862, cuando el gobierno del General Tomás Cipriano de Mosquera lo destinó como cuartel general.
El 1 de octubre de 1908 se inauguró oficialmente el teatro y su costo en ese tiempo fue de B/.597 mil 635, bajo la supervisión del arquitecto italiano Giusseppe Ruggieri.
El frontis del edificio retiene elementos decorativos del neoclásico, con seis arcadas coronadas que enmarcan las ventanas superiores y las puertas principales que dan acceso al vestíbulo.
Dos magníficas esculturas que representan las musas de las letras y la música estan contenidas sobre los laterales y sobre ellas, cuatro medallones de relieve que rinden homenaje a personajes literarios.