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Las advertencias del medio ambiente


Por más que los ambientalistas aconsejan conservar los bosques, sus plantas y animales; y no arrojar basura a las calles y menos a los ríos, lagos y playas, la gente insensata lo hace. Pues sepan que lo que se les viene encima no es una voz sino un rugido de advertencia.
Las noticias registran un hecho alarmante: el más largo y caudaloso río del mundo, el Amazonas, se está secando. El Amazonas es más que un río, es fuente de vida. Sus millones de hectáreas de bosques y pantanos purifican el aire del planeta y generan infinitas variedades de organismos vivos que son parte de la cadena de la vida. Si un eslabón animal o vegetal perece, otros correrán igual suerte y, al final o en el medio del camino - porque las ratas y cucarachas nos sobrevivirán - nos llegará el turno y pereceremos.
Hace poco también, los científicos descubrieron espantados que el hielo de los polos, acostumbrado a derretirse y recuperarse al mismo ritmo cada año, en el último año no se repuso. Llegó a tal grado a derretirse que se teme que el proceso sea irreversible y, por ende, el nivel del mar se elevará y sumergirá a algunas ciudades costeras, cambiando de pazo el clima en el planeta.
Enfermedades desconocidas, como el sida y la gripe aviar, están apareciendo; Europa, Estados Unidos y China, están sufriendo en los últimos años inundaciones pavorosas e inviernos crudos como nunca antes, alternados con veranos calcinantes que cobran cientos de vidas. Recuérdese cómo están muriendo de calor agricultores hispanos en California. Norteamérica ha sido azotada por huracanes espantosos este año; y hasta nuestro país, de quien decimos está bendecido por Dios, ha estado recibiendo su cuota. El clima del planeta se está deteriorando por culpa nuestra; y lo vamos a pagar muy caro.

101 años de Panamá América

 
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