Las alianzas políticas
Poco más que demonizada ha sido por muchos la alianza Martinelli-Varela por todo lo que se dijeron recientemente.
No pretendo justificar los errores cometidos por ambos y que han causado tanta polémica y generado tantas reacciones a raíz de su alianza política; pero es que muchos pretenden olvidar situaciones parecidas, criticando y cayando cuando y lo que les conviente.
Un mal no justifica otro mal; sin embargo, igual confrontación realizaron Herrera y Navarro con el agravante de que se trataba de una campaña interna. Y quienes la diferencian por esto último, no quieren recordar que esas primarias fueron públicas y saturaron al país de propaganda política como si fuera a nivel nacional.
En su momento pocos entendieron la unión PP (antiguo PDC)-PRD. Los entonces demócrata cristianos fueron perseguidos, exilados, torturados, etc., por sus actuales aliados. Incluso, un adalid de la democracia como Ricardo Arias Calderón, quien valientemente y con su estatura moral, protegió en su momento a los civilistas de las huestes batalloneras y quien fuera además candidato a segundo vicepresidente en la nómina de Arnulfo Arias Madrid en 1984, termina en el ocaso de su vida pública justificándo expresamente los golpes de estado cometidos contra éste (y por ende contra la democracia) para fortalecer una vez más su abrazo con aquellos que no hace mucho confrontó firmemente.
Por otro lado, siempre se ha criticado a los partidos civilistas o bien, opositores al PRD, por no unirse favoreciendo a éste último. Sucedió en 1994, en 1999 (aunque este año perdió el PRD) y en 2004. Ahora que por primera vez en democracia se une la oposición al PRD (como en 1989) resulta ser un pecado de lesa patria. Pero hay un hecho que pocos se han preocupado en destacar, y es el deprendimiento político de Juan Carlos Varela. Candidato por el más grande y fuerte partido de oposición, frente a la realidad de no generar suficiente simpatía popular ante el próximo 3 de mayo decide aliarse con Ricardo Martinelli a pesar de los vejámenes verbales que le propiciaron y que él, como humano que es, tuvo que responder en más de una ocasión.
Antes se explotaba que por las ansias de poder, miopía política o ambiciones personales, los enemigos del PRD jamás se unirían. Ahora que lo hacen son mentirosos, embusteros, etc. Y no olvidemos que si Martinelli se unió con los huesos viejos que por más de 40 años no han cumplido con el pueblo, Navarro aceptó la vicepresidencia de una traidora que no cumple su palabra, censuradora de campañas, mentirosa y norieguista. Si de un lado llueve, en el otro no escampa.