Las amas de casa
Esta fecha es ideal para meditar sobre el papel de las amas de casa, especialmente de las madres y mujeres que, en vez de asumir otras alternativas fuera del hogar, optan por desempeñar la más difícil e ingrata de todas las tareas: la de administrar un hogar en toda la gama de sus infinitos detalles y complejidades.
Hablamos de los genios del más importante de todos los presupuestos, de aquél que nos permite vivir y respirar con relativa tranquilidad, sabiendo que en la casa las cosas marchan en manos confiables, pese a las crisis y estrecheces. Como oímos una vez de un estratega de gobierno, un ama de casa sabe más administración y economía que todos los ministros juntos.
Son así mejores psicólogas, las más expertas en el manejo de crisis, las más aptas educadoras, las máximas consejeras, destacadas enfermeras y especialistas en primeros auxilios que, de vez en cuando, incursionan en tareas inverosímiles, como las de hacer de plomeras, electricistas, modistas y policías, entre otros. Sin ellas, nada funcionaría, y mucho menos los que estudiamos o trabajamos fuera de casa. Por eso, es injusto y disparatado pensar o afirmar que un ama de casa no trabaja. Por el contrario, ella labora más que nadie, en las más duras de las condiciones, sin recibir a cambio remuneración, reconocimiento o gratitud alguna sino, a veces, todo lo contrario, como cuando se dice que no hacen nada.
Para ellas no hay horario, ni pausa, ni descanso, madres, amas de casa, mujeres, guerreras incansables que se mueven por amor a sus seres queridos, muchas veces más que a sí mismas.
Hablamos de los genios del más importante de todos los presupuestos, de aquél que nos permite vivir y respirar con relativa tranquilidad, sabiendo que en la casa las cosas marchan en manos confiables, pese a las crisis y estrecheces. Como oímos una vez de un estratega de gobierno, un ama de casa sabe más administración y economía que todos los ministros juntos.
Son así mejores psicólogas, las más expertas en el manejo de crisis, las más aptas educadoras, las máximas consejeras, destacadas enfermeras y especialistas en primeros auxilios que, de vez en cuando, incursionan en tareas inverosímiles, como las de hacer de plomeras, electricistas, modistas y policías, entre otros. Sin ellas, nada funcionaría, y mucho menos los que estudiamos o trabajamos fuera de casa. Por eso, es injusto y disparatado pensar o afirmar que un ama de casa no trabaja. Por el contrario, ella labora más que nadie, en las más duras de las condiciones, sin recibir a cambio remuneración, reconocimiento o gratitud alguna sino, a veces, todo lo contrario, como cuando se dice que no hacen nada.
Para ellas no hay horario, ni pausa, ni descanso, madres, amas de casa, mujeres, guerreras incansables que se mueven por amor a sus seres queridos, muchas veces más que a sí mismas.