Las calificadoras comprometen a Panam
A fines de noviembre del año 2004, durante uno de mis viajes a Guatemala para asistir al PARLACEN, cayó en mis manos un tabloide financiero centroamericano. Leí un artículo que se titulaba "Standard & Poor´s advierte sobre posible baja en calificación de deuda panameña". Decía que, de persistir el elevado déficit fiscal en Panamá, la calificación otorgada a la deuda soberana del país canalero podría bajar. "De acuerdo a la calificadora, una baja en la calificación de Panamá dependerá del éxito de la reforma que impulsa el gobierno del Presidente Martín Torrijos, a la CSS y la racionalización del gasto público, y si se logra reducir el déficit del gobierno general".
Como verán, desde aquel entonces, las organizaciones internacionales presionaban a nuestro país para que modificara las leyes que, según este gobierno, eran producto de una mente brillante del PRD. Desde entonces he dicho, en varias ocasiones, lo acotado aquí y no hubo forma humana de cambiar ambas leyes para un menor perjuicio a los panameños, sobre todo los de clase media. Las consecuencias han sido desastrosas ya que, en las últimas noticias se explica cómo parte de esa clase media ha pasado a ser clase pobre. Panamá era el país de la región con una clase media más amplia y ahora, gracias a la obediencia del gobierno, hemos desmejorado.
Pero llama la atención que el tercer punto no ha sido cumplido y la racionalización del gasto público continúa ausente y ellos gastan indiscriminadamente, aumentando el número de empleados públicos y los nuevos ricos. Ningún panameño consciente ignora la forma tan espantosa como nos hemos endeudado. Todos los días nos desayunamos con la noticia de que existe un auge en las finanzas públicas, pero la pobreza aumenta y la deuda también. El jueves 30 de agosto decía el Panamá América que "CALIFICADORAS CUESTIONAN LA ALTA DEUDA PANAMEÑA" que, pese al crecimiento económico, la calificadora dice que la deuda está por más de 10,000 millones de dólares. Panamá debe lograr un grado de inversión y una tendencia alcista de ciertos indicadores macroeconómicos. Lo preocupante es que la entrada del dinero del Canal no tiene control alguno y no llega a los más necesitados sino en forma parcialísima, como dádivas indignas y no como forma de mejorar el nivel de vida. Panamá está catalogada entre los países con mayores ingresos en Centroamérica, pero con una deuda alta. Dicen los técnicos que debe dársele una flexibilidad a la reforma fiscal y que se debe ser muy cauto con el dinero que viene del Canal que puede bajar y traer problemas. Pero este gobierno no tiene conocimiento exacto de lo que es una política económica digna de un país. No soy economista ni conozco cómo planificar la creación de empleos. Pero sé que hay que hacerlo; estos señores ni eso han aprendido y aplican la teoría del todo pa´ mí.
No hay derecho para que se despilfarre tanto dinero y se invierta tan mal. No hay razones de peso para que lo que no cuesta, háganlo fiesta. No es justo que los panameños vivan mal por ineficiencia de un gobierno que ha pasado sin hacer nada por este pueblo. Estamos desperdiciando las oportunidades porque nada se planifica, nada se organiza y todo se improvisa. Entonces, violamos los derechos, ignoramos las razones y nos quedamos sin aplicar justicia en los problemas económicos. No contentos con la ignorancia, creen que todos los panameños lo somos y nos mantienen varios días en ascuas con cambios ofensivos en el gobierno; ha sido un carrousel que pareciera que no tienen gente capacitada para los puestos. Algunos cambios han sido una burla y ya hablaré de ellos en otra ocasión, pero no podía ignorarlos. Vamos de mal en peor y el país sufre, los panameños padecemos y ellos se ríen de nosotros por ser tan idiotas que votaron por el PRD y, según dicen, volverán a hacerlo para repetir el suplicio. Despertemos y, por lo menos nos quejemos y gritemos alto nuestro desencanto, nuestras verdades y las aspiraciones a llegar a ser un gran país con gobernantes serios, estadistas y dignos de un respeto y consideración como tales.
Como verán, desde aquel entonces, las organizaciones internacionales presionaban a nuestro país para que modificara las leyes que, según este gobierno, eran producto de una mente brillante del PRD. Desde entonces he dicho, en varias ocasiones, lo acotado aquí y no hubo forma humana de cambiar ambas leyes para un menor perjuicio a los panameños, sobre todo los de clase media. Las consecuencias han sido desastrosas ya que, en las últimas noticias se explica cómo parte de esa clase media ha pasado a ser clase pobre. Panamá era el país de la región con una clase media más amplia y ahora, gracias a la obediencia del gobierno, hemos desmejorado.
Pero llama la atención que el tercer punto no ha sido cumplido y la racionalización del gasto público continúa ausente y ellos gastan indiscriminadamente, aumentando el número de empleados públicos y los nuevos ricos. Ningún panameño consciente ignora la forma tan espantosa como nos hemos endeudado. Todos los días nos desayunamos con la noticia de que existe un auge en las finanzas públicas, pero la pobreza aumenta y la deuda también. El jueves 30 de agosto decía el Panamá América que "CALIFICADORAS CUESTIONAN LA ALTA DEUDA PANAMEÑA" que, pese al crecimiento económico, la calificadora dice que la deuda está por más de 10,000 millones de dólares. Panamá debe lograr un grado de inversión y una tendencia alcista de ciertos indicadores macroeconómicos. Lo preocupante es que la entrada del dinero del Canal no tiene control alguno y no llega a los más necesitados sino en forma parcialísima, como dádivas indignas y no como forma de mejorar el nivel de vida. Panamá está catalogada entre los países con mayores ingresos en Centroamérica, pero con una deuda alta. Dicen los técnicos que debe dársele una flexibilidad a la reforma fiscal y que se debe ser muy cauto con el dinero que viene del Canal que puede bajar y traer problemas. Pero este gobierno no tiene conocimiento exacto de lo que es una política económica digna de un país. No soy economista ni conozco cómo planificar la creación de empleos. Pero sé que hay que hacerlo; estos señores ni eso han aprendido y aplican la teoría del todo pa´ mí.
No hay derecho para que se despilfarre tanto dinero y se invierta tan mal. No hay razones de peso para que lo que no cuesta, háganlo fiesta. No es justo que los panameños vivan mal por ineficiencia de un gobierno que ha pasado sin hacer nada por este pueblo. Estamos desperdiciando las oportunidades porque nada se planifica, nada se organiza y todo se improvisa. Entonces, violamos los derechos, ignoramos las razones y nos quedamos sin aplicar justicia en los problemas económicos. No contentos con la ignorancia, creen que todos los panameños lo somos y nos mantienen varios días en ascuas con cambios ofensivos en el gobierno; ha sido un carrousel que pareciera que no tienen gente capacitada para los puestos. Algunos cambios han sido una burla y ya hablaré de ellos en otra ocasión, pero no podía ignorarlos. Vamos de mal en peor y el país sufre, los panameños padecemos y ellos se ríen de nosotros por ser tan idiotas que votaron por el PRD y, según dicen, volverán a hacerlo para repetir el suplicio. Despertemos y, por lo menos nos quejemos y gritemos alto nuestro desencanto, nuestras verdades y las aspiraciones a llegar a ser un gran país con gobernantes serios, estadistas y dignos de un respeto y consideración como tales.