Las cárceles y la indolencia asfixiante
Con vergüenza y pesar, volvemos sobre este tema que hemos tratado hasta el cansancio. Es indispensable que se construyan más de cárceles. El anuncio de que están levantándose tres en ciudades del interior, no basta. El más agudo de los problemas lo constituye el infernal hacinamiento asfixiante en las de La Joya y La Joyita. Ello obliga a las autoridades a conceder permisos para trabajar fuera de ellas, otorgar casa por cárcel y hasta inventar merecimientos por buena conducta. En cada uno de estos casos, lo que resulta es poner en la calle antes de cumplir su pena por completo a individuos que no merecían aún la libertad.
Las construcciones tomarán tiempo, lo comprendemos. Pero es urgente que se le diga a la comunidad que, por lo menos, se nombrará una comisión especial de entendidos para que elabore un plan que establezca cuántas hay que construir, con qué capacidad de alojamiento en cada una de ellas, cuánto sería su costo, cómo financiar el proyecto y fijar tiempo de entrega de las mismas.
El contagio de enfermedades, la asfixia de los reclusos que conduce a riñas con heridos y muertes, y las constantes fugas teñidas de muy sospechosos sobornos, requieren una urgentísima acción frente al índice de alarmante crecimiento del delito.