Las casas de calle 18 se caen
El Panamá América
No importa en que casa se viva porque todas están en pésimas condiciones. En calle 18, El Chorrillo, residen cientos de familias humildes que le piden desesperadamente a las autoridades del Ministerio de Vivienda (MIVI) la oportunidad de vivir de mejor manera.
En la casa 8A-24 reside Sebastián Muñoz, él se pregunta dónde están tres de los legisladores del circuito 8-7 porque el único que les ayuda es Sergio Gálvez.
Los balcones del viejo inmueble fueron reparados hace unos días con la madera que "Checho" les envió, pero esto ha sido como poner una hierba en un terreno erosionado.
Los techos oxidados están a punto de caer al igual que las vigas que sostienen la casa.
No comprendo porque el MIVI no toma en cuenta nuestra petición de salir de aquí, dijo el joven que se gana la vida planchando.
Cuando llueve el zaguán se inunda y las aguas corren por todos lados, expresó.
Agregó que las casas se caen a pedazos y aún así el MIVI de vez en cuando lleva inquilinos nuevos a esas "trampas de muerte".
EL GALLINERO
Hace 14 años que Elizabeth Lumbi reside en la casa 8A-18, la que ella llama "el gallinero".
Su cuarto tiene filtraciones en todas las paredes y el techo grandes huecos por donde entra la lluvia.
En una de las camas yacía su madre, quien hace 10 años sufrió un derrame y no puede valerse por si misma. El calor es insoportable.
"Tengo dos año de haber metido mis papeles en el MIVI para pedir una nueva casa, pero quedaron archivados", manifestó.
No es justo que por tener un trabajo permanente no nos tomen en cuenta para los proyectos habitaciones, dijo.
Lumbi añadió que es dueña de un taxi, así que puede hacerle frente a las mensualidades, sin embargo, no soy tomada en cuenta.
Muchas son las personas que pueden pagar, pero si no pueden hacerlo por descuento directo no son tomadas en serio.
"Nos reprimen y no podemos hacer valer el derecho de vivir mejor, por lo que lo único que podemos hacer es seguir aquí, empatando lo viejos tablones", señaló.
Agregó que el dueño de esta casa, Ernesto Zubieta, hace años que dejó de cobrarles el alquiler y por ende de reparar los daños.
Lo que hacemos es recoger cuotas entre todos y reparar las cosas. Lo último que se cambió fueron los sanitarios, indicó.
El MIVI nos dijo que cambiarían los servicios después de enero, pero nosotros no podíamos esperar más, expresó.
FUERA ABAJO
Estas serán las palabras que en cualquier momento gritará una residente de la planta alta de la casa 8A-39, donde viven 24 familias.
La señora que no quiso dar su nombre reside con ocho personas, entre ellas un bebé (su nieto) que dormía plácidamente al momento de la entrevista.
"Mi cuarto está a punto de caer encima del de abajo", porque las vigas y paredes ya están inclinadas por el peso de los años.
Dijo que le ha pedido al director del centro de salud de El Chorrillo, Dr. Navarro que fumiguen el lugar porque teme que se dé un caso de dengue, ya que hay muchos mosquitos, u ocurra una epidemia por las aguas negras que corren dentro y fuera del inmueble.
En la planta baja, el MIVI construye dos baños y dos sanitarios porque los actuales están en condiciones deplorables.
Lo que lamenta la inquilina es la lentitud con que se hace el trabajo, y criticó que los funcionarios del MIVI vayan solamente por unos minutos. "Así nunca terminarán", expresó.
También lamentó que los baños de la planta alta se vayan a eliminar porque tiene un vecino que es discapacitado, y no puede bajar las endebles escaleras.
A la señora le urge salir de esta casa, pero su sueño no se realiza. "No nos toman en cuenta, y eso que mi esposo tiene trabajo permanente en el Servicio Marítimo Nacional", manifestó.
"Por el momento yo metí una solicitud de empleo en la DIMA, espero que salga para tener dos entradas en casa y poder tener más oportunidades de salir de aquí", mencionó.