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Las críticas pasan


Reza un viejo refrán como otros que guardan relación con lo que acontece en la vida real. Las denuncias y críticas que con frecuencia se hacen en Panamá a elementos políticos a funcionarios públicos, miembros de la empresa privada y a las instituciones del Estado, lamentablemente casi todas quedan sin efecto al no contar con las pruebas inmediatas y, en otros casos, porque no les conviene investigarlas, quedando como siempre burlada la Patria y la sociedad. Resulta un poco irónico escuchar tantas denuncias sobre personas y casos que vienen afectando la imagen, el prestigio y la economía de la nación sin que nadie resulte culpable y condenado, según las autoridades correspondientes.
Las denuncias en nuestro país siempre han existido y existirán, lo que sucede es que a muchos no les conviene investigarlas, por intereses políticos y burocráticos, porque resultarían involucrados. Una cosa es acusar e investigar a un elemento común y corriente y otra es acusar e investigar a un alto e influyente político, un alto funcionario público o un acaudalado elemento de la sociedad.
No es posible que mientras los acusados exigen pruebas inmediatas en sus denuncias, la Patria se consume en su imagen, su prestigio y su economía. Tenemos la plena convicción según algunos precedentes, de que si las autoridades respectivas se propusieran de manera patriótica y desapasionada a darle un seguimiento encubierto en cada caso de denuncias, conseguirían la verdad, porque como dice otro adagio "cuando el río suena, es porque piedra y palos trae", como también dice el Santo Evangelio de Cristo "nada hay oculto que no haya de manifestarse, ni secreto que no haya de saberse", todo depende del interés de las autoridades en la ventilación de los casos.
La presentación de pruebas inmediatas en las denuncias resulta un poco difícil, si llevamos en cuenta la poderosa herramienta del poder político, económico y burocrático con que cuentan algunos de los involucrados, otros no cooperan y encubren y se mantienen indiferentes por el temor a las represalias, las presiones y promesas.
Por otro lado a veces los pueblos son culpables de su propio destino debido a la indiferencia que demuestran en los casos que afectan a la nación y a la sociedad. Al pueblo panameño, al Ministerio Público y al Frente Nacional contra la Corrupción tienen un reto y un compromiso con la Patria y la sociedad de investigar, hasta las últimas consecuencias de manera exhaustiva, la verdad de los hechos y castigar de manera ejemplar a los culpables en esos delitos.
La Honorable Asamblea Legislativa tiene la obligación moral y patriótica de despojarse de su inmunidad parlamentaria porque quien no la debe no la teme. De lo contrario se convertirían en el mayor obstáculo y en el estancamiento de las investigaciones de tanta importancia para el futuro y el destino de la Patria. Sería muy penoso que por estar encubriendo corrupciones nefastas se afecte la Patria y a los demás panameños.

101 años de Panamá América

 
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