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Las economías en Latinamérica


Las teorías económicas promovidas por los países industrializados que cimentaron las bases para la apertura comercial global, se están derrumbando. Hoy, la mayoría de los economistas que en su momento endosaron la eliminación de las cuotas de importación y las reducciones de las tarifas aduanales, expresan dudas sobre las bondades de la liberalización como fórmula para mejorar el bienestar común de los pueblos en desarrollo. Si analizamos las economías latinoamericanas y del Caribe , el año 1999 ha sido el peor de la década en términos generales; el crecimiento combinado del PIB ha sido cero por ciento o sea, una paralización de los negocios y un aumento del desempleo. La economía chilena, el ejemplo del éxito de la apertura comercial, entró en recesión el año pasado. Estos resultados negativos, sumados al malestar social de los pueblos, están obligando a nuestros gobiernos a reconsiderar algunos cambios estructurales aún en contra de las presiones de las Instituciones Financieras Internacionales (IFIS), las cuales estiman que es muy prematuro para evaluar resultados, ya que los cambios sólo han sido efectuados parcialmente por los estados. Si bien la IFIS podrían tener razón, en mi humilde opinión existen factores más graves que estos símples resultados económicos de Latinoamérica, se trata de las constantes violaciones a los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por parte de las grandes potencias en detrimento de las pequeñas economías. Un ejemplo claro son las cuotas que mantiene la Comunidad Europa (EU) al banano latinoamericano, a pesar de los repetidos fallos que en su contra han dado los paneles de la OMC. También existen más de 70 ocasiones en las que los Estados Unidos de América ha tomado unilateralmente medidas comerciales coercitivas bajo el nombre de "sanciones económicas", que han causado efectos debastadores a estos países bajo la excusa de que: "han agotado los medios diplomáticos, pero el uso de la fuerza no es por el momento apropiado". Otro mal ejemplo para los países en desarrollo fue el fracaso de la reunión de Ministros organizada por la OMC en Seattle U.S.A. La causa fue, la falta de consulta de la Dirección General del organismo, al pretender presentar para la aprobación de la Cumbre, resoluciones que sólo habían sido discutidas por países miembros seleccionados por el Director en reuniones conocidas como de "Salón Verde" o "invitación selectiva".
He sido promotor y creyente de la liberalización de las economías; de hecho, existen muy buenos ejemplos de gran éxito en diferentes partes del mundo. Sin embargo, las aperturas deben hacerse gradualmente y sobretodo bajo el concepto de reciprocidad. Para que un acuerdo sea exitoso y permanente, tiene que ser beneficioso para las partes. Considero que el equipo negociador de tratados internacionales de Panamá está muy claro en cuanto al concepto de la reciprocidad, prueba de ello fueron los fallecidos intentos de acuerdo con Chile y México; nuestra debilidad la sitúo en la falta de recursos tanto humanos como presupuestarios. Una negociación depende en gran medida de tener información precisa, o sea conocer las fortalezas y debilidades de la contraparte; de la capacidad técnica de la unidad negociadora; de las relaciones dentro y fuera de las mesas de trabajo, o sea contactos diplomáticos o personales con quienes toman las decisiones; y finalmente, de disponer de medios económicos adecuados para viajar y representar al país en forma digna y decorosa. Panamá tiene la gran ventaja de tener una economía dolarizada y diversificada, con grandes probabilidades de crecimiento en el sector servicios. Por lo tanto, en mi opinión no debemos preocuparnos tanto por el fracaso de la globalización en la región, por el contrario, y si me perdonan la redundancia, siempre nos ha favorecido lo contrario.

101 años de Panamá América

 
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