Las elecciones de los Estados Unidos
Hoy, 7 de noviembre, el mundo estará pendiente de los resultados de las primeras elecciones del siglo 21 de la nación norteamericana. Si en el pasado ellas han sido importantes, ahora lo serán más por ser los Estados Unidos la única superpotencia de la época contemporánea. Por razón de las especiales relaciones que nuestro país ha tenido y tendrá con los Estados Unidos, los resultados de esos comicios tendrán singulares repercusiones para Panamá.
Tradicionalmente se ha considerado que los republicanos están menos dispuestos a fomentar relaciones estrechas con América Latina y que los demócratas son más favorables a reforzarlas y, por ello, también tradicionalmente, ha existido la tendencia a considerar que con éstos nos iría mejor.
En el caso de Panamá, es importante destacar que la reinvindicación de la principal causa nacional pudo concretarse gracias al decisivo papel que jugó la administración que presidió Jimmy Carter y que la mayor oposición siempre vino de los sectores republicanos. También es importante destacar que los pocos reductos de insatisfacción que todavía perduran por el traspaso a nuestro país del control del Canal están ubicados en las filas republicanas más que en las demócratas.
La asunción por nuestro país del control del Canal es un hecho irreversible y, por tanto, el resultado de las elecciones norteamericanas no cambiará esa realidad. Sin embargo, según de qué lado se incline el veredicto de los electores estadounidenses, el marco general de nuestras relaciones con la potencia norteamericana puede verse considerablemente afectado.
Después de concluida la transición del Canal se cumplió la etapa más importante de nuestra lucha por consolidar la independencia nacional, pero con el vencimiento del Tratado del Canal, propiamente dicho, no nos hemos divorciado completamente de esa "especial relación" que nos une a los Estados Unidos, pues todavía subsiste el Tratado de Neutralidad, el problema de la limpieza de las áreas contaminadas con explosivos y otros desechos tóxicos, por las fuerzas armadas norteamericanas y los efectos del "Plan Colombia".
Con la actual administración demócrata hemos tenido serias dificultades para que acepten que a los Estados Unidos le corresponde descontaminar las áreas afectadas por las actividades de sus fuerzas militares y no es previsible que si triunfan los republicanos, encontremos una mayor receptividad. Por otra parte, creo que por haber discutido el tema con los actuales rectores del Departamento de Estado, tal vez, el logro de una solución favorable a nuestro reclamo se presenta como más viable. Una nueva administración republicana significaría, en términos prácticos, tener que recomenzar desde el establecimiento de contactos con nuevos funcionarios que, con toda seguridad, serán desconocidos.
El Plan Colombia, y su desarrollo, sin duda alguna, tendrá una muy importante repercusión en el rumbo de nuestras relaciones con los Estados Unidos. De intensificarse el conflicto armado que desde hace más de cuarenta años sacude a la nación vecina, no podremos soslayar sus efectos y, también, será razonable esperar que el enfoque sobre el papel que debe asumir Panamá sea diferente si la próxima administración norteamericana es demócrata o republicana.
En el nuevo marco, posterior al vencimiento del Tratado del Canal, de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos, el subsistente Tratado de Neutralidad es pieza fundamental. Si nuestro país decidiera comenzar un proceso que eventualmente desembocará en la adopción de una estrategia para lograr su terminación, es obvio que para su éxito también sería decisiva la filosofía que anime a la próxima administración norteamericana.
El resultado de las elecciones estadounidenses es importante para el mundo, pero para nosotros, sin desconocerlo, tienen una importancia crucial.
Tradicionalmente se ha considerado que los republicanos están menos dispuestos a fomentar relaciones estrechas con América Latina y que los demócratas son más favorables a reforzarlas y, por ello, también tradicionalmente, ha existido la tendencia a considerar que con éstos nos iría mejor.
En el caso de Panamá, es importante destacar que la reinvindicación de la principal causa nacional pudo concretarse gracias al decisivo papel que jugó la administración que presidió Jimmy Carter y que la mayor oposición siempre vino de los sectores republicanos. También es importante destacar que los pocos reductos de insatisfacción que todavía perduran por el traspaso a nuestro país del control del Canal están ubicados en las filas republicanas más que en las demócratas.
La asunción por nuestro país del control del Canal es un hecho irreversible y, por tanto, el resultado de las elecciones norteamericanas no cambiará esa realidad. Sin embargo, según de qué lado se incline el veredicto de los electores estadounidenses, el marco general de nuestras relaciones con la potencia norteamericana puede verse considerablemente afectado.
Después de concluida la transición del Canal se cumplió la etapa más importante de nuestra lucha por consolidar la independencia nacional, pero con el vencimiento del Tratado del Canal, propiamente dicho, no nos hemos divorciado completamente de esa "especial relación" que nos une a los Estados Unidos, pues todavía subsiste el Tratado de Neutralidad, el problema de la limpieza de las áreas contaminadas con explosivos y otros desechos tóxicos, por las fuerzas armadas norteamericanas y los efectos del "Plan Colombia".
Con la actual administración demócrata hemos tenido serias dificultades para que acepten que a los Estados Unidos le corresponde descontaminar las áreas afectadas por las actividades de sus fuerzas militares y no es previsible que si triunfan los republicanos, encontremos una mayor receptividad. Por otra parte, creo que por haber discutido el tema con los actuales rectores del Departamento de Estado, tal vez, el logro de una solución favorable a nuestro reclamo se presenta como más viable. Una nueva administración republicana significaría, en términos prácticos, tener que recomenzar desde el establecimiento de contactos con nuevos funcionarios que, con toda seguridad, serán desconocidos.
El Plan Colombia, y su desarrollo, sin duda alguna, tendrá una muy importante repercusión en el rumbo de nuestras relaciones con los Estados Unidos. De intensificarse el conflicto armado que desde hace más de cuarenta años sacude a la nación vecina, no podremos soslayar sus efectos y, también, será razonable esperar que el enfoque sobre el papel que debe asumir Panamá sea diferente si la próxima administración norteamericana es demócrata o republicana.
En el nuevo marco, posterior al vencimiento del Tratado del Canal, de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos, el subsistente Tratado de Neutralidad es pieza fundamental. Si nuestro país decidiera comenzar un proceso que eventualmente desembocará en la adopción de una estrategia para lograr su terminación, es obvio que para su éxito también sería decisiva la filosofía que anime a la próxima administración norteamericana.
El resultado de las elecciones estadounidenses es importante para el mundo, pero para nosotros, sin desconocerlo, tienen una importancia crucial.