Las encuestas y las elecciones americanas
Nueva York (AIPE)- Según las principales encuestas, George W. Bush mantiene una ventaja de entre 8 y 10 puntos y, por lo tanto, parece que va a ganar en grande en noviembre. Algunos estimados, como el de Battleground Survey, muestran al gobernador de Texas con 12 puntos de delantera, lo cual indicaría una victoria aplastante, la cual se reflejaría en más amplias mayorías tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes. Ello le daría a los republicanos de Bush el mayor mandato desde los tiempos de Calvin Coolidge, a mediados de los años 20.
Pero ¿son confiables las encuestas? Yo soy economista y no un experto en ciencias políticas. Y aunque los economistas nos las pasamos pronosticando el futuro, es imposible hacerle total seguimiento a la avalancha de encuestas.
Por ejemplo, la encuesta CNN/USA Today Gallup muestra que 48% escogería a Bush y 46% a Gore. Hace una semana, la misma encuesta mostraba a Bush como seguro ganador, 50 a 41. Luego vemos que la encuesta de CBS News dice que el 43% de los votantes inscritos dicen que votarán por Bush y 41% por Gore, con lo que el alma se me fue a los pies.
Seguidamente busqué la encuesta de Rasmussen, "Retrato de América", la cual indica que las entrevistas de los últimos tres días muestran una ventaja de Bush de 41 a 33, dándole una clara victoria de 310 votos en el Colegio Electoral. Y en las elecciones al Congreso, Rasmussen muestra a los republicanos ganándole a los demócratas con un margen de 38 a 34. Eso se traducirá en más recortes de los impuestos, por lo que mi pronóstico del índice Dow alcanzando 50.000 sigue vivo y coleando.
Decidí entonces llamar a mi amigo encuestador republicano Ed Goeas, quien trabajó conmigo en la campaña de reducir los impuestos en New Jersey, con la victoria de la gobernadora Christine Todd Whitman en 1993. Junto con la demócrata Celinda Lakes, Goeas publica el muy respetado Battleground Survey. Me dijo que tuviera mucho cuidado leyendo las encuestas. Dice que es importante diferenciar entre las encuestas llevadas a cabo durante la semana y los fines de semana. Añadió: "alguien que le dedica de 20 a 30 minutos de su fin de semana a hablar con un encuestador no es normal".
Goeas mantiene también que las encuestas que cubren a los probables votantes, en lugar de sólo a los votantes inscritos en sus partidos, son más confiables. Esto es especialmente así en la actual contienda electoral porque los republicanos son mucho más intensamente anti-Clinton, mientras que la intensidad de los demócratas a favor de Gore es apenas tibia.
Matthew Dowd, director de encuestas y medios en la campaña de Bush, me dijo en junio que todas las encuestas públicas favorecían a Bush en 6 puntos, mientras que en marzo la diferencia había sido de apenas punto y medio.
Con esta información regresé a las encuestas, encontrando que la de CNN había sido hecha durante el fin de semana y la de CBS entre votantes inscritos, por lo tanto, no son del todo confiable.
Claro que como pronosticador económico sé que a fin de cuentas lo que yo publico incluye una fuerte dosis de lo que mi computadora visceral me dice. Y algo me dice que éste será un año de sólida victoria para el Partido Republicano. Quizá no tan definida como cuando Calvin Coolidge, pero suficientemente grande para derrotar a Gore y a los demócratas tanto en la Casa Blanca como en las dos cámaras. Claro, eso depende de que George W. Bush se rompa el trasero trabajando y mantenga su sólido programa actual. (c)
www.aipenet.com
Economista jefe de ING Barings, Nueva York y columnista de la revista National Review.
Pero ¿son confiables las encuestas? Yo soy economista y no un experto en ciencias políticas. Y aunque los economistas nos las pasamos pronosticando el futuro, es imposible hacerle total seguimiento a la avalancha de encuestas.
Por ejemplo, la encuesta CNN/USA Today Gallup muestra que 48% escogería a Bush y 46% a Gore. Hace una semana, la misma encuesta mostraba a Bush como seguro ganador, 50 a 41. Luego vemos que la encuesta de CBS News dice que el 43% de los votantes inscritos dicen que votarán por Bush y 41% por Gore, con lo que el alma se me fue a los pies.
Seguidamente busqué la encuesta de Rasmussen, "Retrato de América", la cual indica que las entrevistas de los últimos tres días muestran una ventaja de Bush de 41 a 33, dándole una clara victoria de 310 votos en el Colegio Electoral. Y en las elecciones al Congreso, Rasmussen muestra a los republicanos ganándole a los demócratas con un margen de 38 a 34. Eso se traducirá en más recortes de los impuestos, por lo que mi pronóstico del índice Dow alcanzando 50.000 sigue vivo y coleando.
Decidí entonces llamar a mi amigo encuestador republicano Ed Goeas, quien trabajó conmigo en la campaña de reducir los impuestos en New Jersey, con la victoria de la gobernadora Christine Todd Whitman en 1993. Junto con la demócrata Celinda Lakes, Goeas publica el muy respetado Battleground Survey. Me dijo que tuviera mucho cuidado leyendo las encuestas. Dice que es importante diferenciar entre las encuestas llevadas a cabo durante la semana y los fines de semana. Añadió: "alguien que le dedica de 20 a 30 minutos de su fin de semana a hablar con un encuestador no es normal".
Goeas mantiene también que las encuestas que cubren a los probables votantes, en lugar de sólo a los votantes inscritos en sus partidos, son más confiables. Esto es especialmente así en la actual contienda electoral porque los republicanos son mucho más intensamente anti-Clinton, mientras que la intensidad de los demócratas a favor de Gore es apenas tibia.
Matthew Dowd, director de encuestas y medios en la campaña de Bush, me dijo en junio que todas las encuestas públicas favorecían a Bush en 6 puntos, mientras que en marzo la diferencia había sido de apenas punto y medio.
Con esta información regresé a las encuestas, encontrando que la de CNN había sido hecha durante el fin de semana y la de CBS entre votantes inscritos, por lo tanto, no son del todo confiable.
Claro que como pronosticador económico sé que a fin de cuentas lo que yo publico incluye una fuerte dosis de lo que mi computadora visceral me dice. Y algo me dice que éste será un año de sólida victoria para el Partido Republicano. Quizá no tan definida como cuando Calvin Coolidge, pero suficientemente grande para derrotar a Gore y a los demócratas tanto en la Casa Blanca como en las dos cámaras. Claro, eso depende de que George W. Bush se rompa el trasero trabajando y mantenga su sólido programa actual. (c)
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Economista jefe de ING Barings, Nueva York y columnista de la revista National Review.