Las especulaciones del “Cambio”
La actual estructura de gobierno ha empezado su mandato percibiéndose impositiva. El tema del cambio, si bien es cierto toca la percepción en el ciudadano de que se iban a hacer las cosas como deben ser, mal puede proyectarse que se hará por encima, al margen o desconociendo la legalidad del debido proceso.
El que la Asamblea Nacional de diputados tenga como punto de partida el haber restituido los derechos ciudadanos a un solo individuo por razones de interés político, deja mucho que desear del carácter objetivo, imparcial, con el que deben legislar nuestros diputados.
Que el Presidente de la República inquiera personal y presencialmente una medida, cualquiera que sea, deja mucho que pensar si la misma se recubre del poder estatal, por encima de procedimientos que deben seguirse para ejecutarla.
El tema de encontrar supuestas irregularidades ya sea en la aprobación, concesión, ejecución de proyectos, programas, obras, en donde estén involucrados bienes del Estado, no puede constituirse en un factor mediático de especulaciones, porque a largo plazo pesará sobre el gobierno haber prometido y cacareado tanto ser el más trasparente; pero, ¿de qué ha de servirle la transparencia, si al final de cuentas debieran retrotraer opiniones y medidas por ser antijurídicas o no ajustadas a principios procesales esenciales?
La Alianza por el Cambio está en sus primeros días de mandato gubernamental, y ya se perciben ciertas acciones que no necesariamente responden a una unidad de pensamiento y acción en una unión, todos quieren generar un protagonismo mediático, jugando con las especulaciones de corrupción y su intención o capacidad de perseguirla o perseguir a los que fueron corruptos, destaque, que si no es bien sustentado y manejado, colapsará en procesos de investigación sin fundamento, en divergencias públicas entre un ejecutivo que controla y los mandos medios en desacuerdo por el fondo y formas de las órdenes; y, obviamente, el preludio de un desgaste temprano.