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Las experiencias de una elección


Sin exageración, el recién concluido proceso de elección del Defensor del Pueblo, pasará a los anales de la historia como el evento más controversial de la época. No es del caso destacar las razones que generaron la reacción de grupos de presión, desencantados con la designación del Dr. García, ni mucho menos valorar la justeza o no de las posiciones esgrimidas a favor o en contra de su designación. Si se confrontara la actuación de la Asamblea Nacional de Diputados en este proceso de selección con las disposiciones legales que regulan ese tema, la legalidad del trámite estará fuera de dudas y objeciones. Obviamente que el procedimiento en sí mismo exhibió debilidades en algunos de sus segmentos, los que al repararse garantizarían hacia el futuro, la transparencia debida y la consecuente confianza ciudadana de que la selección recayó sobre el mejor de los candidatos. Sin embargo, pareciera que no hay resignación de parte de los sectores organizados en aceptar esa selección sin dar la lucha, y han anunciado que agotarán las acciones de ley necesarias, quedando en manos del Organo Judicial o del propio Organo la atención de esta disconformidad.
A pesar del ambiente de tensión creado tan pronto se conoció el resultado de ese proceso, de este incidente, valiosas experiencias han quedado, y desnudó las falencias de la institucionalidad democrática. A no ser por la reacción producida, el resultado del certamen estaba llamado a pasar desapercibido ante la comunidad. A diferencia de las elecciones del Dr. Antinori y del Licdo. Tejada, en esta ocasión no se procuró consolidar un consenso político en torno a la figura a ser designada. Por el contrario, el proceso seguido pretendió obtener transparencia, manteniendo distancia de las influencias político partidistas. El sistema de elección secreta empleado, que garantizaba un voto "a conciencia", sin acatamiento a "la línea" del partido, o al sentir de la comunidad, produciría simplemente un triunfador, con una debilidad de tal magnitud, que quedó en evidencia por el tono de las reacciones en contra. No es entendible que la Asamblea como departamento oficial de concertación política por excelencia, se animara a producir una decisión huérfana del apoyo político necesario, salvo que se haya ponderado que para la selección de ese funcionario, resultara suficiente el peso específico y el liderazgo político de cada uno de sus integrantes.
Por su ineficacia reparadora, queda en duda las bondades y conveniencias de la Defensoría del Pueblo. La institución no alcanzará relevancia funcional, demandando excesivas muestras de solvencia moral a su titular, sino con el compromiso participativo de la comunidad de fortalecer el papel de la institución. Es paradójico, pues la falta de recursos estatales, aumentará la violación y desconocimiento oficial de los derechos humanos de las grandes mayorías. La atención oficial de temas puntuales por su impacto económico como la ampliación del Canal, el proyecto de los mega-puertos, el Tratado de Libre Comercio, el futuro de la Zona Libre de Colón entre otros, se impone la necesidad política de concertar con los partidos políticos, gremios empresariales y profesionales y sindicatos, pues ningún interés sectorial debe imponerse sobre los otros. A pesar del ambiente y percepción negativa hacia la actividad política y los políticos, la ciudadanía debe tomar parte en la discusión de esos temas, sea cual fuere su posición al respecto o su canal de participación escogido, bajo el liderazgo de su partido, su líder religioso, sindical o gremial, el representante o legislador de su comunidad, o el propio Defensor del Pueblo, si toma partido en estos asuntos.
Desde muy pequeña veía a su abuela haciendo trabajos de este tipo y llegó a sentir cierta atracción desde aquel entonces. Se ha ido perfeccionando con el tiempo y con los estudios.
Cuenta que estos "talleres improvisados" de manualidades afuera de la Dirección Metropolitana de Educación surgieron a raíz de las conversaciones que establecía con sus compañeras a las que veía a diario. Ellas estaban en las mismas condiciones que ella.
Una a una se fueron sumando al saber que Zarita hacía manualidades con camba y lana. "Esto lo hicimos para no perder el tiempo", comenta Zarita, ya que ella y sus colegas se la pasan prácticamente todo el día, desde las 7:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, confeccionando los muestrarios para hacer desde carteras hasta canastas de camba.
Los conocimientos y el empeño de las maestras ha rendido frutos, a tal punto que muchas de ellas confeccionan ya carteras, revisteros, billeteras, ganchos, bordados sobre tela, tejidos, flores de jabón, entre otras cosas.
Annette Small de Edwards, es una de las maestras que se ha beneficiado con las enseñanzas de Zarita. La rama de ella es la Informática.
"Confeccionar las manualidades me ha servido bastante para distraerme y relajarme", indica la educadora, además de que por medio de los talleres ha adquirido una nueva experiencia que nunca está de más.
En tan sólo un día Small aprendió la técnica sobre camba, gracias a que Zarita es una muy buena maestra, comenta entre risas. Hasta la fecha ha podido confeccionar varios muestrarios y hasta un revistero.
Pero, no sólo las mujeres han mostrado interés en aprender a hacer manualidades. Zarita señala que incluso un maestro que fue nombrado recientemente en Darién, se llevó los recuerdos aprendidos en los talleres, lo que luego le enseñará a sus alumnos.
Entre chistes, cantos y bromas este grupo de docentes busca "escapar momentáneamente de sus problemas". Tratan de no perder la alegría y la esperanza en medio de la difícil situación.
Al cuestionar a Zarita sobre la posibilidad de que tenga su propio taller, ella respondió que prefiere adiestrar en este campo a sus colegas y a "quienes quieran aprender gratuitamente".
Considera que es un conocimiento que está compartiendo con sus amistades y que más vale " una amistad que un beneficio material".
Insiste, con un rostro de esperanza, que lo único que espera es que el ministro de Educación atienda su llamado y le salga su nombramiento.
Sus compañeros describen a Zarita como "encantadora", por lo que ruegan a Dios que su petición sea escuchada.

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