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Las falsas verdades de Balbina Herrera


Definicionalmente "mentir" significa: "Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, inducir a error o fingir y aparentar".

La demagogia es una de las manifestaciones más concretas y usuales mediante las cuales los políticos tienden a decir sus "falsas verdades".

No siempre se tiene la "ingrata" oportunidad de ser amigo de un dictador y "narcotraficante" juzgado, y, peor, de apoyarlo a ultranza y callar frente a los desmanes que se cometían, y en su lugar, defender el statu quo, sembrado de muerte, desapariciones, falta de libertades y derechos humanos, porque la revolución debería poner a los pobres por encima de los ricos o porque usted era parte de ese grupo de los hijos predilectos de la Revolución.

Se es cómplice moral por omisión. Y he de recordarle a la Sra. Herrera que la dictadura de Noriega abusó de un pueblo panameño (muchos de cuyos habitantes de ese Panamá de los años 80 todavía estamos vivos y con memoria prístina).

Yo era entonces un estudiante del Colegio José Antonio Remón Cantera. Mi madre, una trabajadora esforzada de la DIGEDECOM, miembro "obligada" del PRD, que debería asistir a todas las concentraciones de Torrijos primero y a las de Noriega después (y a muchas de las cuales yo también asistí para llenar el bus y cuidar el pan).

A pesar de ello, de que mi infancia, mi adolescencia y parte de mi juventud estuvieron marcadas por Todo por la Patria, las concentraciones de la 5 de Mayo y el colorido y el simbolismo del 11 de octubre, mi conciencia y mi inteligencia me impiden (por puro prurito histórico y vergüenza nacional, y también por solidaridad con los panameños caídos) pertenecer a un partido que ha teñido de dolor y de luto un cuarto de siglo de la historia de esta nación.

Usted (demagógicamente) acusa al otro candidato por la canasta básica, so pretexto de que tiene un supermercado. Pero eso es demagogia. Usted saca provecho. No está realmente preocupada por la canasta básica de los panameños. No lo estuvo antes. Tal vez solo le preocupaban los de San Miguelito, sus electores. No trate de engañarnos una vez más. Si estuviera realmente preocupada, ya habría iniciado una campaña nacional sin tregua, sin excepciones, contra todos los supermercados (todos) en los que la canasta básica está por las nubes. ¿O es que nada más le preocupan a usted los panameños que compran en el supermercado de ese candidato? ¿Y los miles y miles de panameños que compran en los otros supermercados no importan? ¿Allí la canasta básica está bien? ¿No importan los que compran donde el chinito de la esquina?

¿Por qué no dice que su "éxito", que es más bien "popularidad forzada o coyuntural" frente al Ministerio de Vivienda se debió a las circunstancias penosas que se presentaron coincidentemente durante su gestión con incendios, inundaciones, etc., que era su deber atender como funcionaria, porque nada extraordinario estaba haciendo, sino cumplir con su deber público, y que, en consecuencia, deber cumplido no es favor debido?

101 años de Panamá América

 
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