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Las funciones de las Primeras Damas


El asunto de la diferencia de criterio entre la Primera Dama Doña Vivian de Torrijos y el Señor Ministro de Educación provocó que la prensa nacional le dedicara muchas líneas e inclusive algunos artículos. Pienso que en el fondo se trata de una mala comunicación, pues el objetivo es el mismo: cambiar las "escuelas-rancho" por algo más permanente aunque con distintas maneras de cómo hacerlo.

Sin embargo, estos planteamientos han llevado a algunos a pensar que ha llegado el momento de definir los papeles que deben tener las Primeras Damas en el engranaje administrativo del país. Esto, sin duda alguna, provocará distintos enfoques sobre cuál debe ser este rol.

Ha sido una larga costumbre el que las esposas de los Mandatarios dirijan su talento, energía y vocación hacia las distintas actividades sociales de su preferencia, aunque todas, ejercían los cargos de Directora de la Cruz Roja Nacional. Ejemplos más recientes lo tenemos en Doña Olga de Arias, esposa del Presidente Ricardo Arias Espinosa, dirigió la Cruz Roja y también le puso gran empeño a la lucha contra el polio. La Primera Dama Doña Cecilia de Chiari, además de sus actividades en la Cruz Roja, le dedicó gran esfuerzo a la Cárcel de Mujeres, que fue construida con el sueldo que no cobró nunca el Presidente Roberto F. Chiari. Doña Petita de Robles se ocupó igualmente de la Cruz Roja y fue impulsadora de la "Ciudad del Niño". Podemos remontarnos en la historia y hemos tenido siempre que las Primeras Damas asumieron la Dirección de la Cruz Roja. Actualmente Doña Vivian de Torrijos ha dado gran impulso, entre otras actividades, a las "escuelas-rancho" y a los discapacitados.

Es difícil establecer por mandato legal, ponerle, por obligación, la labor social a la cual deben dedicarse las Primeras Damas. Lo que sí es necesario es que a la actividad principal a que dediquen sus esfuerzos tenga una partida dentro del presupuesto -solicitadas por ellas- y que sean sus gastos sujetos a las disposiciones que la Contraloría establezca. Todas las Primeras Damas, sin excepción, han venido apelando a la contribución pública para llevar a cabo sus actividades en beneficio colectivo, pero no han estado sujetas ni a la contribución estatal, ni a los controles de los gastos en que incurren. Tal vez la Señora de Torrijos, cuya labor social es digna de encomio, pueda establecer los instrumentos legales, que sin colocar a las Primeras Damas en una "camisa de fuerza", pueda establecer los parámetros que le permitan realizar sin penurias su actividad social.

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