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Las gobernadores


Cuando nos enfrentamos a la triste realidad que viven algunas provincias del país, sobre todo en regiones como en regiones como Darién, Colón, Veraguas, Bocas del Toro, en donde es notoria la falta de escuelas, hospitales bien equipados, caminos de penetración, buenas avenidas y calles, desarrollo agrícola viviendas, desempleo y pobreza extrema, pensamos en la figura del Gobernador como punto de partida para que esta realidad socioeconómica pueda cambiar en beneficio de centenares de miles de panameños que claman por mejores condiciones de vida.

Y pensamos en los gobernadores como figuras claves, porque a ellos  corresponde llevar e el liderazgo en la solución de tantos problemas que confronta su provincia. Su responsabilidad es de gran importancia y para cumplirla debe poner en juego todos sus esfuerzos capacidad e iniciativa y trabajar con conciencia del deber, ya que las provincias interioranas han venido sufriendo el abandono y la indolencia de los gobiernos de turno.

La opinión de que los gobernadores de provincia son figuras decorativas e instrumentos de politización, viene existiendo desde hace muchas décadas y ello se ha debido a que estos funcionarios, con muy raras excepciones, no han realizado una labor de trascendencia en beneficio de las comunidades. Por ello, consideramos que quien funja como gobernador en cualquier provincia, necesita ser un profesional con capacidad de organización y dirección, tener conocimiento pleno de la realidad socioeconómica y cultural del medio en que labora y un liderazgo que le permita canalizar los recursos humanos, naturales e institucionales, para la solución de los problemas que confronta la región para su despegue hacia el progreso. Por ningún motivo debe ser una figura para el partidismo político, un instrumento para promover candidaturas, ni peldaño para facilitar el triunfo de las aspiraciones del gobierno.

El gobernador debe ser nervio y motor que elabore y coordine con diputados, alcaldes, representantes y comunidades, programas y planes de trabajo muy lejos de intereses partidistas, pensando siempre en el bienestar de la comunidad.

Tales consideraciones nos lleva a pensar en la necesidad urgente de escoger para estas posiciones a personas con gran sensibilidad social, con deseos de trabajar en beneficio del país, lejos de intereses mezquinos y liberados de compromisos que lo conviertan en un instrumento de ambiciones desmedidas y de un partidismo político que haga daño alos sagrados intereses de la Nación.

101 años de Panamá América

 
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