Las hidroeléctricas deben ser del pueblo
Alarmante y preocupante es la situación que en días próximos estará experimentando la población cuando entren a regir las nuevas tarifas de energía eléctrica en el país, aunque el Estado haya anunciado que subsidiará a las áreas rurales, donde existe menos del 5% de consumo de electrificación.
El subsidio estatal no cubre a los consumidores de las áreas urbanas, por lo que tendremos que hacer frente al desconsiderado aumento que afectará directamente los precios de la canasta básica familiar.
Somos testigos de cómo los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador están implementando una política de nacionalización de los servicios energéticos, y Panamá se mantiene aún adherido al fracasado modelo neoliberal de privatizaciones, que ha permitido que la situación social se siga agudizando, ya que el Estado utiliza los recursos del pueblo para subsidiar los costos energéticos en los sectores pobre y de pobreza extrema, recursos que se nos escapan porque al Gobierno Central no le interesa ejecutar una política energética seria. Estos dineros pudieran ser utilizados en construcción de escuelas, hospitales, centro de salud, carretera, que sean de beneficio de los sectores populares.
Como marco de referencia, el programa nacional de electrificación, desarrollado por Omar Torrijos, visualizó este problema con luces larga. El fue un gran estadista y preparó al país cuando inició la construcción de varias hidroeléctricas, lo que le garantizaría al pueblo la electrificación y la disfrutaríamos a bajo costo. Pero nuestros dirigentes, cumpliendo con las exigencias de las instituciones de crédito internacionales, privatizaron el patrimonio que el General Torrijos dejó a las futuras generaciones. Gracias a la postura entreguita de nuestros gobernantes, hoy estamos a merced de las transnacionales que nos mantienen estrangulados con las impagables y exageradas tarifas de energía.
Para que se desarrolle una política de nacionalización de nuestros recursos naturales, vamos a necesitar de dirigentes políticos honrados y transparentes que estén plenamente identificados con los sectores populares y dispuestos a rechazar toda imposición extranjera que sólo ha traído pobreza al país.
(*)Secretario General del Comité por la Defensa de Colón.
El subsidio estatal no cubre a los consumidores de las áreas urbanas, por lo que tendremos que hacer frente al desconsiderado aumento que afectará directamente los precios de la canasta básica familiar.
Somos testigos de cómo los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador están implementando una política de nacionalización de los servicios energéticos, y Panamá se mantiene aún adherido al fracasado modelo neoliberal de privatizaciones, que ha permitido que la situación social se siga agudizando, ya que el Estado utiliza los recursos del pueblo para subsidiar los costos energéticos en los sectores pobre y de pobreza extrema, recursos que se nos escapan porque al Gobierno Central no le interesa ejecutar una política energética seria. Estos dineros pudieran ser utilizados en construcción de escuelas, hospitales, centro de salud, carretera, que sean de beneficio de los sectores populares.
Como marco de referencia, el programa nacional de electrificación, desarrollado por Omar Torrijos, visualizó este problema con luces larga. El fue un gran estadista y preparó al país cuando inició la construcción de varias hidroeléctricas, lo que le garantizaría al pueblo la electrificación y la disfrutaríamos a bajo costo. Pero nuestros dirigentes, cumpliendo con las exigencias de las instituciones de crédito internacionales, privatizaron el patrimonio que el General Torrijos dejó a las futuras generaciones. Gracias a la postura entreguita de nuestros gobernantes, hoy estamos a merced de las transnacionales que nos mantienen estrangulados con las impagables y exageradas tarifas de energía.
Para que se desarrolle una política de nacionalización de nuestros recursos naturales, vamos a necesitar de dirigentes políticos honrados y transparentes que estén plenamente identificados con los sectores populares y dispuestos a rechazar toda imposición extranjera que sólo ha traído pobreza al país.
(*)Secretario General del Comité por la Defensa de Colón.