Las incógnitas del Legislativo
Las discrepancias entre los altos representantes de la clase política que integran la alianza oficial ha creado inquietud entre muchos panameños. Pero está lejos de significar una posible ruptura, al menos por el momento. No obstante, los motores del debate sobre las consultas populares están encendidos. Los líderes panameñistas que forman parte de la Asamblea Legislativa están reordenando sus posiciones, mientras mandan señales al Ejecutivo sobre la crisis que vendría en caso que se actúe sin consenso a lo interno de la alianza oficialista. Lo que parece inevitable en los próximos meses es que lo único que animará estos debates será la lucha por los desacreditados espacios políticos y no el interés ciudadano.
Está claro que el gobierno, mientras termina de darle forma a la posibilidad de una nueva Constitución, procurará mantener una doble ambición política: salvar la alianza pero sin modificar el centralismo que regenta el Ejecutivo en sus muchas formas. En el Panamá de hoy hay sobrados argumentos a favor de una reforma constitucional, en lo que no hay acuerdo es en las formulaciones de los tiempos y el debilitamiento, todavía más, del órgano legislativo en el camino del cambio. Haría bien el cuerpo legislativo en conducir los fundamentos intelectuales del gran debate nacional sobre estos temas, pero los pesimistas no ven razones que permitan estos supuestos. En las actuales circunstancias los panameños han empezado a preguntarse si podrán los diputados asumir el liderazgo del debate nacional que históricamente les corresponde. Si no lo hacen las repercusiones serán nefastas para la salud democrática del país.