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Las indeseables profecías




Periodista

De los herméticos muros de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (CIA) se escapan extraños sonidos y voces. Parecen ser vaticinios y clarividencias, como si el mismo Nostradamus hubiera traducido sus profecías al inglés para hacerlas más claras y accesibles. Minutos después, la Oficina de Prensa pone en circulación un informe en donde se profetiza escasez de agua, alimentos, proliferación de enfermedades y amenazas para Estados Unidos y otros países en los próximos 15 años.
El documento de la CIA señala que los movimientos indígenas serán, en los próximos años, uno de los principales desafíos a los gobiernos nacionales. Estos movimientos indígenas, apoyados por grupos internacionales de derechos humanos y ecologistas intensificarán las tensiones en áreas que van desde México hasta la región del Amazonas. Reconoce la Agencia que el actual proceso de globalización económica incrementará la brecha entre ricos y pobres en los próximos lustros.
Como de la paradoja al paradigma, la CIA expone en su informe sobre las tendencias políticas, sociales y económicas en el mundo, que temas como la falta de agua y alimentos, los cambios demográficos, la proliferación de información y de enfermedades representarán amenazas para los Estados Unidos en el ámbito internacional, pero que la potencia unipolar continuará como la nación más poderosa del planeta.
Analizando los elementos de la globalización y las implicaciones que tiene para Estados Unidos las tendencias internacionales, la CIA descubre que: "Todos los estados (gobiernos) enfrentarán demandas populares de una mayor participación en la política y atención a los derechos civiles; presiones que alentarán una mayor democratización y transparencia".
La CIA parece descubrir, 20 años después, que la concentración del poder económico planetario en manos de una minoría, que es inferior al 5 por ciento de la población mundial, tiene relación directa con los más de 2 mil millones de seres humanos que subsisten con menos de 1 dólar al día. En estos mismos 20 años se produce un retroceso en todos los aspectos sociales, reduciendo los Estados y sus beneficios de atención y asistencia a los más pobres de la sociedad. Y esto también tienen una proporción global.
Este inusual informe de la CIA, en donde se traduce los informes de inteligencia a profecías, se sustenta en una sólida proyección de la realidad. Miles de científicos sociales en el mundo han señalado desde hace varios años los riesgos de ensanchamiento cada vez más grave de la brecha entre la concentración económica y las crecientes masas empobrecidas del mundo. El propio Bill Clinton reconoció que el nuevo siglo exige una lucha más firme contra la desigualdad y el incremento de la pobreza.
No obstante, también es esta profecía un mensaje subliminal a los gobiernos que tendrán que enfrentar estos desafíos y por los pretextos que se acomoden no serían sorpresivos en el futuro, aparte del Plan Colombia, la aparición de un Plan Perú, Plan Panamá, etc., con la fachada que sea, pero con claros objetivos geopolíticos neoglobalizados.
Por lo pronto, las indeseables profecías también incluyen malas nuevas para la patria doméstica. Los pronósticos de despidos masivos en sectores públicos y privados, el posible aumento de tarifas en los servicios de electricidad, telefonía y transporte, la desaceleración económica y la incertidumbre acumulada no representan los mejores augurios ni en el más fallido de los horóscopos sociales. Sólo falta que los grandes consorcios les cobren regalías a los pobres, como derecho de autor.

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