Las "inocentadas" de los políticos
La palabra inocente se aplica para el que está "libre de culpa". Por lo general, está asociada a la falta de mala intención o malicia. Suele emplearse para aquellos sectores de población sobre los que no se duda de su inocencia, tal es el caso de los niños.
El santoral de la Iglesia designa el 28 de diciembre como el día de los Santos Niños Inocentes, recordando cuando Herodes decidió sacrificar a todos los menores de dos años, por temor a que entre esos niños pudiese estar el "futuro rey judío". Con el tiempo, la fecha se ha convertido en una oportunidad para realizar todo tipo de "inocentadas", algunas muchas veces pesadas y peligrosas como lo fue el legendario episodio de la transmisión de la Guerra de los Mundos, narrada con la voz de Orson Wells en Nueva York en 1939, que llegó a causar pánico y hasta suicidios., Panamá América
Pero hay un grupo de inocentes que no son tan niños nada. Para entender por qué los pueblos tienden a creer en las informaciones o explicaciones de los dirigentes políticos sobre los hechos que ocurren, hay que concluir que es porque también hay adultos inocentes. En Panamá hay muchos ciudadanos ingenuos, crédulos y cándidos como los niños. Parte de la clase política, de hecho, parece apostarle al infantilismo de la población panameña.
Así las cosas, para algunos, los políticos panameños son quienes mejor siguen la tradición del santoral cristiano, pues muchos de ellos continúan con la costumbre del engaño y de las bromas, confiados en que sus electores les sigan creyendo cada cinco años, a la hora de depositar el voto en las elecciones generales, para después descubrir, con tristeza, que todo se trató de un "inocente mariposa".
El santoral de la Iglesia designa el 28 de diciembre como el día de los Santos Niños Inocentes, recordando cuando Herodes decidió sacrificar a todos los menores de dos años, por temor a que entre esos niños pudiese estar el "futuro rey judío". Con el tiempo, la fecha se ha convertido en una oportunidad para realizar todo tipo de "inocentadas", algunas muchas veces pesadas y peligrosas como lo fue el legendario episodio de la transmisión de la Guerra de los Mundos, narrada con la voz de Orson Wells en Nueva York en 1939, que llegó a causar pánico y hasta suicidios., Panamá América
Pero hay un grupo de inocentes que no son tan niños nada. Para entender por qué los pueblos tienden a creer en las informaciones o explicaciones de los dirigentes políticos sobre los hechos que ocurren, hay que concluir que es porque también hay adultos inocentes. En Panamá hay muchos ciudadanos ingenuos, crédulos y cándidos como los niños. Parte de la clase política, de hecho, parece apostarle al infantilismo de la población panameña.
Así las cosas, para algunos, los políticos panameños son quienes mejor siguen la tradición del santoral cristiano, pues muchos de ellos continúan con la costumbre del engaño y de las bromas, confiados en que sus electores les sigan creyendo cada cinco años, a la hora de depositar el voto en las elecciones generales, para después descubrir, con tristeza, que todo se trató de un "inocente mariposa".