default

Las inversiones de la CSS


La reciente propuesta de reforma legal del legislador José Luis Fábrega, que permitiría a la Caja de Seguro Social (CSS) invertir parte de sus activos en préstamos a los asegurados debe ser aprobada por la Asamblea Legislativa, y cuanto antes mejor. Esa iniciativa ayudaría a resolver dos problemas fundamentales: Uno, asegurar mayor rentabilidad a las inversiones de la Caja; dos, liberar de las asfixiantes garras de las denominadas "financieras" a un importante sector de la población panameña.
Nunca comprendí la lógica que dio al traste con el Programa de Préstamos Hipotecarios de la Caja de Seguro Social. Las condiciones para los préstamos que otorgaba la institución a sus asegurados eran, de lejos, más ventajosas que las que ofrecen los bancos privados. Estos, al convertirse en dueños de un mercado cautivo, han hecho de las suyas, encareciendo las hipotecas y abusando de la necesidad de los prestatarios. Muchos de ellos han institucionalizado la malsana práctica de las hipotecas de corto plazo, que obligan al prestatario a renegociar el préstamo después de transcurridos cinco años. La renegociación equivale a una nueva contratación con todos los gastos aparejados.
En el campo de los préstamos personales, la cosa es peor aún. Las denominadas financieras han establecido condiciones que se traducen en tasas leoninas. Hace algunos días leí que éstas pueden sobrepasar el treinta por ciento. Es decir, que por cada cien balboas prestados la institución prestamista obtiene un beneficio de treinta balboas. Las patéticas historias que cuentan las víctimas de los abusos de las financieras podrían llenar volúmenes.
En ambos casos, el de los préstamos hipotecarios y el de los préstamos personales, la situación ha degenerado con notable perjuicio para quienes tienen la necesidad o urgencia de acudir al crédito para solventar la adquisición de una vivienda o resolver problemas familiares. La base del problema radica en que tanto los bancos como las financieras parecieran haberse puesto de acuerdo para encarecer el precio del crédito. En términos generales, todas operan bajo las mismas reglas, de manera que los prestatarios carecen de alternativas.
Destinar fondos de las reservas de la Caja de Seguro Social para programas de préstamos hipotecarios y préstamos personales a los asegurados, en condiciones menos onerosas que las existentes en el mercado, ayudaría a mejorar el rendimiento de esos fondos, y también ayudaría a abaratar el costo del crédito. Actualmente las reservas depositadas en el Banco Nacional tienen un rendimiento bajísimo, como consecuencia de que los intereses están por el piso, así seguirán por un buen tiempo. Y, por otra parte, la competencia que significará la presencia en ese mercado de un prestamista que ofrecería intereses verdaderamente razonables acabaría con el monopolio existente y obligaría a disminuir las altas tasas de interés que aplican los bancos y las financieras.
Finalmente, la crítica que ya se ha levantado, especialmente por los representantes de las denominadas financieras, en el sentido de que la Caja no cuenta con una infraestructura especializada para dedicarse al negocio de préstamos es irrelevante, pues los fondos que la Caja invertiría en esas actividades se canalizarían a través del Banco Nacional o de la Caja de Ahorros.
El panorama no es nada halagador, por lo que no podemos continuar posponiendo las diferentes alternativas de solución y menos con la excusa de que estamos en un período electoral, como si con esta coyuntura los grandes problemas nacionales deben ponerse a un lado.
Si ninguno de los cuatro candidatos, por razones electorales, desea plantear soluciones, creo que lo más correcto y patriótico sería que expresen públicamente que la mesa del Diálogo pueda concluir su trabajo, y así, quien llegue a la presidencia el próximo año, ya encuentre una nueva ley de la Caja de Seguro Social, así como la implementación de las medidas correspondientes. Sería la acción más responsable sobre este tema.
Señores, las cifras no mienten y este tema, por su envergadura, no lo podemos utilizar como tema político electoral, porque sólo profundizaremos la situación.
Creo que los medios de comunicación deben colaborar en torno a esto retirando el asunto del debate político, porque al final ninguno dirá nada trascendental sobre el mismo. Algunos serán capaces de hacer promesas irresponsables e incumplidas. Por favor mediten sobre ello. El futuro de Panamá esta en juego.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América