Las jubilaciones son producto del ahorro
EL SISTEMA de jubilaciones es el tema que se está debatiendo en nuestro país desde hace ya unos tres años, y siento que aún existe un gran desconocimiento del asunto. Esto se debe a que no entendemos que las jubilaciones no son un regalo que debemos recibir o un premio que se nos debe entregar, pero sí son el producto del ahorro responsable que debemos hacer durante nuestros años de vida de trabajo para que, por un lado, podamos retirarnos de manera digna a descansar de la labor realizada durante los años de vida productiva y no convertirnos en una carga para nuestra familia, mucho menos para la sociedad o el Estado.
Probablemente, pensar que la jubilaciones son un premio se deba a que las diferentes leyes en la década del 20, hicieron que el Estado asumiera una serie de jubilaciones de diferentes sectores de empleados públicos que no aportaban nada para esa pensión que recibían después de unos 20 a 25 años de trabajo. Más tarde los gobiernos se dieron cuenta que al aumentar la cantidad de personas subsidiadas por el Estado, a éste se le haría imposible sostenerlas.
Otra de las posibles causa de no entender el tema, es la poca cultura de ahorro que tenemos. Vivimos el día a día y nunca pensamos en nuestro futuro.
Otros de los factores podrían ser las consecuencias de los gobiernos paternalista que la mandaron a la población el mensaje equivocado: "Papá Gobierno" le resolvería todos sus problemas.
Probablemente éstas y otras razones han moldeado ciudadanos sin visión de futuro, y nos hemos formado con la conducta irresponsable de que otros deben resolver nuestros problemas.
Esa mentalidad es, en mi opinión, la causa principal que nos impide comprender que las jubilaciones son el producto de nuestro trabajo y no es ni regalo ni premio que debe caer del cielo como maná.
Hoy, que se necesita realizar las transformaciones en el sistema de jubilaciones de la Caja de Seguro Social, debemos también reestructurar nuestra conducta hacia el ahorro porque, de lo contrario, nunca podremos superar esta crisis que la Nación está sufriendo.
No son sacrificios los que tenemos que hacer, porque de lo que se trata es de nuestro futuro; y, por lo tanto, lo que se tiene que hacer es para nuestro propio bien.
Nos llegó la hora de la verdad y tendremos que afrontarla con responsabilidad, porque si no es así lo que le estaremos heredando a nuestros hijos no sería ni solidaridad, ni un futuro prospero; les estaremos dejando una carga social que ellos no podrán soportar. Reflexionemos.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi. cdabadia@cwpanama.net
Probablemente, pensar que la jubilaciones son un premio se deba a que las diferentes leyes en la década del 20, hicieron que el Estado asumiera una serie de jubilaciones de diferentes sectores de empleados públicos que no aportaban nada para esa pensión que recibían después de unos 20 a 25 años de trabajo. Más tarde los gobiernos se dieron cuenta que al aumentar la cantidad de personas subsidiadas por el Estado, a éste se le haría imposible sostenerlas.
Otra de las posibles causa de no entender el tema, es la poca cultura de ahorro que tenemos. Vivimos el día a día y nunca pensamos en nuestro futuro.
Otros de los factores podrían ser las consecuencias de los gobiernos paternalista que la mandaron a la población el mensaje equivocado: "Papá Gobierno" le resolvería todos sus problemas.
Probablemente éstas y otras razones han moldeado ciudadanos sin visión de futuro, y nos hemos formado con la conducta irresponsable de que otros deben resolver nuestros problemas.
Esa mentalidad es, en mi opinión, la causa principal que nos impide comprender que las jubilaciones son el producto de nuestro trabajo y no es ni regalo ni premio que debe caer del cielo como maná.
Hoy, que se necesita realizar las transformaciones en el sistema de jubilaciones de la Caja de Seguro Social, debemos también reestructurar nuestra conducta hacia el ahorro porque, de lo contrario, nunca podremos superar esta crisis que la Nación está sufriendo.
No son sacrificios los que tenemos que hacer, porque de lo que se trata es de nuestro futuro; y, por lo tanto, lo que se tiene que hacer es para nuestro propio bien.
Nos llegó la hora de la verdad y tendremos que afrontarla con responsabilidad, porque si no es así lo que le estaremos heredando a nuestros hijos no sería ni solidaridad, ni un futuro prospero; les estaremos dejando una carga social que ellos no podrán soportar. Reflexionemos.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi. cdabadia@cwpanama.net