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Las lecciones de Farallón


La presencia del gobierno en pleno, disfrutando de la vista y playa del lugar, pareció poner punto final a la agria polémica generada tras la intención de algunos de sus miembros, participantes en la reunión de Gabinete, de conceder permisos de extracción de arena submarina frente a su costa, lo cual afectaba negativamente no sólo al hotel, sino también a otros grandes proyectos inmobiliarios que están en pleno desarrollo en el mismo lugar.
Apenas tres días antes, el Gobierno Nacional había comunicado su decisión de no aprobar ni autorizar las extracciones de material. En consecuencia, la celebración de la reunión del Gabinete en el lugar simbolizó la reconciliación con los dueños del hotel, que habían advertido severamente que paralizarían los trabajos de ampliación hasta tanto se desistiera de la idea de seguir adelante con las extracciones de arena.
Con la colocación de la primera piedra de la ampliación del hotel, a cargo de la presidenta de la República, Mireya Moscoso, se aseguró la continuación del actual auge turístico que reverbera en esa bella pero breve franja costera de 50 kilómetros. Un centro de convenciones, un campo de golf y 240 nuevas habitaciones se sumarán a las actuales 360 habitaciones hoy existentes, convirtiéndolo en el mayor de su tipo en todo el país.
Ha sido tal el éxito del hotel, que el nivel de ocupación sobrepasa, incluso ahora en temporada baja, todos los índices de la industria en Panamá, forzando a sus propietarios a adelantar la ampliación que originalmente estaba prevista para dentro de dos años.
¿Cuál es la lección de Farallón? Que Panamá está al fin siendo descubierta como foco de interés y destino por parte de la industria turística mundial, lo cual puede convertirse en un potencial económico de tanto o mayor impacto que el Canal. Se estima que por cada cuarto de hotel de turismo de playa se generan al menos dos nuevos empleos de mediano ingreso. Cuando el Decameron complete las 600 habitaciones previstas, habrá generado 1,200 empleos directos, fuera de los indirectos que se generan en el rubro de artesanías, músicos nacionales, construcción, provisión de materiales y alimentos, mantenimiento, jardinería y mil otros.
Y lo maravilloso es que todo ese auge turístico en pleno interior del país, fue presenciado por el gobierno panameño en pleno, como para que nunca más se piense ni remotamente en poner en peligro a esa industria, que bien manejada es eterna, contrario a la minería que es de limitada duración y que, una vez agotada, se extingue para siempre, impidiendo muchas veces que alguna otra actividad humana sobreviva.


101 años de Panamá América

 
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