Las lecciones del "No" en Francia
No sólo la clase política francesa está preocupada, sino también todos eurocentristas tras la victoria del "No" a la Constitución europea. El propio representante de la política exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, expresó que lo peor que podría pasar es que los pueblos europeos y los dirigentes entren en una suerte de parálisis.
El referéndum del domingo fue para muchos la oportunidad del pueblo francés a exigir que se les tome en cuenta, especialmente en cuanto a los recortes de los beneficios sociales y el desempleo.
Si esta fuera la primera lectura del revés político sufrido por Chirac, el tema debería obligar a todos los políticos, incluso en América Latina, a considerar que hay consecuencias imprevisibles para los iluminados que, en todos los gobiernos, se atribuyen la responsabilidad de tomar grandes decisiones de espaldas al pueblo y sin la suficiente consulta.
En cualquier momento "los de abajo", como dijera un escritor francés, se cansan de los métodos autoritarios que pregonan supuestos expertos para aprobar grandes mamotretos jurídicos (ya sean leyes o constituciones) que, como la Constitución europea, que consta de 338 artículos, y que fuera redactada de forma ilegible para la gran mayoría, decidieron mediante el referendo rechazarla por incomprensible.
Las primeras lecciones están a la vista. Los pueblos buscarán siempre, mediante la participación ciudadana, en las calles o con el voto, recobrar el sentido mismo de la democracia: La cosa pública en manos del pueblo y no de los expertos en marketing y campañas opacas y vacías.
El referéndum del domingo fue para muchos la oportunidad del pueblo francés a exigir que se les tome en cuenta, especialmente en cuanto a los recortes de los beneficios sociales y el desempleo.
Si esta fuera la primera lectura del revés político sufrido por Chirac, el tema debería obligar a todos los políticos, incluso en América Latina, a considerar que hay consecuencias imprevisibles para los iluminados que, en todos los gobiernos, se atribuyen la responsabilidad de tomar grandes decisiones de espaldas al pueblo y sin la suficiente consulta.
En cualquier momento "los de abajo", como dijera un escritor francés, se cansan de los métodos autoritarios que pregonan supuestos expertos para aprobar grandes mamotretos jurídicos (ya sean leyes o constituciones) que, como la Constitución europea, que consta de 338 artículos, y que fuera redactada de forma ilegible para la gran mayoría, decidieron mediante el referendo rechazarla por incomprensible.
Las primeras lecciones están a la vista. Los pueblos buscarán siempre, mediante la participación ciudadana, en las calles o con el voto, recobrar el sentido mismo de la democracia: La cosa pública en manos del pueblo y no de los expertos en marketing y campañas opacas y vacías.