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Las Madres de la Plaza de Mayo en Belgrado


El 17 de mayo de 1999, la Televisión Española transmitió en su noticiario vespertino algunos de los sucesos acaecidos en Belgrado con motivo de la visita desde Argentina de las Madres de la Plaza de Mayo, las que se solidarizaban con el pueblo serbio en contra de los ataques perpetrados por la OTAN en Yugoslavia. Una de las representantes argentinas de este grupo, que ha recorrido el mundo denunciando la desaparición de centenas de jóvenes sudamericanos, por las dictaduras que gobernaron la Argentina lustros atrás, intervino en una manifestación pública en Belgrado, capital de la federación Yugoslava. Con el micrófono en la mano, la luchadora argentina, se refirió a los miles de asistentes al acto, los que, sin excepción, portaban el círculo del tiro al blanco, parte del atuendo de los yugoslavos de hoy frente a la agresión extranjera, y culpó a los Estados Unidos y a la OTAN de la destrucción del país con los bombardeos inmisericordes, señalando que la paz y la concordia en el mundo no se construyen con bombas y misiles, los que acaban indiscriminadamente con lo construido por la sociedad a lo largo de centurias, afectando dramáticamente el nivel de vida de la población civil y que han segado ya decenas de vidas inocentes de niños, mujeres, ancianos, periodistas, trabajadores y ciudadanos en general. De igual manera destacó que los miles de inmigrantes en los Balcanes huyen de los bombardeos y destrucción causados por la OTAN, lo que se oculta por una maquinaria transnacional de desinformación.
Este hecho, al que hacemos referencia, que se suma a centenares de actos de repudio en todo el mundo en contra de la agresión de la OTAN y que desde luego no tienen la sistemática, masiva y reiterativa divulgación de quienes propalan "la acción humanitaria" convertida en bombas y misiles, refuerza la convicción de que los problemas en un mundo civilizado se deben dirimir en la mesa de las negociaciones. La violencia genera más violencia, la realidad en los Balcanes lo demuestra.
La sociedad mundial debe oponerse a la concepción maniqueísta que crea malos y buenos; según el poder de los medios de comunicación y de los grupos que pagan las transmisiones los malos serán sistemáticamente los que adversan los afanes expansionistas de los intereses hegemónicos. Lo más arbitrario puede disfrazarse de acciones humanitarias y se repite tantas veces y por tantos medios que hasta sus mismos artífices terminan creyéndolo.
En el caso de los Balcanes cabrían muchas preguntas esenciales. Entre otras, qué país soberano va a permitir la intromisión de ejércitos extranjeros en su territorio, lo que precisamente ofrecen a Belgrado para su provincia de Kosovo. En este caso específico de la agresión a Yugoslavia, que ha motivado que la OTAN y particularmente los Estados Unidos apoyen desmesuradamente a una guerrilla como el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) que atenta contra un país aduciendo la denominada limpieza étnica y empleando para su cometido las estrategias de una guerrilla de extrema derecha fortificada desde el extranjero y pretendiendo, en última instancia, la independencia de Kosovo y su virtual anexión a Albania. Para Occidente entonces hay guerrillas buenas y otras malas. Por qué de repente Occidente, luego de tan largo olvido, se da cuenta de la existencia de Albania, país ligeramente mayor que El Salvador (28 mil kilómetros cuadrados) y calificado por la Televisión Española como el más pobre de Europa. Albania es un país que recién dejó una autarquía que lo colocó como la nación más cerrada del mundo, que aislándose años más tarde de la conclusión de la segunda guerra mundial, después de ser arrebatada al imperio Otomano, que la tuvo bajo su jurisdicción por cinco siglos, es un país en verdad muy sufrido y que ahora ve multiplicarse sus problemas al confrontar la inmigración de miles de albano-kosovares, que se produce apenas iniciados los "bombardeos humanitarios" de la OTAN, y no por la denominada limpieza étnica como se ha estado afirmando.
Por qué esa saña contra Yugoslavia, país que coadyuvó como el que más, para derrotar al nazismo, ofrendando el 10% de sus habitantes (un millón setecientos mil hombres sacrificados), una nación que tuvo enormes resultados económico-sociales al amparo de un sistema autogestionario, de gran participación popular, que le mantuvo a justa distancia de las grandes potencias y que lideró el tercermundismo con Tito al frente, junto a la India de Nehru y el Egipto de Nasser. Por qué tiene que prevalecer una opinión y por qué no se dan a conocer las otras opiniones de decenas de países y de cientos de millones de seres.
La violencia, los bombardeos, la dilapidación y destrucción de tantos recursos, crean desolación y zozobra, grandes resentimientos e incredulidad y escepticismo en gran parte de la humanidad y una gran desconfianza en los líderes que ahora se han pronunciado por la guerra y la muerte. Sólo recuérdese la secuela cuasi infinita de la guerra en contra de Vietnam. Vuélvase al diálogo y en la mesa de negociaciones, dejando intereses mezquinos, encuéntrense soluciones a los problemas que tienen a la humanidad al borde del precipicio.
Loas a las Madres de la Plaza de Mayo, que luchan denodadamente por la justicia en el mundo y que desean que se instaure la paz en la patria del luchador pueblo serbio. Que sus voces sean atendidas ahora y no ahondada la masacre, que años después con la nostalgia extemporánea e impotente, se reconozca lo que no debió hacerse para no infringir descomunal herida a un pueblo y a la humanidad en su conjunto.

101 años de Panamá América

 
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