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Las muertes en el Servicio Marítimo


De todas las ramas de la Fuerza Pública, la del Servicio Marítimo Nacional es la que mejores elogios ha merecido de organismos de seguridad extranjeros. De ella destacan su profesionalismo, su honestidad y su mística de trabajo, que contrastan con el estado deplorable del resto del cuerpo armado panameño.
En particular, el Servicio Marítimo Nacional ha recibido importantes donaciones, lanchas y otros equipos que han elevado su capacidad de maniobra, lo cual le ha permitido hacer numerosas detenciones de narcotraficantes y contrabandistas de armas, quienes antes se paseaban por las aguas territoriales del país como si fueran su casa.
Otra consecuencia de la calidad del servicio que presta la institución es la disminución dramática de la piratería de buques nacionales en nuestras aguas, los cuales eran víctimas de continuos asaltos en alta mar.
Con el objeto de aumentar aún más su capacidad operativa, se decidió que la entidad continuara participando en ejercicios navales internacionales en aguas panameñas, los mismos que antaño eran conocidos bajo el nombre de UNITAS, con la variante de concentrarlo en la defensa del Canal y la prevención del terrorismo.
Este año, sin embargo, el Servicio Marítimo Nacional ha sido sacudido desde sus cimientos por la tragedia. Cuatro jóvenes vidas se han perdido inútilmente, en circunstancias inexplicables. La primera, fallece por abuso en el entrenamiento; y las tres últimas en las recientes maniobras navales "Panamax 05", en condiciones similares. Las cuatro pérdidas han llevado el luto y el dolor a sus familiares y seres queridos.
Lo pero de todo es que dichas muertes eran evitables y reflejan una preocupante deficiencia en los mecanismos de supervisión de los entrenamientos. Bastaba con que se tuviera la presencia de médicos y rescatistas en las cercanías de los hechos, como ocurre con cualquier encuentro deportivo de mucho menos riesgo y relevancia.
Lo acontecido raya en los límites de la negligencia extrema y el Estado debe responder por ello. Pero, más que todo, tomar de inmediato las medidas necesarias para que no se repita.

101 años de Panamá América

 
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