Las necesidades de la Patria
La inhabilidad política de los partidos de oposición para lograr la unión está generando confusión en los sectores de clase media y pobre del país. Los votantes necesitan espacio de análisis para emitir su voto con niveles de certidumbre. Más de dos candidaturas al solio presidencial no permitirán ese requerimiento.
La ciudadanía debe decidir, analíticamente, frente a los conocimientos de programas de trabajo, cuál será mejor. Si todos los partidos de oposición se unieran y sumaran una gran parte de los independientes, la competencia electoral permitiría un mayor grado de exposición y ello sería de mayor beneficio al país.
Ya las encuestas y la publicidad negativa están erosionando el conjunto de adherentes en los partidos. Sin embargo, aún dos colectivos cuentan con la mayoría de votantes inscritos.
Naturalmente, por ser las encuestas factores motivadores, las mismas tienden a confundir e influenciar a potenciales votantes, quienes basarán su voto en ellas, sin mayor análisis. Los razonamientos a utilizar deben contar con el peso específico requerido; ésta es una elección vital para el país. ¿Están los encuestadores decidiendo por usted?
En lo que va de la campaña, los aspirantes enuncian los problemas que todos conocemos. Ninguno nos indica cómo y cuánto costará resolverlos. Cuáles podrán resolverse en su periodo y cuáles se iniciarán con miras a ser solucionados en futuros periodos, dejando para ello bases sólidas que facilitarían su seguimiento.
Son muchos los temas a resolver o reforzar. Entre ellos, les recuerdo: Modificaciones constitucionales integrales. Saneamiento del resto del Ordenamiento Jurídico Nacional. Fortalecimiento de la educación y salud pública. Transporte público. Desarrollo del sector eléctrico y energías alternas. Suministro de agua potable a todo el país. Programas de desarrollo habitacional. Corregir deficiencias en la administración de justicia. Transparencia en las contrataciones públicas. Protección a los derechos de terceros, evitando problemas que generan percepciones de ingobernabilidad. Reafirmación de la seguridad jurídica y ciudadana. Controles migratorios. Adiestramiento policial y coberturas necesarias para su tranquilidad económica. Protección en la frontera con Colombia y mayor vigilancia costera. La eliminación de los efectos del cálculo piramidal, en el pago de horas extras y demás penalidades, contenidas en el Código de Trabajo. Desarrollo infraestructural con visión de largo plazo. Derogación de la ley tercermundista que trata sobre tasas de valorización.
Imaginemos, con más de dos aspirantes, al solio presidencial, el empapelamiento del país y el ruido de sus caravanas.