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Las paradojas del dólar


Si el dólar es hoy más  barato que ayer, significa que los bienes que vende EE.UU. son hoy más baratos en términos relativos. Significa, por tanto, que la "debilidad" del dólar estimula la economía de EE.UU. y actúa como una barrera más o menos eficaz contra los amagos recesivos.  Pese a sus bravatas, el mamarracho Hugo Chávez le seguirá vendiendo a EE.UU. el petróleo venezolano y lo seguirá tasando y cobrando en dólares. Pese a tanta tontería que se dice, ni China ni Japón tienen la menor intención de cambiar sus reservas de dólares a euros o a otra moneda.

La moneda cumple tres funciones: Es unidad de cuenta. Es medio de cambio. Es almacén de valor. En términos relativos, el dólar se ha debilitado en los últimos años como almacén de valor, pero mantiene su hegemonía como unidad de cuenta y como medio de intercambio. El maíz, el jugo de naranja, el petróleo, el cobre, el trigo, el oro, la plata, las deudas de los gobiernos, la riqueza de los individuos, el valor de las empresas globales, los grandes contratos internacionales y muchísimas cosas más se siguen cotizando en dólares, se cuentan en dólares, se intercambian en dólares. Y así seguirá siendo, al menos en el futuro previsible, porque a nadie le conviene cambiar toda la contabilidad internacional de golpe, con el inmenso riesgo de perder mucho en ese mero "cambio contable".

El dólar ha perdido mucho terreno como almacén de valor. No es la primera vez que sufre una severa y prolongada depreciación, pero siguió siendo, no obstante, la divisa preferida de bancos centrales para sus reservas.

Para un país cambiar hoy sus reservas de dólares a euros implicaría vender un activo "barato" para comprar un activo "caro". Gana el que vende con los precios al alza, no a la baja. ¿Vender barato para comprar caro? Eso no lo harán ni China, ni Japón, ni ningún país sensato.

(*)Analista político mexicano.

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