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Las partidas circuitales, su justificación


La moralidad de las Partidas Circuitales, como apéndice especial dentro del Presupuesto General de la Nación, es una respuesta al centralismo acostumbrado en su confección, y a la indiferencia gubernamental a urgentes y permanentes necesidades en el interior del país.
Tuve el honor de ponerla en vigencia durante el año de 1993, cuando presidí la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Legislativa, luego de recibir el apoyo del entonces Presidente de la República, Lic. Endara; de la Ministra de Planificación, Lic. Cárdenas ; y del Contralor General, Lic. Carles. Este último nos ayudó a localizar las partidas para inaugurar el proyecto que más tarde el Ministerio de Planificación bautizó con el nombre de PARTIDAS CIRCUITALES.
La iniciativa fue respaldada por el pleno de los comisionados de presupuesto de la Asamblea Legislativa, al advertir que los proyectos de presupuesto que enviaba el Organo Ejecutivo a la comisión para su discusión y aprobación, carecía de atención a problemas urgentes en los circuitos electorales, básicamente del interior y los alejados de la metrópoli, sin que los legisladores pudieran proponer y aprobar reformas que alteraran las cifras presupuestarias por el Ejecutivo.
El monto logrado, que sobrepasaba los 70 millones de balboas, fue distribuido entre todos los legisladores, previa listas de necesidades urgentes en sus circuitos, con sus cálculos de costos, partidas que se incluían o asignaban en la institución del Estado que debía ejecutarla. De tal manera que el legislador no recibía un céntimo, y así evitar los malos manejos de dinero que se comentaban cuando la dictadura militar.
El mismo procedimiento se utilizó en el siguiente año fiscal del 94, sin que la prensa escrita, televisada ni radial hubiese informado de falta de honestidad en el manejo y ejecución de las obras circuitales. Es más, muchas obras fueron bien recibidas en las comunidades, pero ni el legislador ni el gobierno recibieron aplausos ante la falta de estridentes promociones e inauguraciones, porque las necesidades exigían ahorrar. Siempre he pensado que el entonces gobierno perdió su continuidad, en parte, por esta sana pero equivocada política.
Si no estoy mal informado, las Partidas Circuitales tuvieron un manejo diferente en la administración del Dr. Pérez Balladares. En la anterior, el Presidente Endara ni sus Ministros de Estado tuvieron injerencias en el manejo de las Partidas Circuitales. Su manejo fue enteramente de entendimiento interno entre legisladores oficialistas y de oposición. Uno más, otros menos pero el criterio generalizado era el de hacer llegar a cada circuito algunas soluciones que, aunque menores, todos fueran beneficiados. En cambio, entiendo que el siguiente período las partidas funcionaron para manejar a los legisladores, y éstos manejaron el dinero. Por lo menos así lo entiendo de acuerdo a noticias, anuncios y comentarios.
Si lo último es así, entonces es claro el por qué las Partidas Circuitales hoy no gozan de la simpatía que deben gozar. Aparte de que he notado su falta de seriedad y aplicación a reales necesidades, de las tantas que tienen nuestros pueblos. He visto páginas pagadas en diarios con fotos de celebraciones de cumpleaños, navidades, entregas de estufas a escuelas, donación de automóviles, etc., como promoción al plan circuital. En cambio, un hospital Materno Infantil (construido como obra circuital) peligra desaparecer por la falta de equipamiento. Al ex-legislador Alfredo Arias le faltaron fondos para ponerlo en servicio.
Las Partidas Circuitales no es nada nuevo en este país. Antes del desastre en 1968, la entonces Asamblea Nacional estructuraba el Presupuesto General del país. Sus diputados tenían la facultad de incluir en el mismo las obras que estimaran necesarias para sus provincias, que entonces representaban. El Ejecutivo tenía la responsabilidad de su realización, pero nunca el diputado tenía el manejo de la partida o dinero. Ahora, es el Ejecutivo el que estructura el Presupuesto. Para ello, no consulta al circuito ni al legislador. Es posible que nunca haya transitado esos predios. Como consecuencia, mientras no superemos estas estructuras institucionales en las que al Legislador se le obliga a un papel ajeno a su función, se justifican plenamente las partidas circuitales, pero con una reglamentación, que no la tiene.

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