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Las preguntas pastorales


¿Sabe cómo es la mejor manera de construir preguntas para los candidatos presidenciales? La semana pasada, entre el 13 y 15 de enero, se realizó en el Gimnasio del Colegio Javier una Jornada Pastoral, que tuvo como punto culminante la presencia de los cuatro candidatos a la presidencia de la República. Considero importante compartir lo que ocurrió.
La Jornada concentró a los agentes de pastoral (religiosos y laicos) de la Arquidiócesis de Panamá en dos grupos (matutino y nocturno). El primer día se inició con el documento intitulado: "Ocho grandes desafíos de la sociedad panameña", que fue producto colectivo de la Jornada Pastoral del año pasado y la Carta Pastoral No.16. Cientos de personas participantes se dividieron en grupos de 10 personas, y cada uno de éstos se basó en un tema del documento, elaborándose una pregunta para los candidatos presidenciales. De este sistema, salieron unas 70 preguntas diferentes. Un grupo de panelistas (del cual yo formé parte) comentó las preguntas expuestas por los voceros de los grupos, que fueron a su vez complementadas por algunas participaciones individuales de los participantes. Luego, una comisión de redacción resumió los cuestionamientos que se le hicieron a los candidatos.
El segundo día fue la jornada con los candidatos, en la cual respondieron las preguntas producto de este proceso de creación colectiva. Cabe decir que no siempre las respuestas fueron tan sinceras y sabias como las preguntas. Al tercer día, los participantes evaluaron la sesión anterior, así como todo el proceso, y sacaron sus conclusiones finales. Toda la actividad fue orientada reflexiva y metodológicamente por el Arzobispo José Dimas Cedeño y por el Monseñor Jorge Enrique Jiménez, de Colombia.
Definitivamente, fue un proceso democrático para la construcción de preguntas, las cuales se fundamentaron en la realidad y generaron aprendizaje y concienciación para los participantes que las formularon, no sólo para los candidatos. Esto constituye un proceso digno de ser replicado en el ámbito local. Imagínense hacer lo mismo en las comunidades con los aspirantes a puestos de legislador, alcalde y representante.
Ojalá este enfoque participativo fuera el predominante en nuestra realidad. Por ello, Pablo Freire responde así a la pregunta: "¿Qué significa preguntar?" De este manera, es vivir la curiosidad y la indagación, reconociendo que no hay preguntas bobas ni respuestas definitivas. Nos alerta que la educación ha sido una educación de respuestas, en lugar de una educación de preguntas. Una educación de preguntas es la única creativa y apta para estimular la capacidad humana de asombrarse, de responder a su asombro y resolver sus verdaderos problemas esenciales, existenciales y de conocimiento. Es una crítica explícita a la práctica educativa y a la cultura política estandarizada y vertical, y por lo tanto, antidemocrática.
S.G. Fortoris señala que la importancia de la pregunta consiste en que ella estimula el pensamiento fructífero. La pregunta ayuda a clarificar los pensamientos, particularmente cuando es bien planificada y dirigida. Esta lleva a la reflexión profunda y al análisis. Puede utilizarse para orientar a los/as participantes a modificar sus comportamientos y actitudes. Las preguntas invitan a que éstos confronten por sí mismos sus situaciones frente a las demandas del evangelio y la sociedad, de tal forma que lleguen a sus propias conclusiones.
Dice un texto teológico que el mismo Jesús enfatizó en la pregunta, pues una de sus prioridades era la reflexión crítica con relación a las verdades que presentaba. Toda persona que escuchaba seriamente lo que Jesús decía era movida a hacer un análisis profundo en su interior. Jesús vino a impartir una enseñanza provocadora. Una enseñanza que se encarnaba en la vida real de sus discípulos y produjera cambios.
Esta manera de Jesús de enseñar contrasta mucho con los estilos pedagógicos que se dan en muchas de las instituciones y espacios de nuestra sociedad, ya que se han convertido en nichos de uniformidad y manipulación. El Maestro emplea esta pedagogía de la pregunta en muchos pasajes bíblicos, ya sea sola o en combinación con otros métodos de enseñanza. La pregunta se convierte, pues, para Jesús en una chispa que inicia el intercambio y el debate, y que se expande hacia el diálogo que busca la verdad.

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