Las presiones del dragón
A lo largo de la historia, muchos pueblos decidieron tomar un rumbo distinto frente al interés general de una patria originaria, primordial. Igualmente, está la división pragmática de un país en dos o más territorios, por diversas situaciones históricas, políticas, sociales o económicas.
Algunas regiones se convirtieron en países y pongo ejemplos muy reconocidos. Belice se independizó de Guatemala, Irlanda se separó de Gran Bretaña, las ex repúblicas soviéticas se desligaron de Rusia, Eslovaquia se transformó en Estado Soberano al dejar atrás la relación con Chequia, entre otros casos más. Hasta Panamá, una vez estuvo bajo la soberanía de Colombia y en 1903 se independizó totalmente del país sudamericano.
Por cosas del destino, desde 1949 se dio un hecho interesante en el Asia, cuando los nacionalistas chinos se refugiaron en la isla de Taiwan y mantienen vigente la esencia misma de la República de China (fundada por Sun Yat-sen en 1912). Mientras tanto, en el resto del continente chino, nace un Estado Comunista denominado "República Popular China", comandado por Mao Tse-tung.
Por espacio de tres décadas, la República de China en Taiwan (ROC) fue reconocida como "legítimo representante del pueblo chino" tanto por gran parte de la comunidad internacional y por la ONU. Empero, en 1971, por cuestiones estratégicas de la diplomacia estadounidense, se avaló una resolución a favor de reconocer a la China Popular en el seno de la ONU, mientras que a Taiwan se le marginó.
Esta ilógica situación, generada por las ambiciones de Richard Nixon en ganarse un aliado militar como China Popular, para enfrentar a la entonces Unión Soviética en la Guerra Fría, contrastaba con la política de división y posterior reconocimiento diplomático de varios Estados que quedaron fragmentados producto de las diferencia entre los bloques Este y Oeste.
Estos Estados, reconocidos como "legítimos representantes de un pueblo determinado" adquirieron hasta puestos simultáneos en los organismos internacionales: Alemania es un caso clásico, pues hasta 1990 mantuvo dos naciones separadas reconocidas por las Naciones Unidas. De igual manera, así ocurrió con Vietnam, Yemén, Eritrea y Etiopía, hasta con la Península de Corea, todavía hoy separada desde 1947.
La tesis del "Doble Reconocimiento Diplomático", implantada en los casos de las dos Alemanias, los dos Vietnam y las dos Coreas, nunca se aplicó en el caso de China y Taiwan. Es una política lógica y todavía es ejercida por Estados Unidos, aunque a una manera disimulada.
Por razones estratégicas y del interés nacional panameño, la República de Panamá reconoce diplomáticamente a Taiwan, pero mantiene lazos comerciales fuertes con China Popular.
Desde mediados de 1997, Pekín ha presionado a Panamá para que rompa lazos diplomáticos con Taipei, puesto que sólo así se abrirá el comercio con el coloso asiático, según ellos. Nadie duda que la China Popular tiene su peso en el mundo contemporáneo, pero es "indecente" decir que para ganarse amigos, hay que dejar a los viejos compañeros, simplemente por obtener unos dólares más.
Para efectos, Taiwan mantiene una política de ayuda al istmo en las áreas de Cooperación Técnica e inversiones directas. Ofrece préstamos especiales al gobierno panameño. Además, Formosa es una de las puertas de entrada al comercio asiático, como también lo son Japón, Corea y Singapur.
Es incuestionable descartar una relación directa con China Popular, empero jamás debemos acceder a las presiones interesadas de Pekín, por solamente creer en utópicos preceptos mercantilistas. La alternativa del "Doble Reconocimiento Diplomático" es la solución, puesto que así eludimos el peligro de perder un aliado comercial importante como lo es Taiwan, mientras que consolidamos una relación clave con una de las potencias emergentes del Tercer Milenio.
Algunas regiones se convirtieron en países y pongo ejemplos muy reconocidos. Belice se independizó de Guatemala, Irlanda se separó de Gran Bretaña, las ex repúblicas soviéticas se desligaron de Rusia, Eslovaquia se transformó en Estado Soberano al dejar atrás la relación con Chequia, entre otros casos más. Hasta Panamá, una vez estuvo bajo la soberanía de Colombia y en 1903 se independizó totalmente del país sudamericano.
Por cosas del destino, desde 1949 se dio un hecho interesante en el Asia, cuando los nacionalistas chinos se refugiaron en la isla de Taiwan y mantienen vigente la esencia misma de la República de China (fundada por Sun Yat-sen en 1912). Mientras tanto, en el resto del continente chino, nace un Estado Comunista denominado "República Popular China", comandado por Mao Tse-tung.
Por espacio de tres décadas, la República de China en Taiwan (ROC) fue reconocida como "legítimo representante del pueblo chino" tanto por gran parte de la comunidad internacional y por la ONU. Empero, en 1971, por cuestiones estratégicas de la diplomacia estadounidense, se avaló una resolución a favor de reconocer a la China Popular en el seno de la ONU, mientras que a Taiwan se le marginó.
Esta ilógica situación, generada por las ambiciones de Richard Nixon en ganarse un aliado militar como China Popular, para enfrentar a la entonces Unión Soviética en la Guerra Fría, contrastaba con la política de división y posterior reconocimiento diplomático de varios Estados que quedaron fragmentados producto de las diferencia entre los bloques Este y Oeste.
Estos Estados, reconocidos como "legítimos representantes de un pueblo determinado" adquirieron hasta puestos simultáneos en los organismos internacionales: Alemania es un caso clásico, pues hasta 1990 mantuvo dos naciones separadas reconocidas por las Naciones Unidas. De igual manera, así ocurrió con Vietnam, Yemén, Eritrea y Etiopía, hasta con la Península de Corea, todavía hoy separada desde 1947.
La tesis del "Doble Reconocimiento Diplomático", implantada en los casos de las dos Alemanias, los dos Vietnam y las dos Coreas, nunca se aplicó en el caso de China y Taiwan. Es una política lógica y todavía es ejercida por Estados Unidos, aunque a una manera disimulada.
Por razones estratégicas y del interés nacional panameño, la República de Panamá reconoce diplomáticamente a Taiwan, pero mantiene lazos comerciales fuertes con China Popular.
Desde mediados de 1997, Pekín ha presionado a Panamá para que rompa lazos diplomáticos con Taipei, puesto que sólo así se abrirá el comercio con el coloso asiático, según ellos. Nadie duda que la China Popular tiene su peso en el mundo contemporáneo, pero es "indecente" decir que para ganarse amigos, hay que dejar a los viejos compañeros, simplemente por obtener unos dólares más.
Para efectos, Taiwan mantiene una política de ayuda al istmo en las áreas de Cooperación Técnica e inversiones directas. Ofrece préstamos especiales al gobierno panameño. Además, Formosa es una de las puertas de entrada al comercio asiático, como también lo son Japón, Corea y Singapur.
Es incuestionable descartar una relación directa con China Popular, empero jamás debemos acceder a las presiones interesadas de Pekín, por solamente creer en utópicos preceptos mercantilistas. La alternativa del "Doble Reconocimiento Diplomático" es la solución, puesto que así eludimos el peligro de perder un aliado comercial importante como lo es Taiwan, mientras que consolidamos una relación clave con una de las potencias emergentes del Tercer Milenio.