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Las principales alternativas


Distinguidos profesionales panameños han expuesto sus opiniones sobre el futuro de la vía interoceánica. Un arquitecto consideró que no debería ampliarse la vía para barcos post-panamax, sino conformarnos con rediseñar una política de peajes estimando el valor del agua de esclusajes.
Esta nueva política favorecería el mayor uso de barcos grandes panamax, de alrededor de sesenta a sesenta y cinco mil toneladas de peso muerto. De esta manera los armadores darían preferencia a la construcción de naves de dichos tamaños.
Gradualmente iríamos alcanzando un porcentaje de panamax mayores al treinta y tres por ciento al año 2020. Tal vez el setenta u ochenta por ciento de los usuarios canaleros serían los panamax.
Un estudioso ingeniero observó que los panamax no son los más adecuados ni preferidos para carga de contenedores, por lo que consideraría necesario ampliar el Canal con nuevas esclusas de mayor capacidad o bien la construcción de un canal a nivel.
Un experimentado ingeniero favorece la tesis de un tercer juego de esclusas y expone que no habrá que ejecutar el vasto plan maestro de inmensas represas en la nueva cuenca canalera, sino erigir la de Trinidad para realizar un embalse regularizador del agua de esclusajes. Considera que lo que requiere el Canal es mayor capacidad de almacenamiento de agua para absorber los derroches que se efectúan durante las grandes riadas. Según él, habría suficiente agua en la actual cuenca canalera del Chagres y Gatún para todo este siglo.
Como es sabido, soy el autor de la tesis del Canal a Nivel con Ensenadas, que presenté ante la Comisión Tripartita para los Estudios del Canal de Panamá. Sometí en 1995 un documento de rechazo a las conclusiones de la misma e introduje algunas mejoras de diseño de mi propuesto canal a nivel.
La ingeniosa maravilla de nuestro canal, que aprovecha la gravedad, las propias leyes naturales para operar las esclusas han obnubilado nuestra mente sobre otra solución al problema de los colosales barcos que no contemple nuevas esclusas pantagruélicas. Estas serían tres veces más grandes en capacidad acuática de esclusajes: ciento cincuenta millones de galones por cada post-panamax que transitara de océano a océano. Es lo que he calificado “Síndrome de Esclusas”.
Hacer varios inmensos lagos en Coclesito, conducir el agua por canales y túneles de treinta kilómetros, equivale a destruir la biodiversidad que es patrimonio de las venideras generaciones y de la humanidad entera.
No podremos repetir el diseño del Barón de Lépinay, que era válido cuando apenas se conocía el término ecología, mucho menos el de biodiversidad.
Cuando el petróleo escasee y la desalinización del agua del Golfo Pérsico se torne prohibitiva, nos ofrecerán oro, si es que lo han acumulado sabiamente, por nuestra agua dulce del Chagres, si la sabemos preservar y descontaminar.
Mi proyecto de Canal a Nivel con Ensenadas proveería dos inmensas bahías portuarias sin paralelo en Latinoamérica.
Las ensenadas se formarían como subproducto de las excavaciones. Serían ocho mil hectáreas de tierras lanzadas al mar que incrementaría el territorio nacional; ciento cincuenta kilómetros de nuevas costas, excelentes nichos para la fauna marina. Crearíamos así los mayores puertos y patios de contenedores del continente y el asiento de las super-metrópolis del futuro panameño.
El valor de estas tierras y costas garantizaría por sí sólo el costo del Canal a Nivel con Ensenadas.

101 años de Panamá América

 
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