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Las reformas al tránsito: una burla más


Me he referido en un sinnúmero de ocasiones al problema del tránsito público en la Ciudad de Panamá. Los dueños de las rutas que cuando le conviene son miembros del sindicato han venido secuestrando prácticamente a gobierno tras gobierno con amenazas de distintas índole inclusive la paralización del transporte urbano. Cuando Torrijos padre le "regaló" a los trabajadores las distintas rutas comenzó el desastre que hoy tenemos. Les dio graciosamente las concesiones, pero a cambio de ellas no les exigió las responsabilidades para darle un mejor servicio al usuario. Hace escasos meses el gobierno anterior les dio toda clase de prebendas a estos mismos grupos. Inclusive el Banco Nacional le otorgó millonarios préstamos que por supuesto no han pagado; se comprometieron con las autoridades para la adquisición de vehículos apropiados, utilizar uniformes, el asearse adecuadamente, no tener radios de alto volumen y a toda una serie de mejoras en la atención al público. Nada de eso se cumplió. El servicio no solo no mejoró sino que ha ido empeorando. Las quejas aumentan a diario y las autoridades utilizando toda clase de pretexto ofrecen resolver estos problemas, pero siempre atienden las quejas o solicitudes de quienes son responsables del mal servicio que prestan.
Se ha hablado mucho de "transmilenio" o transporte rápido; por supuesto que esto es otra quimera y el mal servicio al usuario continuará si son los mismos, como todo indica que lo será, los que se encargarán de este nuevo sistema implementando para ello los mismos males que son hoy día muy criticados: chóferes irresponsables, desaseados, sin uniforme y con muchos asistentes que ellos llaman "palancas" y otros califican de "pavos".
También la Autoridad de Tránsito ha hablado de nuevas licencias y eso para qué me pregunto? Si con la licencias actual los violadores de la ley no les importa con que los inspectores del tránsito le pongan boletas por violaciones a la ley y a los reglamentos, igual cosa será con una licencia nueva. En cada accidente que ocurre en el cual está involucrado un "Diablo Rojo" por lo regular el conductor tiene en su poder decenas de boletas no atendidas.
En cuanto al servicio de taxis las anomalías son muchísimas también. No existe un país en el mundo con mayor número de transporte selectivo per cápita que en Panamá. Estos van donde quieren, llevan al pasajero cuando a bien lo tienen y no guardan por supuesto la menor cortesía con el usuario. Los hay de todos los colores, tamaños y marcas. En el Perú, por ejemplo, le dieron a los dueños o conductores de estos vehículos de 2 a 3 años para que uniformaran el color de sus vehículos. Hoy día en Lima el 90% de los taxis son de color amarillo. Eso permite al usuario una mejor identificación y beneficia al conductor aunque me imagino que allá como acá se opusieron a la medida. Por supuesto que en Panamá esto tampoco se hará. A estos privilegiados no se les puede incomodar.
Mientras las autoridades piensen que la fiebre está en la sábana y no en el enfermo y no profundizan realmente en las reformas profundas que hay que introducirle a las leyes y reglamento de tránsito seguiremos como hoy día. La autoridad responsable debería pensar más en el usuario que son muchos más que los transportistas. Sin embargo, el pobre usuario no usa el chantaje y las cosas, Dios no lo quiera, seguirá igual que ahora o peor. No sabe el estadista el bien y la simpatía colectiva que recibiría el día que actúe con mano fuerte frente a las exigencias que por decenas de años han venido haciéndole a los distintos gobiernos estos grupos de "mafiosos".
(Primera parte).

101 años de Panamá América

 
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