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Las regiones educativas sin derecho a voz


A través del Decreto 302 del 21 de agosto de 2000, por medio del cual se establecen tres Juntas Educativas Regionales en la República ( Junta Regional Occidental, Junta Regional Central y Junta Educativa Oriental), se elimina de hecho la Ley 28 de 1 de agosto de 1997, por la cual se crean las Juntas Educativas Regionales y las Juntas Educativas Escolares y se dictan otras disposiciones. En este escrito no me interesa discutir la inconstitucionalidad o no de este acto, asumido por la señora Ministra de Educación.
Lo que deseo señalar es que las autoridades ministeriales, de manera ingenua o deliberada atentan contra el Proyecto de Estrategia Decenal de Modernización de la Educación Panameña ( 1997-2006), y de la Ley 34 de Julio de 1995, que reza en uno de sus lineamientos de política la de "lograr una mayor profesionalización, descentralización y desburocratización de las instituciones y organizaciones responsables de la tarea educativa".
Un sentido especial tiene, en la estrategia, la participación de los miembros de la comunidad educativa ampliada, especialmente las familias, en los procesos de toma de decisión, en las acciones de cambio y en la rendición de cuenta de los resultados educativos.
No sé si nuestra rectora de la educación suscribió el pronunciamiento latinoamericano con oportunidad del Foro Mundial de la Educación, efectuado en Dakar del 26 al 28 de abril de este año, donde creo que participó como delegada en dicho evento.
En el apartado de dicho documento titulado: "Los valores latinoamericanos", llama poderosamente la atención el enciso (B) que dice: "afirmamos la necesidad de la participación de la sociedad, no sólo en la ejecución de las políticas y programas, sino en su formulación y discusión. La educación es un asunto público y debe, por lo tanto, involucrar a todos sus actores y concitar su participación responsable...".
El decreto deja por fuera, totalmente, a los padres y madres de familia; más aún, a toda la comunidad educativa. Después de todo, ¿ qué fuimos a hacer a Dakar-Senegal?; ¿qué aprendimos?; ¿qué estamos aprendiendo de las recomendaciones de prestigiosos organismos como la UNESCO, de los paradigmas de la descentralización?.
Históricamente, los que vinimos de una cultura rígida y centralizada, despreciamos y dudamos de la capacidad y la honradez de los hombres y mujeres de nuestras provincias, por aquello de que nosotros, los de la capital, somos los "más pulcros" y "honestos". Para ellos, los de las provincias, no hay oportunidad para aprender, para errar, para ensayar.
Me extraña, Dra. Doris de Mata, que usted, como educadora, le dé poca importancia a la pedagogía del error y /o la oportunidad que hay que darle de aprender a autogestionarse y en la solución de los problemas en sus propios contextos y en las comunidades. Después de todo distinguida ministra, ¿cuál es el papel del Ministerio de Educación y de nosotros los educadores?.¿ Amonestar o educar solidariamente?.
Finalmente, como buenos hijos del subdesarrollo, seguimos matando en su cuna cualquier iniciativa que aspire el cambio educativo de manera cualitativa. Espero que mis ojos no vean en el futuro, en este surreal país, a un iluso (a) solicitar la eliminación de los gobiernos municipales o las juntas comunales por la sola sospecha que las personas que ahí trabajan se roban la plata de estas corporaciones o se hagan otros tipos de desmanes. ¿ Cosas veredes Sancho!.

101 años de Panamá América

 
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