Las sanciones a Irán
En el plano internacional ha causado preocupación las declaraciones del ministro de Asuntos de Exteriores iraní, Manoucherr Mottaki, quien dijera que las nuevas sanciones, tomadas el pasado sábado por el Consejo de Seguridad de la ONU, tendrían "consecuencias". Algunas de éstas han llegado incluso hasta nuestro país y produjo otras declaraciones pero, esta vez, de los representantes de la alta diplomacia panameña, las cuales deben ser analizadas con cuidado, pues podrían afectar los principios de neutralidad que han regido por años nuestra política exterior y han servido especialmente para garantizar la seguridad del Canal de Panamá.
Lo que dio origen a la reacciones panameñas fueron las palabras de Mottaki, calificadas de especialmente duras cuando, al conocer el texto de la resolución 1747 que impusiera las nuevas sanciones a la república islámica, dijera que "algunos países muy concretos no tienen derecho a abusar del Consejo de Seguridad". Acaso, ¿están estas supuestas amenazas realmente dirigidas contra Panamá? ¿Tenemos enemigos potenciales en Oriente Medio? Las explicaciones, en lo que respecta a nuestro país, fueron dadas por el propio ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro quien, mediante un comunicado de la cancillería panameña publicado por EFE, opinó que la reacción de Irán "no contribuye en absolutamente nada a la paz".
Sin embargo, si bien Panamá ocupa un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad en representación del grupo latinoamericano, es muy seguro que las "advertencias" de Irán hayan estado claramente dirigidas contra las poderosas naciones con representación permanente ante el Consejo de Seguridad de la ONU; o sea, Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra y China, y son ellos los que deciden el peso de los acontecimientos en este escenario. Entonces, ¿por qué Panamá se sintió particularmente aludida?
Se requiere una mayor precisión de nuestro papel en estos escenarios. Pero como se trata de un juego peligroso con "nerviosos" protagonistas, a Panamá le conviene reiterar en cada ocasión que tenga su absoluta neutralidad y alejarse de la confrontación que podría atentar contra la seguridad en un conflicto de gran complejidad y de imprevisible consecuencias.