Las tildes ya están cayendo sobre las íes
Desde que se destapó el escándalo del CEMIS y se conocieron los detalles de las ramificaciones de la corrupción que salpicó a prominentes figuras de varios órganos del Estado, hubo en algunos dudas muy serias en cuanto a cuáles eran las verdaderas intenciones del Gobierno Nacional. ¿Cooperarán realmente con acciones y no con palabras, se preguntaban, para esclarecer este bochornoso caso? O, ¿tratarían de dilatar, con artimañas, el debido proceso para que con el tiempo todo se olvidara y las investigaciones y sanciones a los delincuentes quedaran en nada? La primera duda en cuanto a la posición del gobierno se dio cuando "directrices superiores" impidieron que diputados que respaldaban la administración se levantaran la inmunidad, a pesar de que varios de ellos se inclinaban a hacerlo. Este fue un claro indicio de la voluntad de ocultar y de darle una "salida" al Sr. Procurador en una investigación muy compleja y sacarle las "castañas del fuego", a varios legisladores "oposicionistas". El pueblo si no puede hoy, lo hará mañana o pasado mañana exigiendo -y lo logrará- justicia y sanción para los responsables de actos de clara corrupción. De esto debe haber la más absoluta seguridad. La historia y aún hechos recientes en otras latitudes, así nos lo demuestran.
Si para algunos pocos había duda en cuanto a las acciones de manipulación del gobierno para "echarle tierra" a este enojoso asunto, con las declaraciones recientes de la señora presidenta de su intención, aunque no lo pueda hacer porque se lo impida la opinión pública, de llamar a sesiones extraordinarias a la Asamblea Legislativa, debe haberse disipado por completo toda duda.
Hay un dicho que no por viejo es menos cierto: "No creas lo que un político dice, sino lo que hace". Este es un caso muy claro y patético. No se puede decir una cosa y hacer la otra. No se justifica llamar a la Asamblea Legislativa a sesiones extraordinarias para considerar las reformas educativas que son, por supuesto, muy importantes; pero no más importantes que esclarecer actos de corrupción que empañan no sólo al gobierno, a individuos sino a todo el país, lo cual debe ser prioritario. Es más, un grupo de interesados en la materia y de prominentes educadores han considerado que es prudente que las reformas educativas sean analizadas un poco más a fondo y que podría muy bien aprovecharse el receso de la Asamblea para hacerlo.
El llamamiento a sesiones extraordinarias ante esa situación no puede interpretarse en forma distinta a la que es su verdadero fondo: seguir obstaculizando las investigaciones y brindarle una excusa al Sr. Procurador y continuar pensando que el tiempo es el mejor aliado para quienes buscan en él, la prescripción de materia. Es peligroso abusar de la paciencia y tolerancia de un pueblo. En una época de bonanza pueden pasar muchos abusos desapercibidos, aunque ellos sean condenables, pero en momentos en que el país pasa por una crisis económica muy grave, estos actos de corrupción no se toleran y menos se perdonan. En nuestra democracia debemos hacer todos los esfuerzos posibles por lograr el fortalecimiento de nuestras instituciones y tratar de abrirle los ojos a quienes no ven los peligros que sus actos de corrupción entrañan.
"La soga puede romperse" -y no por lo más delgado- con su secuela de incalculables daños para la nación, si no se corrigen las prácticas que hoy corroen el alma de la decencia ciudadana. Las tildes están cayendo ya poco a poco sobre las íes. Es decir, ya se está ubicando el centro de la tormenta.
Si para algunos pocos había duda en cuanto a las acciones de manipulación del gobierno para "echarle tierra" a este enojoso asunto, con las declaraciones recientes de la señora presidenta de su intención, aunque no lo pueda hacer porque se lo impida la opinión pública, de llamar a sesiones extraordinarias a la Asamblea Legislativa, debe haberse disipado por completo toda duda.
Hay un dicho que no por viejo es menos cierto: "No creas lo que un político dice, sino lo que hace". Este es un caso muy claro y patético. No se puede decir una cosa y hacer la otra. No se justifica llamar a la Asamblea Legislativa a sesiones extraordinarias para considerar las reformas educativas que son, por supuesto, muy importantes; pero no más importantes que esclarecer actos de corrupción que empañan no sólo al gobierno, a individuos sino a todo el país, lo cual debe ser prioritario. Es más, un grupo de interesados en la materia y de prominentes educadores han considerado que es prudente que las reformas educativas sean analizadas un poco más a fondo y que podría muy bien aprovecharse el receso de la Asamblea para hacerlo.
El llamamiento a sesiones extraordinarias ante esa situación no puede interpretarse en forma distinta a la que es su verdadero fondo: seguir obstaculizando las investigaciones y brindarle una excusa al Sr. Procurador y continuar pensando que el tiempo es el mejor aliado para quienes buscan en él, la prescripción de materia. Es peligroso abusar de la paciencia y tolerancia de un pueblo. En una época de bonanza pueden pasar muchos abusos desapercibidos, aunque ellos sean condenables, pero en momentos en que el país pasa por una crisis económica muy grave, estos actos de corrupción no se toleran y menos se perdonan. En nuestra democracia debemos hacer todos los esfuerzos posibles por lograr el fortalecimiento de nuestras instituciones y tratar de abrirle los ojos a quienes no ven los peligros que sus actos de corrupción entrañan.
"La soga puede romperse" -y no por lo más delgado- con su secuela de incalculables daños para la nación, si no se corrigen las prácticas que hoy corroen el alma de la decencia ciudadana. Las tildes están cayendo ya poco a poco sobre las íes. Es decir, ya se está ubicando el centro de la tormenta.