Las Vallas del Puente Centenario
Por el Decreto No. 1018 de septiembre del 2006, la Alcaldía de Panamá declaró la vía que va al Puente Centenario desde la ciudad como “área libre de publicidad exterior”. En una ciudad como la nuestra, maltratada e irrespetada por la contaminación visual (piénsese en la carretera Panamá-Colon), esta medida daba una esperanza.
Pero recientemente, mediante el decreto No. 316 firmado por el Alcalde Encargado, Sr. Iván Arrocha, se derogó “en todas sus partes” el Decreto No. 1018, permitiendo la instalación de estructuras publicitarias tipo unipolar “cada 500 metros”. ¿Los argumentos?, cito textualmente: “En la actualidad es necesario la incorporación de más áreas para la explotación de la actividad de publicidad exterior”; y “[esta medida] permitirá la proyección de la actividad fuera de las áreas de la ciudad, con el propósito de descongestionar visualmente algunos sectores afectados, además de que contribuirá a incrementar los ingresos en concepto de impuestos por razón de la actividad de explotación de publicidad exterior.” Ni siquiera vale la pena contradecir estos absurdos argumentos.
¿No podemos preservar ni una (¡Una!) autopista libre de vallas? ¿No nos basta el denigrante muestrario de la carretera Panamá-Colon? ¿Cuál fue la presión por derogar el Decreto 1018? ¿Por qué justamente en tiempos de cambio de gobierno? A empresas muy conocidas: ¿No les avergüenza publicitarse ahí?
Hoy en día nuestros hijos crecen observando que hasta espacios públicos como las áreas verdes al lado de las aceras, son sitio de letreros comerciales permanentes, de cemento y con luminaria. Ven que de los letreros de tránsito, cuelgan avisos comerciales. Y que hasta en el mismo prado del edificio de la Administración del Canal se instalan vallas comerciales permanentes. Todo esto con la venia de las autoridades.
A nuestros hijos debemos decirles que este abuso no siempre fue, y que es ilegal y que atenta contra sus derechos. En el mundo se gasta tanto en armamento como en publicidad comercial: con el primero nos matan, con el segundo nos duermen.
¿Alguna autoridad que se respete a sí misma tomará cartas en el asunto?
Como ciudadano interpelo al Sr. Iván Arrocha para que responda a estos cuestionamientos. Y propongo a los interesados iniciar una campaña para derogar el Decreto 316.
ventocilla.jorge@gmail.com