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Las verdades de Everett Briggs


Quien fuera embajador de EE.UU. en Panamá en el convulsionado ocaso de la Dictadura (19801986), testigo del fugaz encumbramiento del General Paredes, del "buen salto mi general" del tirano Noriega, de las multitudinarias manifestaciones de COCINA clamando por democracia, del fraude contra Arnulfo Arias, del asesinato de Hugo Spadafora y de la caída de Ardito Barletta, pronunció antier una interesante conferencia en nuestro país en la que abordó temas económicos y políticos.
Invitado por la Cámara Americana de Comercio e Industrias (AMCHAM) fue abordado sobre el tema del Centro Multinacional Antidrogas (CMA). Y al respecto expresó dudas sobre la capacidad de los militares para combatir el narcotráfico y sobre la utilidad de ese organismo para impedirlo.
Everett Briggs se manifestó más bien partidario de empezar la lucha controlando el consumo, lo que a su vez lo lleva a discrepar de la "denigrante" certificación anual de su país a las naciones que cooperan en mayor o menor grado al combate del mal.
"¿Por qué no se certifica a California?", que ha legalizado la marihuana, se preguntó. A su juicio, su país debe esforzarse más en combatir el mal en su propio territorio y cuidar mejor sus propias fronteras, antes de ir a hacerlo a terceras naciones.
Por otra parte, se manifestó contrario a la permanencia de bases norteamericanas en nuestro país. Ellas, a más de constituir un obstáculo para madurar como nación independiente, desalienta la inversión extranjera, que podría malinterpretar su presencia con la existencia de problemas irreales. "No tenemos militares en muchos países con quienes hacemos inversiones tremendas", dijo.
En su opinión, los tratados deben cumplirse al pie de la letra, entregando el canal y devolviendo las bases a los panameños. Habló asimismo maravillas de nuestro sistema económico y nos cree aptos para aspirar a un TLC (Tratado de libre comercio) con EE.UU. Se manifestó también fiel creyente de la globalización, el libre comercio y la integración regional.
Y en lo que a nuestra opinión respecta, compartimos su visión de la lucha contra las drogas. No nos parece justo que el cordel reviente por los países productores y de mero tránsito o lavado, sin combatir el propio consumo. Del mismo modo, concordamos con su oposición al odioso sistema de certificaciones.
En cuanto al CMA, estimamos que es un concepto de difícil realización, como dice Briggs, "con más preguntas que respuestas" ; pero que de todos modos constituye una idea que aporta Panamá en los esfuerzos multinacionales para combatir el flagelo.
Y finalmente, en lo que a las bases militares respecta, hemos opinado que su permanencia o no depende de que EE.UU. las quiera, que Panamá lo acepte en un referéndum y que le pague y compense generosamente por ellas.

101 años de Panamá América

 
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