Las visas de Bush
En días pasados leí la decisión del gobierno de George W. Bush de querer revisar la entrega de visas a los Estados Unidos a personas que estuvieron involucradas en casos probados de corrupción gubernamental en sus países de origen, ampliándose a narcotraficantes y a elementos partícipes de actividades terroristas. Aplaudible sin duda esta medida al menos como factor "persuasivo" para los políticos latinoamericanos quienes han hecho de la corrupción un arte; una serie de "principios" de cómo debe regirse el funcionario público medio si desea ascender dentro de la estructura socioeconómica.
Conociendo la gravedad de la cultura corrupta que nos acompaña desde tiempos coloniales, esta política, si bien no hará que los corruptos dejen de hacer sus fechorías, al menos trata de crear conciencia de que el tema de la malversación de fondos públicos es hoy, más que nunca, un elemento altamente nocivo para el desarrollo, situación que por la coyuntura política de la época no tomaba la importancia necesaria hace dos décadas para los Estados Unidos. Si bien esta consecuencia no es novedosa, se insiste claramente que debemos crear urgente una cultura de la honradez y la eficacia, pues la plata que reciben nuestros políticos a través de los impuestos o la ayuda externa, debe ser usada transparentemente para mejorar la calidad de vida de los más necesitados. Es lógico que nadie nos va a compensar los costos generados por las corrupciones del pasado, pero no es tarde forjar muy en serio una conducta al respecto.
De paso, me vino una pícara idea: para ser justo en este proceso selectivo de visas, sería interesante que muchos de los autodenominados "revolucionarios de la izquierda" latinoamericana fueran también considerados por dicha medida; ya que es curioso observar que los mismos, aparte de atacar enérgicamente a Estados Unidos, llegándolo a señalar como "La Raíz de Nuestros Males" o "Los Enemigos de la Humanidad"; paradójicamente viajan a menudo no solo a educarse, sino también a hacer negocios e incluso radicarse en ese país. ¿Es racional pensar que si alguien considera a un segundo su enemigo, este último debe dejarlo entrar a su casa campantemente?. No lo veo como persecución ideológica -como pueden pensar algunos- sino que cada cual tiene derecho a "abrirle la puerta" a quien considere de su confianza o pleno agrado. Y Estados Unidos tiene muy buenas razones para "incomodarse" con estos señores.
222De paso, me vino una pícara idea: para ser justo en este proceso selectivo de visas, sería interesante que muchos de los autodenominados "revolucionarios de la izquierda" latinoamericana fueran también considerados por dicha medida...
Al menos en nuestra Centroamérica después de los procesos de pacificación han quedado antiguos ejemplares de la izquierda recalcitrante quienes han pasado por un hábil -por no decir camaleónico- proceso de depuración ideológica que les ha permitido sobrevivir políticamente, incluso con el aval de organizaciones estadounidenses. Otros, sin embargo, optaron por emigrar, y de manera camuflada siguen manteniendo su versión trasnochada de la historia pero beneficiándose descaradamente de los privilegios de vivir en el corazón de esa gran nación que sin importar ideologías les abrió honestamente sus puertas, maldiciendo así la leche que les da beber.
Por principios éticos el gobierno de Bush debería actuar en consecuencia al respecto, pues como dicen sabiamente en nuestros pueblos: "Lo que es bueno para el ganso que sea bueno para la gansa..." Finalmente, es penoso que desde afuera intenten combatir nuestros males, cuando los afectados somos incapaces de tomar al toro por los cuernos... pereiram@racsa.co.cr
*Economista de Universidad de Costa Rica (UCR).
Yo pienso que cualquier candidato que salga de una confrontación electoral interna tendrá una gran fortaleza electoral, eso ya lo demostramos en 1994 y en 1999.
222Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Si mi pecado es pensar entonces soy condenado, seguiré pecando, porque quiero que mi partido gane las elecciones del 2004. - Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Con un candidato preparado, con experiencia, torrijista, valiente y que sea producto de una contienda abierta, de cara a la ciudadanía, sin temor, sin escondrijos políticos, afrontando los problemas nacionales por valor, con pericia e inteligencia. Atacando la incapacidad, la corrupción, la indolencia de este desgobierno y su insensibilidad ante el orgullo nacional y con un plan de gobierno coherente como sabemos hacerlo los del PRD ¡claro que Dios mediante, ganaremos las elecciones!
Conociendo la gravedad de la cultura corrupta que nos acompaña desde tiempos coloniales, esta política, si bien no hará que los corruptos dejen de hacer sus fechorías, al menos trata de crear conciencia de que el tema de la malversación de fondos públicos es hoy, más que nunca, un elemento altamente nocivo para el desarrollo, situación que por la coyuntura política de la época no tomaba la importancia necesaria hace dos décadas para los Estados Unidos. Si bien esta consecuencia no es novedosa, se insiste claramente que debemos crear urgente una cultura de la honradez y la eficacia, pues la plata que reciben nuestros políticos a través de los impuestos o la ayuda externa, debe ser usada transparentemente para mejorar la calidad de vida de los más necesitados. Es lógico que nadie nos va a compensar los costos generados por las corrupciones del pasado, pero no es tarde forjar muy en serio una conducta al respecto.
De paso, me vino una pícara idea: para ser justo en este proceso selectivo de visas, sería interesante que muchos de los autodenominados "revolucionarios de la izquierda" latinoamericana fueran también considerados por dicha medida; ya que es curioso observar que los mismos, aparte de atacar enérgicamente a Estados Unidos, llegándolo a señalar como "La Raíz de Nuestros Males" o "Los Enemigos de la Humanidad"; paradójicamente viajan a menudo no solo a educarse, sino también a hacer negocios e incluso radicarse en ese país. ¿Es racional pensar que si alguien considera a un segundo su enemigo, este último debe dejarlo entrar a su casa campantemente?. No lo veo como persecución ideológica -como pueden pensar algunos- sino que cada cual tiene derecho a "abrirle la puerta" a quien considere de su confianza o pleno agrado. Y Estados Unidos tiene muy buenas razones para "incomodarse" con estos señores.
222De paso, me vino una pícara idea: para ser justo en este proceso selectivo de visas, sería interesante que muchos de los autodenominados "revolucionarios de la izquierda" latinoamericana fueran también considerados por dicha medida...
Al menos en nuestra Centroamérica después de los procesos de pacificación han quedado antiguos ejemplares de la izquierda recalcitrante quienes han pasado por un hábil -por no decir camaleónico- proceso de depuración ideológica que les ha permitido sobrevivir políticamente, incluso con el aval de organizaciones estadounidenses. Otros, sin embargo, optaron por emigrar, y de manera camuflada siguen manteniendo su versión trasnochada de la historia pero beneficiándose descaradamente de los privilegios de vivir en el corazón de esa gran nación que sin importar ideologías les abrió honestamente sus puertas, maldiciendo así la leche que les da beber.
Por principios éticos el gobierno de Bush debería actuar en consecuencia al respecto, pues como dicen sabiamente en nuestros pueblos: "Lo que es bueno para el ganso que sea bueno para la gansa..." Finalmente, es penoso que desde afuera intenten combatir nuestros males, cuando los afectados somos incapaces de tomar al toro por los cuernos... pereiram@racsa.co.cr
*Economista de Universidad de Costa Rica (UCR).
Yo pienso que cualquier candidato que salga de una confrontación electoral interna tendrá una gran fortaleza electoral, eso ya lo demostramos en 1994 y en 1999.
222Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Si mi pecado es pensar entonces soy condenado, seguiré pecando, porque quiero que mi partido gane las elecciones del 2004. - Hacer creer a la membresía y a la población en general que mi posición le hace daño a una candidatura preconcebida por los asesores que lo rodean, es un tremendo engaño incluyendo al candidato preconcebido.
Con un candidato preparado, con experiencia, torrijista, valiente y que sea producto de una contienda abierta, de cara a la ciudadanía, sin temor, sin escondrijos políticos, afrontando los problemas nacionales por valor, con pericia e inteligencia. Atacando la incapacidad, la corrupción, la indolencia de este desgobierno y su insensibilidad ante el orgullo nacional y con un plan de gobierno coherente como sabemos hacerlo los del PRD ¡claro que Dios mediante, ganaremos las elecciones!