Lauros para la medicina panameña
LO EXTRAORDINARIO de vivir la vida a plenitud es que siempre se encuentra otra opción, una nueva alternativa, un valioso camino al progreso, una esperanza para un mundo mejor. Esta vez el éxito del país no se cifra en medidas econométricas, aunque éstas, en pocos años, se verán radicalmente mejoradas y no necesariamente por grandes inversiones. Esta vez será porque se mejorará sustancialmente la salud de los futuros ciudadanos.
Estas buenas noticias nos vienen de la medicina, particularmente de la investigación científica a la que nuestros gobiernos le otorgan un presupuesto irrisorio y mágico, pues desaparece en el primer hueco a rellenar. Peor aún, según el informe del 2005 de la Contraloría, el panorama de la investigación científica en nuestro país no puede ser más desalentador.
El presupuesto total en investigación en el año 2000 era de 44.6 millones de balboas. En el 2004 (último registro disponible) fue de 34 millones, es decir casi diez millones menos; o sea, el 0, 56% del presupuesto de ese año y el 0, 26% del PBI.
En el 2000 había 1, 676 investigadores registrados, cuatro años después: 1, 446; 13.7% menos. Ante este panorama desolador y trágico para un país que debe competir de inmediato (megaproyecto y TLC al mismo tiempo) con lo mejor de su gente en un mundo cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología, esta situación es tan vergonzosa como la disparidad imperdonable entre ricos y pobres.
A este Panamá insólito que vive en plena Jauja (según El Tiempo de Bogotá es el país más apostador, per cápita, en juegos de azar de la región), se le ha hecho un reconocimiento internacional como pocos existen en las páginas de la historia de nuestra medicina. No por el premio en sí, sino por el alcance y trascendencia que en la salud mundial tiene este trabajo tesonero, serio y rotundo.
Se trata del Premio al mejor trabajo científico publicado en el año 2006 por la prestigiosa revista británica The Lancet. El trabajo consistió en la Fase III de la vacuna HRV Rotarix desarrollada por el Laboratorio Glaxo Smith Kline Biological para comprobar la eficacia y seguridad de la misma contra la gastroenteritis severa causada por rotavirus en recién nacidos. Este estudio es la cereza en la copa de otros trabajos anteriores que habían fracasado al detectarse complicaciones peligrosas. Para los colegas interesados en los detalles del mismo, los remito a la publicación del New England Journal of Medicine de enero del año pasado cuyo título e integrantes del Grupo de Estudio de la Vacuna del Rotavirus Humano copio a continuación:
SAFETY AND EFFICACY OF AN ATTENUATED VACCINE AGAINST SEVERE ROTAVIRUS GASTROENTERITIS
Guillermo M. Ruiz-Palacios, M.D., Irene Pérez-Schael, M.Sc., F. Raúl Velázquez, M.D., Hector Abate, M.D., Thomas Breuer, M.D., SueAnn Costa Clemens, M.D., Brigitte Cheuvart, Ph.D., Felix Espinoza, M.D., Paul Gillard, M.D., Bruce L. Innis, M.D., Yolanda Cervantes, M.D., Alexandre C. Linhares, M.D., Pío López, M.D., Mercedes Macías-Parra, M.D., Eduardo Ortega-Barría, M.D., Vesta Richardson, M.D., Doris Maribel Rivera-Medina, M.D., Luis Rivera, M.D., Belén Salinas, M.D., Noris Pavía-Ruz, M.D., Jorge Salmerón, M.D., Ricardo Rüttimann, M.D., Juan Carlos Tinoco, M.D., Pilar Rubio, M.D., Ernesto Nuñez, M.D., M. Lourdes Guerrero, M.D., Juan Pablo Yarzábal, M.D., Silvia Damaso, M.Sc., Nadia Tornieporth, M.D., Xavier Sáez-Llorens, M.D., Rodrigo F. Vergara, M.D., Timo Vesikari, M.D., Alain Bouckenooghe, M.D., Ralf Clemens, M.D., Ph.D., Béatrice De Vos, M.D., Miguel O"Ryan, M.D.
Como habrán notado, por estar realzado en negrita, en este estudio realizado en once países latinoamericanos y en Finlandia han participado dos distinguidos pediatras panameños, el Dr. Eduardo Ortega Barría y el Dr. Xavier Sáez LLorens junto al equipo sanitario del Hospital del Niño en colaboración con un numeroso y dedicado grupo de profesionales de las provincias de Panamá y Chiriquí.
La importancia real de la eficacia y seguridad producida por esta vacuna oral es que en los casos severos previene un 100% de las diarreas por esta forma de gastroenteritis, la más común en los recién nacidos. Para tener una idea de los alcances de sus beneficios veamos las siguientes estadísticas. En todo el mundo la diarrea infantil por rotavirus es causante de 25 millones de consultas, 2 millones de hospitalizaciones y 600 mil muertes anuales en niños menores de cinco años.
El Editor de la revista médica "The Lancet", al otorgarle el Premio, lo consideró un hito similar al de la vacuna contra la viruela y el polio. No cabe duda que esta ha sido una de las noticias más halagadoras del aciago año que pasó. Ojalá sirva para que el gobierno impulse el desarrollo de la investigación científica y de la docencia médica, y que los encargados de dictar las políticas sanitarias lo hagan con criterio científico y no partidario. Sólo así tendremos una medicina integral de avanzada (prevención, asistencia, docencia e investigación) con una adecuada relación médico paciente. Creer que el médico es un obrero a destajo para mantener cifras estadísticas políticamente correctas, ha sido un error constante de casi todas la administraciones públicas e incluso, de ciertos gremios médicos, que entre tanto manoseo político han perdido la meta de sus verdaderos objetivos y hasta de la dignidad de la profesión, lograda por anteriores generaciones médicas, tras largos años de servir con sacrificio y entrega a una población ahora justificadamente desconfiada y huraña.
Como colega siento un orgullo muy profundo por este halago y como amigo personal de los premiados una estima que ha crecido desde la gratitud a la reverencia. Felicitaciones a todos.
(drjcal@gmail.com)
Estas buenas noticias nos vienen de la medicina, particularmente de la investigación científica a la que nuestros gobiernos le otorgan un presupuesto irrisorio y mágico, pues desaparece en el primer hueco a rellenar. Peor aún, según el informe del 2005 de la Contraloría, el panorama de la investigación científica en nuestro país no puede ser más desalentador.
El presupuesto total en investigación en el año 2000 era de 44.6 millones de balboas. En el 2004 (último registro disponible) fue de 34 millones, es decir casi diez millones menos; o sea, el 0, 56% del presupuesto de ese año y el 0, 26% del PBI.
En el 2000 había 1, 676 investigadores registrados, cuatro años después: 1, 446; 13.7% menos. Ante este panorama desolador y trágico para un país que debe competir de inmediato (megaproyecto y TLC al mismo tiempo) con lo mejor de su gente en un mundo cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología, esta situación es tan vergonzosa como la disparidad imperdonable entre ricos y pobres.
A este Panamá insólito que vive en plena Jauja (según El Tiempo de Bogotá es el país más apostador, per cápita, en juegos de azar de la región), se le ha hecho un reconocimiento internacional como pocos existen en las páginas de la historia de nuestra medicina. No por el premio en sí, sino por el alcance y trascendencia que en la salud mundial tiene este trabajo tesonero, serio y rotundo.
Se trata del Premio al mejor trabajo científico publicado en el año 2006 por la prestigiosa revista británica The Lancet. El trabajo consistió en la Fase III de la vacuna HRV Rotarix desarrollada por el Laboratorio Glaxo Smith Kline Biological para comprobar la eficacia y seguridad de la misma contra la gastroenteritis severa causada por rotavirus en recién nacidos. Este estudio es la cereza en la copa de otros trabajos anteriores que habían fracasado al detectarse complicaciones peligrosas. Para los colegas interesados en los detalles del mismo, los remito a la publicación del New England Journal of Medicine de enero del año pasado cuyo título e integrantes del Grupo de Estudio de la Vacuna del Rotavirus Humano copio a continuación:
SAFETY AND EFFICACY OF AN ATTENUATED VACCINE AGAINST SEVERE ROTAVIRUS GASTROENTERITIS
Guillermo M. Ruiz-Palacios, M.D., Irene Pérez-Schael, M.Sc., F. Raúl Velázquez, M.D., Hector Abate, M.D., Thomas Breuer, M.D., SueAnn Costa Clemens, M.D., Brigitte Cheuvart, Ph.D., Felix Espinoza, M.D., Paul Gillard, M.D., Bruce L. Innis, M.D., Yolanda Cervantes, M.D., Alexandre C. Linhares, M.D., Pío López, M.D., Mercedes Macías-Parra, M.D., Eduardo Ortega-Barría, M.D., Vesta Richardson, M.D., Doris Maribel Rivera-Medina, M.D., Luis Rivera, M.D., Belén Salinas, M.D., Noris Pavía-Ruz, M.D., Jorge Salmerón, M.D., Ricardo Rüttimann, M.D., Juan Carlos Tinoco, M.D., Pilar Rubio, M.D., Ernesto Nuñez, M.D., M. Lourdes Guerrero, M.D., Juan Pablo Yarzábal, M.D., Silvia Damaso, M.Sc., Nadia Tornieporth, M.D., Xavier Sáez-Llorens, M.D., Rodrigo F. Vergara, M.D., Timo Vesikari, M.D., Alain Bouckenooghe, M.D., Ralf Clemens, M.D., Ph.D., Béatrice De Vos, M.D., Miguel O"Ryan, M.D.
Como habrán notado, por estar realzado en negrita, en este estudio realizado en once países latinoamericanos y en Finlandia han participado dos distinguidos pediatras panameños, el Dr. Eduardo Ortega Barría y el Dr. Xavier Sáez LLorens junto al equipo sanitario del Hospital del Niño en colaboración con un numeroso y dedicado grupo de profesionales de las provincias de Panamá y Chiriquí.
La importancia real de la eficacia y seguridad producida por esta vacuna oral es que en los casos severos previene un 100% de las diarreas por esta forma de gastroenteritis, la más común en los recién nacidos. Para tener una idea de los alcances de sus beneficios veamos las siguientes estadísticas. En todo el mundo la diarrea infantil por rotavirus es causante de 25 millones de consultas, 2 millones de hospitalizaciones y 600 mil muertes anuales en niños menores de cinco años.
El Editor de la revista médica "The Lancet", al otorgarle el Premio, lo consideró un hito similar al de la vacuna contra la viruela y el polio. No cabe duda que esta ha sido una de las noticias más halagadoras del aciago año que pasó. Ojalá sirva para que el gobierno impulse el desarrollo de la investigación científica y de la docencia médica, y que los encargados de dictar las políticas sanitarias lo hagan con criterio científico y no partidario. Sólo así tendremos una medicina integral de avanzada (prevención, asistencia, docencia e investigación) con una adecuada relación médico paciente. Creer que el médico es un obrero a destajo para mantener cifras estadísticas políticamente correctas, ha sido un error constante de casi todas la administraciones públicas e incluso, de ciertos gremios médicos, que entre tanto manoseo político han perdido la meta de sus verdaderos objetivos y hasta de la dignidad de la profesión, lograda por anteriores generaciones médicas, tras largos años de servir con sacrificio y entrega a una población ahora justificadamente desconfiada y huraña.
Como colega siento un orgullo muy profundo por este halago y como amigo personal de los premiados una estima que ha crecido desde la gratitud a la reverencia. Felicitaciones a todos.
(drjcal@gmail.com)