Lavado de dinero
Reciente "noticia" aparecida en este diario da cuenta de la intensa actividad que se lleva a cabo en nuestro suelo patrio en el conocido "lavado de dinero" y que puede ser la respuesta o razón de ser de tanta actividad o movimiento de dinero en Panamá, como se ha denunciado insistentemente. La noticia decía que "un informe del Senado de Estados Unidos señala que los cárteles de la droga y grupos contrabandistas colombianos han lavado a través de Panamá unos 5 mil millones de dólares, mediante la compra y venta de equipo y material que provenía originalmente de empresas estadounidenses." Menciona la fuente a varias empresas que no es el caso repetir aquí y, por supuesto, las pobres son unas incautas que fueron sorprendidas en su buena fe.
En un diario mexicano, cuyo nombre lamentablemente no precisó en estos momentos, salió publicado un artículo sobre el lavado de dinero que nos permite obtener una idea de la dimensión que esta actividad tiene en la economía de muchos países incluyendo a los EE.UU. Para ilustración de los apreciados lectores vamos a reproducirlo en sus partes más importantes. Dice así:
El lavado de dinero es un "negocio" de US $500,000 millones anuales. El FMI, el BID y la TAFT reconocen que es una amenaza para los sistemas financieros del mundo porque "blanquean" alrededor de 80% de los recursos derivados de narcotráfico, secuestro y otros ilícitos. La lista de los países latinoamericanos "peligrosos", la encabezan siempre México y Colombia. Sin embargo, las economías de la región latina, sumados a sus vecinos del Caribe -conocidos por sus bondades como paraísos fiscales-, manejan apenas 20% del negocio del narcotráfico mundial, según cifras extraoficiales. Más allá de este dato, es un hecho que el negocio mundial del narcotráfico genera anualmente "dinero sucio" por alrededor de 500,000 millones de dólares, según estimaciones formales del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fuerza Financiera para el Combate del Lavado de Dinero (FATF), organismo internacional que aglutina a más de 25 países vendedores o compradores de estupefacientes. Las tres autoridades aceptan que, del total antes referido, entre 85 y 90% son recursos "lavados" dentro del sistema financiero mundial. Exactamente en los mismos bancos a los que acuden los clientes a pagar día a día el teléfono, la luz, a realizar un depósito o a cobrar un cheque.
Los recursos fluyen de una economía a otra, atraviesan veloces los paraísos fiscales y luego aterrizan en industrias, empresas de servicios y un sinfín de actividades productivas representadas a través de personas morales bien constituidas, reconocidas por la ley y pagadoras de impuestos. El objetivo final es regresar a la economía, dinero que salió de un negocio ilícito. Nadie deja huellas evidentes.
De acuerdo con la FATF, entre los países considerados de "alto riesgo" por la facilidad con la que pueden registrarse operaciones de "blanqueo" de capitales se encuentran Aruba, las Antillas Holandesas, las Islas Caimán, Colombia, México, Panamá, Venezuela, Canadá, Chipre, Alemania, Hong Kong, Italia, Holanda, Nigeria, Rusia, Singapur, Suiza, Tailandia, Turquía y el Reino Unido, de acuerdo con su último reporte cerrado en 1998. Dentro de la jerarquización de riesgo intermedio se ubican Antigua y Barbuda, Argentina, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay, Perú y Uruguay, según las mismas fuentes. En Estados Unidos, el negocio del narcotráfico equivaldrá en 1999 a 60,000 millones de dólares, según reconoció hace algunos días el Senado de aquel país. Jesús Reyes Heroles, embajador de México en Estados Unidos, dice contundente que "al menos 80% de esos recursos, esto es, alrededor de 48,000 millones de dólares, serán "lavados" este mismo año en la banca estadounidense, no en la latinoamericana o en la de algún otro mercado.
Alfredo M. Leone, del Departamento de Asuntos Monetarios y Cambiarios del Fondo Monetario Internacional, asegura que avanzar más rápido que el narco es un problema muy complejo para los gobiernos, no importa cuan desarrollados estén. "Las tendencias recientes de "lavado" de dinero son cada más veloces y sofisticadas", consigna en el Informe "Lavado de dinero en América Latina y el Caribe: efectos macroeconómicos, políticas de acción y el rol del FMI". A nivel marco, el "lavado" de dinero genera volatilidad en las tasas de interés, en el tipo de cambio y debilita a las instituciones financieras, insiste el especialista del organismo internacional.
El "lavado" de dinero que se registra anualmente en el mundo sólo 55% proviene de actividades ligadas al narcotráfico. El resto son recursos que quieren camuflajearse en el sistema financiero como producto de operaciones de secuestro, extorsión y fraude empresarial y gubernamental. Los recursos del narco, opinan los especialistas colombianos, se destinan casi siempre al mantenimiento del negocio (compra de insumos y equipos); así como a actividades de apoyo (seguridad) y distribución de ganancias (inversión-gastos suntuarios).
El conocimiento real del "lavado" de dinero comenzó en los años 70. Antes de esta década no estaba conceptualizado plenamente como un crimen y las legislaciones del Reino Unido y de Estados Unidos fueron las primeras en incluirlo. De acuerdo con el BID, "es imposible avanzar en la tarea de combatir el "lavado" de dinero si los bancos no están convencidos firmemente de que este problema representa un riesgo para la estabilidad de los gobiernos. Establecer controles sin que se cumpla la condición previa sólo provocaría obstáculos inconvenientes a la liberalización y apertura de los mercados financieros".
De acuerdo con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y con la Financial Task Force of Money Laudering (FATF), existen principios que deben observar todos los bancos para prevenir el "lavado" de dinero, pero suele acontecer que los que deben prevenirlo son casualmente los mayores beneficiados de esta actividad y entonces por más medias que existan los resultados serán infructuosos ya que no se aplican o si se emplean sólo se hace en forma selectiva.
Hay quienes afirman, porque también hay los que defienden a capa y espada el lavado de dinero, que gracias a éste las economías hoy día ofrecen el dinamismo actual y abolirlo sería retrotraer las economías a muchas décadas, o sea, un retroceso total y la medicina podría resultar más grave que la misma enfermedad. Lo que éstos olvidan es que la causa del lavado de dinero es el propio hecho ilícito y sería un total contrasentido que la sociedad, que por medio de leyes sanciona procederes, permita sus frutos (el dinero producto del ilícito), cualquiera que sean las razones económicas que se invoquen.
En un diario mexicano, cuyo nombre lamentablemente no precisó en estos momentos, salió publicado un artículo sobre el lavado de dinero que nos permite obtener una idea de la dimensión que esta actividad tiene en la economía de muchos países incluyendo a los EE.UU. Para ilustración de los apreciados lectores vamos a reproducirlo en sus partes más importantes. Dice así:
El lavado de dinero es un "negocio" de US $500,000 millones anuales. El FMI, el BID y la TAFT reconocen que es una amenaza para los sistemas financieros del mundo porque "blanquean" alrededor de 80% de los recursos derivados de narcotráfico, secuestro y otros ilícitos. La lista de los países latinoamericanos "peligrosos", la encabezan siempre México y Colombia. Sin embargo, las economías de la región latina, sumados a sus vecinos del Caribe -conocidos por sus bondades como paraísos fiscales-, manejan apenas 20% del negocio del narcotráfico mundial, según cifras extraoficiales. Más allá de este dato, es un hecho que el negocio mundial del narcotráfico genera anualmente "dinero sucio" por alrededor de 500,000 millones de dólares, según estimaciones formales del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Fuerza Financiera para el Combate del Lavado de Dinero (FATF), organismo internacional que aglutina a más de 25 países vendedores o compradores de estupefacientes. Las tres autoridades aceptan que, del total antes referido, entre 85 y 90% son recursos "lavados" dentro del sistema financiero mundial. Exactamente en los mismos bancos a los que acuden los clientes a pagar día a día el teléfono, la luz, a realizar un depósito o a cobrar un cheque.
Los recursos fluyen de una economía a otra, atraviesan veloces los paraísos fiscales y luego aterrizan en industrias, empresas de servicios y un sinfín de actividades productivas representadas a través de personas morales bien constituidas, reconocidas por la ley y pagadoras de impuestos. El objetivo final es regresar a la economía, dinero que salió de un negocio ilícito. Nadie deja huellas evidentes.
De acuerdo con la FATF, entre los países considerados de "alto riesgo" por la facilidad con la que pueden registrarse operaciones de "blanqueo" de capitales se encuentran Aruba, las Antillas Holandesas, las Islas Caimán, Colombia, México, Panamá, Venezuela, Canadá, Chipre, Alemania, Hong Kong, Italia, Holanda, Nigeria, Rusia, Singapur, Suiza, Tailandia, Turquía y el Reino Unido, de acuerdo con su último reporte cerrado en 1998. Dentro de la jerarquización de riesgo intermedio se ubican Antigua y Barbuda, Argentina, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Paraguay, Perú y Uruguay, según las mismas fuentes. En Estados Unidos, el negocio del narcotráfico equivaldrá en 1999 a 60,000 millones de dólares, según reconoció hace algunos días el Senado de aquel país. Jesús Reyes Heroles, embajador de México en Estados Unidos, dice contundente que "al menos 80% de esos recursos, esto es, alrededor de 48,000 millones de dólares, serán "lavados" este mismo año en la banca estadounidense, no en la latinoamericana o en la de algún otro mercado.
Alfredo M. Leone, del Departamento de Asuntos Monetarios y Cambiarios del Fondo Monetario Internacional, asegura que avanzar más rápido que el narco es un problema muy complejo para los gobiernos, no importa cuan desarrollados estén. "Las tendencias recientes de "lavado" de dinero son cada más veloces y sofisticadas", consigna en el Informe "Lavado de dinero en América Latina y el Caribe: efectos macroeconómicos, políticas de acción y el rol del FMI". A nivel marco, el "lavado" de dinero genera volatilidad en las tasas de interés, en el tipo de cambio y debilita a las instituciones financieras, insiste el especialista del organismo internacional.
El "lavado" de dinero que se registra anualmente en el mundo sólo 55% proviene de actividades ligadas al narcotráfico. El resto son recursos que quieren camuflajearse en el sistema financiero como producto de operaciones de secuestro, extorsión y fraude empresarial y gubernamental. Los recursos del narco, opinan los especialistas colombianos, se destinan casi siempre al mantenimiento del negocio (compra de insumos y equipos); así como a actividades de apoyo (seguridad) y distribución de ganancias (inversión-gastos suntuarios).
El conocimiento real del "lavado" de dinero comenzó en los años 70. Antes de esta década no estaba conceptualizado plenamente como un crimen y las legislaciones del Reino Unido y de Estados Unidos fueron las primeras en incluirlo. De acuerdo con el BID, "es imposible avanzar en la tarea de combatir el "lavado" de dinero si los bancos no están convencidos firmemente de que este problema representa un riesgo para la estabilidad de los gobiernos. Establecer controles sin que se cumpla la condición previa sólo provocaría obstáculos inconvenientes a la liberalización y apertura de los mercados financieros".
De acuerdo con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y con la Financial Task Force of Money Laudering (FATF), existen principios que deben observar todos los bancos para prevenir el "lavado" de dinero, pero suele acontecer que los que deben prevenirlo son casualmente los mayores beneficiados de esta actividad y entonces por más medias que existan los resultados serán infructuosos ya que no se aplican o si se emplean sólo se hace en forma selectiva.
Hay quienes afirman, porque también hay los que defienden a capa y espada el lavado de dinero, que gracias a éste las economías hoy día ofrecen el dinamismo actual y abolirlo sería retrotraer las economías a muchas décadas, o sea, un retroceso total y la medicina podría resultar más grave que la misma enfermedad. Lo que éstos olvidan es que la causa del lavado de dinero es el propio hecho ilícito y sería un total contrasentido que la sociedad, que por medio de leyes sanciona procederes, permita sus frutos (el dinero producto del ilícito), cualquiera que sean las razones económicas que se invoquen.