Lecciones de una primaria
Concluyeron las elecciones internas del partido gobernante. Tal como se esperaba, las primarias se polarizaron entre Juan Carlos Navarro (38.9%) y Balbina Herrera Araúz (48.8%), resultando ganadora esta última por casi 10 puntos porcentuales.
A mi concepto, el triunfo de Balbina se debe a diversos factores, uno de ellos, la campaña de descalificación montada por el equipo de Navarro, efecto "bumerang" que, al final, le hizo daño a él mismo. Otro es que, mientras que Herrera estuvo apoyada por recalcitrantes cuadros de la patria vieja, al mismo tiempo era sostenida económicamente por la rancia aristocracia, entre ellos visiblemente, un reconocido dueño de un emporio de bienes y raíces. Por ello, a falta de espacio, vale la pena analizar estos puntos. Lo importante sería definir si la agresiva campaña descalificadora de Navarro -que en algún momento parecía más oposición que Martinelli- logró desgastar o provocar daño en la tradicional estructura política del partido conocida como "unión monolítica", bautizada así por los propios militares que la implementaron.
El impacto poco o mucho, sólo lo conoceremos durante el desarrollo de la campaña, observando el comportamiento de Navarro y sus cuadros políticos, en la medida que en efecto se integren a la campaña de Balbina o si, por el contrario, obligadamente mantienen bajo perfil. Tome en cuenta que las serias acusaciones de Navarro son como la leche derramada, no simples palabras que se pueden recoger y que de seguro serán aprovechadas por la oposición para destrozar la candidatura perredé. De allí el conciliador discurso presidencial.
Considere también que esa misma imagen prefabricada de Herrera, "la Chola" del pueblo con tratos con sectores económicamente poderosos, la pueden llevar a la debacle, ya que el cúmulo de grandes intereses económicos particulares que la sostienen, ya son conocidos y serán más expuestos al sol, así como su pasado norieguista, seguirá siendo objeto del debate.
Otra lección adicional es que hay otro candidato que debiera mirarse en el espejo de Navarro, puesto que por extraño que parezca, Martinelli ha invertido todo ese precioso tiempo en atacar a Varela. Por último, Balbina Herrera adquirirá más poder a lo interno, dado su doble condición de presidenta del partido y candidata, pero, asimismo deberá cargar con la imagen de candidata oficial, la que representa a un gobierno a todas luces impopular, no transparente, demagógico, ineficiente e incapaz de darle a nuestro pueblo lo más elemental para tener una vida digna, por lo que no entendemos, según palabras de la propia "hija del proceso", ¿como pretenden gobernar por 25 años más?