Legislación en la industria del turismo
El turismo comienza a ser un factor para el crecimiento y el desarrollo nacional. Así lo indican las estadísticas y las perspectivas que tiene la propia sociedad.
Por ello, después de cinco décadas de una ley obsoleta, se requiere una transformación total a fin de promover y desarrollar en forma efectiva el turismo nacional.
El Gobierno, consciente de la importancia que tiene la participación extranjera en la economía nacional, ha solicitado al Órgano Legislativo, poderes especiales para estudiar y ordenar la legislación sobre: migración, aduana, banca y turismo. Es decir, en forma integral, abordar los temas sobre el desarrollo de una economía de servicios para elevar los niveles de competitividad del país.
El éxito de la industria del turismo en los últimos tres años se fundamenta en: La diversificación, la seguridad, el intercambio comercial (Tocumen, puertos, puertos de cruceros, etc.), y los efectos de la economía nacional.
Panamá, es el país con mayor crecimiento en América Latina y esto es una fuente para atraer y desarrollar el turismo. Es decir, desde el punto de vista de la demanda, existen las circunstancias y las condiciones para seguir incrementando el volumen de llegadas a la nación panameña.
El problema real de la industria del turismo nacional lo constituye, sin duda, la oferta; esto es, limitaciones en cuanto al número de habitaciones; el número de sitios turísticos en condiciones; la calidad de la oferta y su diversificación.
La oferta requiere de incentivos, desarrollo colateral de infraestructura por parte del Estado, capacitación y formación; y, sin duda, un seguimiento y control para garantizar la calidad. Entonces, la propuesta de una nueva legislación debe estar dirigida a la consolidación de una oferta competitiva en el mercado internacional.
Como la oferta es nuestro talón de Aquiles, lo que requiere la nación es una legislación dirigida a promover y fortalecer la oferta, tomando en cuenta el territorio nacional; es decir, la geografía y sus diferentes alternativas para destinos turísticos. Por ello, hay que reorientar la inversión hacia el uso racional de nuestros recursos, garantizando el ambiente, promoviendo la diversificación y ganando competitividad ante nuestros vecinos de América.
La legislación tiene que garantizar la participación activa de los diferentes actores en toda la geografía nacional y establecer el liderazgo del Estado, en la formación y capacitación y el desarrollo de la infraestructura. Esto es, una legislación donde la representación no es para definir, sino para orientar, sustentar y promover un desarrollo que induzca a minimizar los rezagos de pobreza de la nación.
Una industria del turismo dirigida al desarrollo de una oferta diversificada y competitividad, es el principal instrumento del Estado para obtener una economía más justa y equitativa para la población nacional. Es por eso que no debemos perder la oportunidad de trabajar y consolidar una propuesta armónica con la visión de conjunto que tiene la sociedad sobre el desarrollo del país.
yesimaria@hotmail.com