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Legisladores y su reelección


Los honorables legisladores terminaron el último período de sesiones correspondiente al 2003 dejando sobre la mesa importantes proyectos de ley vinculados a la generación de empleo que toda la población ha estado esperando por mucho tiempo. Uno de ellos trata del uso productivo de las áreas revertidas, tema sobre el cual debimos haber decidido desde mucho antes de recibir esos activos para evitar la triste situación actual de contar con facilidades que en lugar de producir dividendos nos cuesta dinero mantener. El otro trata de los esperados incentivos para reconvertir la industria que por décadas ha estado abandonada a su suerte y que ahora le toca competir con el resto del mundo corriendo el peligro de desaparecer.
Lo más triste es que en ambos casos las razones para no darle segundo debate a estos proyectos no era fruto de una posición contraria a los mismos, sino más bien del desinterés tanto de los legisladores de gobierno como de oposición, salvo excepciones, para asistir a las reuniones, así como la falta de liderazgo que se notaba en el manejo desordenado de las bancadas.
Con la proximidad de las elecciones, esta situación no parece que será mejor en marzo cuando se ahondan las diferencias políticas y los que aspiran a reelegirse prefieren dedicarse a sus campañas y olvidar la razón para las que fueron elegidos. Será entonces el momento de los puestos vacíos en el pleno o de los suplentes ocupando las curules y opinando sobre temas de los que poco saben. El resultado puede traducirse en la incapacidad para lograr el quórum reglamentario o en la posibilidad de locuras aprobadas mediante votaciones descabelladas.
Mientras tanto, la población sigue esperando pacientemente que los legisladores atiendan su deber de aprobar las leyes que el país necesita para aliviar el desempleo promoviendo la inversión generadora de empleo. Seguiremos perdiendo puestos de trabajo en una industria mal apoyada con incentivos inoperantes, y pagando el costoso mantenimiento de instalaciones revertidas porque una vez más los intereses personales se superponen al mejor interés nacional.
Pero los panameños van adquiriendo cada vez más madurez política y esperan las muy cercanas elecciones para pasar la factura mediante el voto de castigo a los politiqueros y politiqueras en los cuales pusieron sus esperanzas hace cinco años y fueron defraudados. No hay que ser un gran analista para saber que resultará muy difícil encontrar en la próxima Asamblea Legislativa algún legislador reelecto.

101 años de Panamá América

 
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