default

Ley de salud sexual


Podríamos estar cediendo a la creencia errónea de que podemos resolver todos nuestros problemas con leyes. Estas por sí solas nada resuelven si no van aparejadas de actitudes ciudadanas y de las autoridades para que sean efectivas. Podríamos afirmar que hemos pasado de "la Ley de la selva a la selva de Leyes". Por eso es que, en el pasado, hemos sostenido que en este país hay leyes suficientes para todo y que lo que hace falta es cumplir con ellas. Eso podría estar ocurriendo con el proyecto de ley de Salud Sexual y Reproductiva, duramente criticado por todas las iglesias y por grupos que se oponen a que se legisle sobre esa materia. Y es que, al margen de sus defectos y virtudes, hay quienes piensan que podemos prescindir de ella y lograr empero sus mismos propósitos, tan sólo con hacer efectivas las leyes que ahora rigen. No es menester, dicen, dictar una norma que no discrimine a los homosexuales, si la Constitución junto con un sinfín de disposiciones y jurisprudencia, consagran ese principio hasta la saciedad. Igual sucede con el derecho a la intimidad. Se señala que en el afán de seguir a ciegas directrices foráneas, ajenas a veces a nuestra tradición histórica, sociológica y cultural, incurrimos en caros errores.

Pero, la evidencia fáctica apunta hacia otra dirección. Cada año, por ejemplo, aumenta el número de estudiantes adolescentes embarazadas. ¿Hasta qué punto ha influido la norma legal que les permite continuar en el colegio, cuando en número plural de casos, se han convertido en madres y esposas, con una perspectiva distinta de la vida que la del resto de sus compañeras, niñas aún? ¿No merecen acaso la oportunidad de pasar a una etapa diferente de formación, más acorde con su nueva condición de mujeres y madres?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América