Ley divina (II)
En la primera parte de este artículo mencioné cómo en Israel, disfrutar del séptimo día de la semana como día de descanso, más que tradición, es la ley. Referencia sobre esto lo encontramos en las primeras líneas de la Biblia: el Ser Supremo “descansó” después de la Creación, siendo incoherente que un Todopoderoso tenga que “descansar”.
Con esto, existen múltiples interpretaciones sobre lo relatado en estas primeras líneas de la Biblia y a lo pertinente a este “descanso”.
Una de ellas es la “humanización” de los hechos. Es decir, la Creación, tal como fue, es incomprensible para la subdesarrollada mente humana y, por lo tanto, los eventos son descritos de una forma que puedan ser entendidos, incluyendo que El Creador “descanse”. Aquellos siete “días” pudieron ser períodos de tiempo incalculable que, simplemente, se dividen en siete etapas, siendo la séptima la de descanso. Otro resultado de esta repartición es lo que se conoce como el “año sabático”, en el que el profesional “descansa” del trabajo rutinario que ha realizado durante seis años para poder actualizarse en su carrera, escribir un libro o algo similar.
En las universidades de Israel es frecuente que a profesores se les otorgue este incentivo, muchas veces enseñando en una universidad del exterior.
Otra idea sobre el entendimiento de la Biblia es como un conjunto de alegorías con el propósito de instruir más que de relatar un hecho real.
El judaísmo, además de ser monoteísta, está fundamentado en la idea de una humanidad que debe vivir y conducirse de cierta forma, con ciertas leyes y calidad de vida.
Es posible que este Creador utilice el método del ejemplo para motivar a sus “súbditos” a hacer como Él quiera, aún cuando Él mismo esté exento de su propia ley. ¿Quiénes somos nosotros para no seguir el ejemplo del Todopoderoso?
Esta costumbre-ley de Israel me hace pensar en la situación de Panamá. Es cierto que la mayoría de la población descansa medio día los sábados y todo el día los domingos. Es cierto también que existe la costumbre en ciertos sectores que dependen del trabajo durante el fin de semana y, por lo tanto, se toma otro día feriado, como por ejemplo ciertos restaurantes que cierran los lunes. Pero no es así con todos los sectores de la economía, pues existen comercios que abren casi todos los días del año, siete días a la semana y algunos hasta 24 horas al día.
222En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres?
¿Qué pasaría si en Panamá todos los almacenes, supermercados y el comercio en general cerraran por 24 horas un día a la semana? ¿Acaso estas empresas perderían algo de sus ventas? ¿Acaso no todos tenemos el derecho a descansar como la Biblia sugiere? Y no me refiero a los trabajadores en sí, que seguramente descansan algún día de la semana; me refiero a los clientes. Todos pudiéramos disfrutar de un descanso moral, psicológico y colectivo. ¿Sería tan difícil que durante un día a la semana la mayoría de la población se permitiera compartir con la familia o divertirse sin tener a su alrededor un contexto de trabajo?
Opino que en Panamá debería regularse el “descanso” como también se hace en muchos otros países. En ciertas ciudades de Europa se está acostumbrado a que una o dos tardes a la semana se inactiva el sector comercial. Con esta medida todos se benefician: la población no se preocupa con las “compras” y el sector comercial se beneficia, pues los dueños pueden descansar sin preocuparse que la competencia se lleve la clientela porque algunos abren cuando otros cierran. Esta disposición provee a toda la población de un verdadero receso de estas actividades a nivel colectivo, sentimiento que por lo menos una generación de panameños no conoce.
En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres? ¿Cómo podemos hacer para que regresen?
A través del tiempo han existido sociedades que valoran al descanso como otra que no. Mi opinión es que aquellas que más valoran al trabajador y su descanso, son las que más éxito han tenido. Es durante este descanso colectivo cuando nos tomamos el tiempo para reflexionar y valorar más nuestras vidas y como la aprovechamos. Este descanso nos motiva a reflexionar sobre los demás seis días de trabajo necesarios en toda producción exitosa. ¿Si el Todopoderoso lo hizo con la Creación, por qué nosotros no podemos?
Con esto, existen múltiples interpretaciones sobre lo relatado en estas primeras líneas de la Biblia y a lo pertinente a este “descanso”.
Una de ellas es la “humanización” de los hechos. Es decir, la Creación, tal como fue, es incomprensible para la subdesarrollada mente humana y, por lo tanto, los eventos son descritos de una forma que puedan ser entendidos, incluyendo que El Creador “descanse”. Aquellos siete “días” pudieron ser períodos de tiempo incalculable que, simplemente, se dividen en siete etapas, siendo la séptima la de descanso. Otro resultado de esta repartición es lo que se conoce como el “año sabático”, en el que el profesional “descansa” del trabajo rutinario que ha realizado durante seis años para poder actualizarse en su carrera, escribir un libro o algo similar.
En las universidades de Israel es frecuente que a profesores se les otorgue este incentivo, muchas veces enseñando en una universidad del exterior.
Otra idea sobre el entendimiento de la Biblia es como un conjunto de alegorías con el propósito de instruir más que de relatar un hecho real.
El judaísmo, además de ser monoteísta, está fundamentado en la idea de una humanidad que debe vivir y conducirse de cierta forma, con ciertas leyes y calidad de vida.
Es posible que este Creador utilice el método del ejemplo para motivar a sus “súbditos” a hacer como Él quiera, aún cuando Él mismo esté exento de su propia ley. ¿Quiénes somos nosotros para no seguir el ejemplo del Todopoderoso?
Esta costumbre-ley de Israel me hace pensar en la situación de Panamá. Es cierto que la mayoría de la población descansa medio día los sábados y todo el día los domingos. Es cierto también que existe la costumbre en ciertos sectores que dependen del trabajo durante el fin de semana y, por lo tanto, se toma otro día feriado, como por ejemplo ciertos restaurantes que cierran los lunes. Pero no es así con todos los sectores de la economía, pues existen comercios que abren casi todos los días del año, siete días a la semana y algunos hasta 24 horas al día.
222En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres?
¿Qué pasaría si en Panamá todos los almacenes, supermercados y el comercio en general cerraran por 24 horas un día a la semana? ¿Acaso estas empresas perderían algo de sus ventas? ¿Acaso no todos tenemos el derecho a descansar como la Biblia sugiere? Y no me refiero a los trabajadores en sí, que seguramente descansan algún día de la semana; me refiero a los clientes. Todos pudiéramos disfrutar de un descanso moral, psicológico y colectivo. ¿Sería tan difícil que durante un día a la semana la mayoría de la población se permitiera compartir con la familia o divertirse sin tener a su alrededor un contexto de trabajo?
Opino que en Panamá debería regularse el “descanso” como también se hace en muchos otros países. En ciertas ciudades de Europa se está acostumbrado a que una o dos tardes a la semana se inactiva el sector comercial. Con esta medida todos se benefician: la población no se preocupa con las “compras” y el sector comercial se beneficia, pues los dueños pueden descansar sin preocuparse que la competencia se lleve la clientela porque algunos abren cuando otros cierran. Esta disposición provee a toda la población de un verdadero receso de estas actividades a nivel colectivo, sentimiento que por lo menos una generación de panameños no conoce.
En los años sesenta y setenta se acostumbraba, en Panamá, a que el comercio cerrara los domingos. En algunas ocasiones también los martes en la tarde. ¿Qué pasó con estas costumbres? ¿Cómo podemos hacer para que regresen?
A través del tiempo han existido sociedades que valoran al descanso como otra que no. Mi opinión es que aquellas que más valoran al trabajador y su descanso, son las que más éxito han tenido. Es durante este descanso colectivo cuando nos tomamos el tiempo para reflexionar y valorar más nuestras vidas y como la aprovechamos. Este descanso nos motiva a reflexionar sobre los demás seis días de trabajo necesarios en toda producción exitosa. ¿Si el Todopoderoso lo hizo con la Creación, por qué nosotros no podemos?