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Ley Habilitante en Venezuela



Venezuela amanece hoy bajo el poder absoluto de Hugo Chávez. Este hombre tosco es por 18 meses dueño y señor del país suramericano, gracias a la Ley Habilitante que aprobaron los 167 integrantes del Congreso venezolano, todos oficialistas.
El poder, decía Lord Acton, corrompe; y el poder absoluto corrompe absolutamente. Sin embargo, en Venezuela, más allá del ejercicio del poder y el entramado de corrupción que se adivina, cabe reflexionar sobre el enunciado de otro pensador, más inclinado a la poesía, Antonio Gala: "el poder es como el nogal, no deja crecer nada bajo su sombra".
En una sociedad sana, relaciones de poder múltiples se atraviesan, se nutren unas a otras, y constituyen el cuerpo social. El planteo parte de que el poder se genera y materializa en una extensa gama de relaciones interpersonales, desde las cuales se eleva hasta constituir estructuras impersonales. Todo esto desapareció en Venezuela, donde un solo hombre tiene voz y voto para legislar por decreto en materias tan delicadas como la participación popular, la administración pública, la seguridad ciudadana y jurídica, el ordenamiento territorial, el sector energético, y el área de la ciencia y la tecnología, entre otras.
Esto es dictadura, ni más ni menos. Pero no como la definió Aristóteles, quien la creía una "forma pura" de gobierno, sino más cercana a la concepción imperial romana, cesarista y cruel.
Venezuela peligra, lo repetimos, y como pueblo hermano que ya pasó por algo igual, elevamos un lamento.

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