default

Leyes mordaza, lastres del pasado


Luego que el relator especial para la Libertad de Expresión de la OEA, Eduardo Bertoni cuestionara al gobierno panameño por mantener “leyes mordaza”, la presidenta Mireya Moscoso se comprometió a hacer las gestiones para eliminarlas antes de concluir su mandato.
Después del período dictatorial que clausuró periódicos y acalló la libre expresión de pensamiento del panameño, las administraciones de Guillermo Endara y Ernesto Pérez Balladares hicieron muy poco para dar a la Nación una genuina ley de prensa para el fortalecimiento de la democracia, la libertad y para la protección de nuestros valores éticos y morales. Faltó la decisión y el deseo de dar al pueblo un instrumento eficaz para salvaguardar ese aspecto tan importante en la vida del país: “La libertad de Expresión”.
Cuando los pueblos carecen del privilegio de la libertad de expresión, se encaminan hacia la dictadura y el caos, y ello lo pudimos constatar durante el régimen militar que por 21 años persiguió, implacablemente, a quienes luchaban por la defensa de la democracia y de la libertad. ¿Quién no recuerda el despojo de la Editora Panamá América, el cierre de La Prensa y de otros medios de comunicación que defendían con calor, el libre juego de ideas en Panamá y el respeto a los derechos humanos? Todo ese pasado está muy reciente y tenemos el compromiso de luchar y hacernos conscientes para que las “leyes mordaza” existentes desaparezcan y vayamos limpiando el camino hacia una libertad de expresión a tono con los tiempos; y en donde los medios de comunicación no encuentren obstáculos en la labor de divulgación y de lucha por el bienestar y progreso de la República.
Aún quedan lastres del pasado en lo que se refiere a libertad de expresión, y las leyes mordaza son la muestra más vergonzosa de esta realidad, por lo que el pueblo panameño tiene el importante papel de contribuir al perfeccionamiento del ejercicio que haga posible, en toda su extensión, la libertad de prensa y a luchar por su permanente vigencia para fortalecer los valores que son inherentes al hombre y a la mujer quienes sólo pueden desenvolverse plenamente en un medio en donde se respeten sus derechos.
Recordamos que en 1999, muy próximo a terminar el período de gobierno del expresidente Pérez Balladares, el Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, reunida en Panamá, le decía al mandatario: “Es triste pensar que su legado al dejar la Presidencia sea una historia de ataques y leyes que denigran la libertad de prensa y tratan de sofocar su expresión”. “Es triste pensar que está usted perdiendo la oportunidad de redimirse ante la historia, su pueblo y la comunidad de periodistas, al respaldar esta iniciativa que empeora las condiciones en que los medios deben trabajar en Panamá.
Confiamos, sin embargo, en que la Asamblea no aprobará este proyecto de ley en su actual forma y que, en su defecto, el gobierno entrante dará marcha atrás y rectificará este exabrupto en provecho de las libertades de la democracia panameña”. Ambos tienen el deber de forjar para Panamá la mejor y única ley de prensa: Aquella que no existe”.
La Presidenta Moscoso tiene la palabra.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América