Libertad y reclusión
Las personas que han sido privadas de la libertad conservan la plenitud de su dignidad humana, y siguen siendo titulares de derechos inalienables cuya vulneración está prohibida a las autoridades. Sin embargo, en nuestro Panamá, a pesar de las distintas reiteraciones formuladas por organizaciones de Derechos Humanos, nacionales e internacionales, hay un número plural de encumbradas autoridades que olvidan alegremente lo anterior.
Prueba de ello, la carta que me ha hecho llegar un recluso del centro penitenciario La Joyita, que resume -en parte- la cruda realidad penitenciaria de Panamá y la actitud y comportamiento inhumano e ilegal de las autoridades responsables de dichos centros. La misiva, del puño y letra de su autor, dice así, con fecha de 14 de mayo del 2002:
"...Estoy detenido como indocumentado por parte de Migración y, sin mediar ningún juicio, se me condenó a dos años de prisión según reza el famoso mandamiento que Corrección me entregó. Ahora mismo llevo un año y cuatro meses que, según el licenciado Adalides Batista, director del Penal " La Joyita", mi problema es que si no pago mi pasaje no puedo ser deportado a mi país, Nicaragua.
Sin embargo, señor Bernal, en vista que va corriendo otro año más que no tengo acceso a llamadas telefónicas y que mi consulado es negligente, tengo a bien dirigirme a usted para que por su medio se eleve mi más formal y enérgica protesta ante mi gobierno que preside el señor Enrique Bolaños a través de la Embajada de Nicaragua acreditada en Panamá. Señor Embajador de Nicaragua: cansado de ver cómo se violan mis derechos humanos, deseo poner en su conocimiento mi denuncia en contra del consulado de Nicaragua por ser negligente y cobarde, por cuanto nunca se ha preocupado por hacerme una visita, la cual he solicitado por medios escritos y a través de la Iglesia Católica y la Radio María. Señor Embajador: Culpo a la Dirección de Migración por todo lo que me ha ocurrido: acuchillado, golpeado, a punto de perder la vida sólo porque a ellos les da la gana tenerlo a uno en una cárcel como ésta y no en el Centro de Detención para Inmigrantes y, por el contrario, estoy revuelto con todo tipo de reos, todo tipo de condenas y todo tipo de delitos. Yo me pregunto ¿en qué país del mundo ocurre esto?
Acuso a la Dirección Nacional de Corrección, a la señora Corro por haber violado todos los acuerdos pactados el año pasado durante la huelga de los extranjeros y, a la vez, la hago también responsable de lo que me ocurra. Son testigos el vicecónsul colombiano, el padre Luis Jiménez y el coronel Green, que fui uno de los negociadores de la huelga pasada en la que de los 18 puntos, todos fueron violados, como los referentes al "paquito", a la venta familiar, el patio, el hacinamiento, la atención médica, la correspondencia, las llamadas telefónicas, la alimentación, la recreación y rehabilitación, etc.; incluyendo la no represalia, pues prueba de ello es que de los veintidós indocumentados, sólo yo he quedado y eso que en aquel tiempo había gente con menos tiempo que yo. De la misma manera he visto llegar a otros grupos de indocumentados y todos han salido, pero la represalia todavía la estoy cargando, a pesar que he hecho varias huelgas, me he cocido la boca, mi salud ha desmejorado porque por más de un año he dormido en suelo y mi familia en Nicaragua no sabe nada de mí..."
Las cosas desde la cárcel son muy difíciles porque a uno le cuesta caro; en esta ocasión he decidido volver a empuñar la pluma, pase lo que pase, pero no me resignaré a que la cárcel me embrutezca y me vuelva estúpido y cobarde. Y, déjeme decirle que hay cosas muy atrás, pero que mi mente todavía no aclara. En mi país jamás he sido procesado por ningún tipo de delito... ¿Hasta cuándo esta lucha, señor Bernal? ¿Hasta cuándo? Pues yo solamente soy una persona común y corriente que me llamo Rafael Zapata Herrera".
Ante la situación descrita por el ciudadano Zapata Herrera, me pregunto: ¿Hasta cuándo los reclusos en las cárceles panameñas seguirán siendo sometidos a un género de vida que, por su carácter marginal, doloroso, perturbador e infrahumano, representa para quienes lo padecen una verdadera punición accesoria, impuesta de facto, sin proceso, sin juez y sin fallo?
Una vez más elevo mi enérgica voz de protesta ante las autoridades del Ejecutivo y del Judicial para exigirles que los reclusos sean tratados humana y dignamente en lo que se refiere al alojamiento, la higiene, la alimentación, el servicio médico, la imposición de sanciones disciplinarias y demás aspectos de la existencia carcelaria. De no hacerlo, los fines preventivos y resocializadores seguirán siendo parte de la demagogia que utilizan a diario las autoridades para desgobernar.
(mabernal@sinfo.net)
No obstante, señaló que hasta el momento no existe ninguna posibilidad de que los bancos o las entidades crediticias accedan a permitir el financiamiento de unos B/. 70 millones. En tanto, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, en cumplimiento de la Ley 25, sólo ha destinado unos B/.30 millones para todo el sector agropecuario.
Cedeño enfatizó que sólo en el renglón de salarios se les adeuda a los obreros B/. 800 mil, además de las prestaciones y pensiones que les fueron descontadas y no canceladas. Por otra parte, la representante del área, Melva Aguilar, dijo que es muy difícil brindar alguna ayuda a las personas de ese sector, ya que la Junta Comunal depende del Municipio de Alanje que se encuentra subsidiado. Sin embargo, apuntó que los legisladores y los alcaldes de la provincia se han comprometido a realizar aportes económicos.
Hoy, lo único que mueve los corazones afligidos de los bananeros es el resultado de la Radiotón que se realizará el 1 de junio en el Parque de Cervantes, en la ciudad de David, el cual es organizado con la finalidad de que la ciudadanía contribuya con alimentos, ropa, útiles escolares, entre otros aspectos. A pesar de las pocas esperanzas que tienen de que la situación y el problema económico se supere, los rostros sonrientes de los niños de Divalá mantienen viva la llama de la ilusión de mejores días.
Prueba de ello, la carta que me ha hecho llegar un recluso del centro penitenciario La Joyita, que resume -en parte- la cruda realidad penitenciaria de Panamá y la actitud y comportamiento inhumano e ilegal de las autoridades responsables de dichos centros. La misiva, del puño y letra de su autor, dice así, con fecha de 14 de mayo del 2002:
"...Estoy detenido como indocumentado por parte de Migración y, sin mediar ningún juicio, se me condenó a dos años de prisión según reza el famoso mandamiento que Corrección me entregó. Ahora mismo llevo un año y cuatro meses que, según el licenciado Adalides Batista, director del Penal " La Joyita", mi problema es que si no pago mi pasaje no puedo ser deportado a mi país, Nicaragua.
Sin embargo, señor Bernal, en vista que va corriendo otro año más que no tengo acceso a llamadas telefónicas y que mi consulado es negligente, tengo a bien dirigirme a usted para que por su medio se eleve mi más formal y enérgica protesta ante mi gobierno que preside el señor Enrique Bolaños a través de la Embajada de Nicaragua acreditada en Panamá. Señor Embajador de Nicaragua: cansado de ver cómo se violan mis derechos humanos, deseo poner en su conocimiento mi denuncia en contra del consulado de Nicaragua por ser negligente y cobarde, por cuanto nunca se ha preocupado por hacerme una visita, la cual he solicitado por medios escritos y a través de la Iglesia Católica y la Radio María. Señor Embajador: Culpo a la Dirección de Migración por todo lo que me ha ocurrido: acuchillado, golpeado, a punto de perder la vida sólo porque a ellos les da la gana tenerlo a uno en una cárcel como ésta y no en el Centro de Detención para Inmigrantes y, por el contrario, estoy revuelto con todo tipo de reos, todo tipo de condenas y todo tipo de delitos. Yo me pregunto ¿en qué país del mundo ocurre esto?
Acuso a la Dirección Nacional de Corrección, a la señora Corro por haber violado todos los acuerdos pactados el año pasado durante la huelga de los extranjeros y, a la vez, la hago también responsable de lo que me ocurra. Son testigos el vicecónsul colombiano, el padre Luis Jiménez y el coronel Green, que fui uno de los negociadores de la huelga pasada en la que de los 18 puntos, todos fueron violados, como los referentes al "paquito", a la venta familiar, el patio, el hacinamiento, la atención médica, la correspondencia, las llamadas telefónicas, la alimentación, la recreación y rehabilitación, etc.; incluyendo la no represalia, pues prueba de ello es que de los veintidós indocumentados, sólo yo he quedado y eso que en aquel tiempo había gente con menos tiempo que yo. De la misma manera he visto llegar a otros grupos de indocumentados y todos han salido, pero la represalia todavía la estoy cargando, a pesar que he hecho varias huelgas, me he cocido la boca, mi salud ha desmejorado porque por más de un año he dormido en suelo y mi familia en Nicaragua no sabe nada de mí..."
Las cosas desde la cárcel son muy difíciles porque a uno le cuesta caro; en esta ocasión he decidido volver a empuñar la pluma, pase lo que pase, pero no me resignaré a que la cárcel me embrutezca y me vuelva estúpido y cobarde. Y, déjeme decirle que hay cosas muy atrás, pero que mi mente todavía no aclara. En mi país jamás he sido procesado por ningún tipo de delito... ¿Hasta cuándo esta lucha, señor Bernal? ¿Hasta cuándo? Pues yo solamente soy una persona común y corriente que me llamo Rafael Zapata Herrera".
Ante la situación descrita por el ciudadano Zapata Herrera, me pregunto: ¿Hasta cuándo los reclusos en las cárceles panameñas seguirán siendo sometidos a un género de vida que, por su carácter marginal, doloroso, perturbador e infrahumano, representa para quienes lo padecen una verdadera punición accesoria, impuesta de facto, sin proceso, sin juez y sin fallo?
Una vez más elevo mi enérgica voz de protesta ante las autoridades del Ejecutivo y del Judicial para exigirles que los reclusos sean tratados humana y dignamente en lo que se refiere al alojamiento, la higiene, la alimentación, el servicio médico, la imposición de sanciones disciplinarias y demás aspectos de la existencia carcelaria. De no hacerlo, los fines preventivos y resocializadores seguirán siendo parte de la demagogia que utilizan a diario las autoridades para desgobernar.
(mabernal@sinfo.net)
No obstante, señaló que hasta el momento no existe ninguna posibilidad de que los bancos o las entidades crediticias accedan a permitir el financiamiento de unos B/. 70 millones. En tanto, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, en cumplimiento de la Ley 25, sólo ha destinado unos B/.30 millones para todo el sector agropecuario.
Cedeño enfatizó que sólo en el renglón de salarios se les adeuda a los obreros B/. 800 mil, además de las prestaciones y pensiones que les fueron descontadas y no canceladas. Por otra parte, la representante del área, Melva Aguilar, dijo que es muy difícil brindar alguna ayuda a las personas de ese sector, ya que la Junta Comunal depende del Municipio de Alanje que se encuentra subsidiado. Sin embargo, apuntó que los legisladores y los alcaldes de la provincia se han comprometido a realizar aportes económicos.
Hoy, lo único que mueve los corazones afligidos de los bananeros es el resultado de la Radiotón que se realizará el 1 de junio en el Parque de Cervantes, en la ciudad de David, el cual es organizado con la finalidad de que la ciudadanía contribuya con alimentos, ropa, útiles escolares, entre otros aspectos. A pesar de las pocas esperanzas que tienen de que la situación y el problema económico se supere, los rostros sonrientes de los niños de Divalá mantienen viva la llama de la ilusión de mejores días.