Libia: Gadhafi cambia el rumbo
El Africa Sahariana siempre atrae la curiosidad, en especial cuando se trata de analizar un país que ha experimentado una revolución socio-cultural desde 1969. Recién, la Revista National Geographic destacó en un amplio artículo sobre Libia, las diferentes facetas de esta nación vinculada con los grupos nómadas a camello, el petróleo que emana de las profundidades del desierto, el respaldo a su líder Muamar El Gadhafi y la promoción en favor de la integración panafricana musulmana.
La Jamahiriya ¡rabe Libia es una república socialista. Su territorio abarca un millón 760 mil kilómetros cuadrados. Lo pueblan cinco millones de personas. En 1951, el país logra su independencia, tras sucesivos años de ocupación otomana, italiana y británica. Será en 1959 cuando la Esso Standar Oil descubre petróleo en las provincias de Tripolitania y Cirenaica.
Pero el breve período monárquico libio no satisfizo las necesidades de la población. Un grupo de oficiales revolucionarios, bajo la dirección de Gadhafi, toman el poder el uno de septiembre de 1969. Comienza la transformación social del estado libio, inspirándose en una Carta Magna reformada en 1970, además de la propuesta ideológica del denominado "Libre Verde".
Los cronistas, periodistas e historiadores extranjeros han creado una falsa imagen pintoresca de este país africano. Según un ciudadano libio entrevistado por la National Geographic, "el mundo exterior cree que este país consiste en un solo hombre y un vasto desierto, pero los libios somos más que eso". Claro, aquel hombre es Gadhafi, en quien se representa el experimento revolucionario panárabe, además de recaerle las maravillas y críticas a su régimen.
Aunque les parezca paradójico, Libia es uno de los pocos estados musulmanes que permiten ligereza en la aplicación de la ley islámica o "Sharia". Las mujeres son parte del ejército libio, millares de ellas viven sin la opresión de los velos y se les tolera que se adapten a una vida occidental mundana.
En el Libre Verde, Muammar El Gadhafi promueve la participación popular en los congresos nacionales de la revolución. Describe a la Nación como una sombrilla protectora que cubre a la sociedad, desde la tribu hasta el gobierno. Incluso, el documento permite la vigencia de nacionalidades múltiples en el Estado, el rescate de los valores culturales, la humanidad y la democratización real. Occidente critica generalmente el autoritarismo del líder libio, pero nadie acá cuestiona que los campesinos, los nómadas y los comerciantes tengan oportunidades de acceder al gobierno estatal, sin necesidad de cúpulas antipopulares. Los Congresos Generales del Pueblo son la similitud de las Asambleas Legislativas en Occidente.
Cruciales hechos han colocado a Libia en los noticieros mundiales: En 1986, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos bombardeó la capital libia por el supuesto de que Gadhafi apoyaba a grupos integristas fanáticos que dinamitaron un bar de oficiales norteamericanos en Berlín. Luego, la voladura del vuelo 103 de Pan Am Airlines sobre Lockerbie (Escocia), en diciembre de 1988, generó confusas pistas acerca de la participación de dos libios en el atentado.
Las autoridades libias niegan enfáticamente la participación de espías de su país en el atentado y piensan que un grupo fundamentalista palestino o libanés hizo el "trabajo sucio" en Lockerbie. En abril de 1999, Gadhafi entrega a los supuestos "terroristas" al tribunal internacional de La Haya para dirimir responsabilidades, lo cual terminó la presión económica contra Libia. Sólo Estados Unidos mantiene el embargo al país del desierto.
Pero hay signos notables por cambios políticos en Libia. Y eso lo dicen los reporteros norteamericanos. Tras decaer el embargo de la ONU, la economía libia se recupera. Llegan los vuelos desde Europa, Africa y América con inversionistas o turistas. Las transnacionales petroleras jamás se han retirado de Libia. Cambiaron de nombre, pero los técnicos tejanos e ingleses colaboran en la perforación del oro negro en dicho país. Un magno plan de acueductos que bajan desde los nichos de ríos y oasis del Sahara, permitirá que el agua potable llegue a las costas mediterráneas y los pocos campos de agricultura.
Sólo falta que Gadhafi logre recuperar la confianza de la comunidad internacional, temerosa por el pasado violento integrista. Igual que Libia, otros países árabes como Irán, Siria y Pakistán buscan cambiar su percepción ante el resto de la Humanidad.
La Jamahiriya ¡rabe Libia es una república socialista. Su territorio abarca un millón 760 mil kilómetros cuadrados. Lo pueblan cinco millones de personas. En 1951, el país logra su independencia, tras sucesivos años de ocupación otomana, italiana y británica. Será en 1959 cuando la Esso Standar Oil descubre petróleo en las provincias de Tripolitania y Cirenaica.
Pero el breve período monárquico libio no satisfizo las necesidades de la población. Un grupo de oficiales revolucionarios, bajo la dirección de Gadhafi, toman el poder el uno de septiembre de 1969. Comienza la transformación social del estado libio, inspirándose en una Carta Magna reformada en 1970, además de la propuesta ideológica del denominado "Libre Verde".
Los cronistas, periodistas e historiadores extranjeros han creado una falsa imagen pintoresca de este país africano. Según un ciudadano libio entrevistado por la National Geographic, "el mundo exterior cree que este país consiste en un solo hombre y un vasto desierto, pero los libios somos más que eso". Claro, aquel hombre es Gadhafi, en quien se representa el experimento revolucionario panárabe, además de recaerle las maravillas y críticas a su régimen.
Aunque les parezca paradójico, Libia es uno de los pocos estados musulmanes que permiten ligereza en la aplicación de la ley islámica o "Sharia". Las mujeres son parte del ejército libio, millares de ellas viven sin la opresión de los velos y se les tolera que se adapten a una vida occidental mundana.
En el Libre Verde, Muammar El Gadhafi promueve la participación popular en los congresos nacionales de la revolución. Describe a la Nación como una sombrilla protectora que cubre a la sociedad, desde la tribu hasta el gobierno. Incluso, el documento permite la vigencia de nacionalidades múltiples en el Estado, el rescate de los valores culturales, la humanidad y la democratización real. Occidente critica generalmente el autoritarismo del líder libio, pero nadie acá cuestiona que los campesinos, los nómadas y los comerciantes tengan oportunidades de acceder al gobierno estatal, sin necesidad de cúpulas antipopulares. Los Congresos Generales del Pueblo son la similitud de las Asambleas Legislativas en Occidente.
Cruciales hechos han colocado a Libia en los noticieros mundiales: En 1986, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos bombardeó la capital libia por el supuesto de que Gadhafi apoyaba a grupos integristas fanáticos que dinamitaron un bar de oficiales norteamericanos en Berlín. Luego, la voladura del vuelo 103 de Pan Am Airlines sobre Lockerbie (Escocia), en diciembre de 1988, generó confusas pistas acerca de la participación de dos libios en el atentado.
Las autoridades libias niegan enfáticamente la participación de espías de su país en el atentado y piensan que un grupo fundamentalista palestino o libanés hizo el "trabajo sucio" en Lockerbie. En abril de 1999, Gadhafi entrega a los supuestos "terroristas" al tribunal internacional de La Haya para dirimir responsabilidades, lo cual terminó la presión económica contra Libia. Sólo Estados Unidos mantiene el embargo al país del desierto.
Pero hay signos notables por cambios políticos en Libia. Y eso lo dicen los reporteros norteamericanos. Tras decaer el embargo de la ONU, la economía libia se recupera. Llegan los vuelos desde Europa, Africa y América con inversionistas o turistas. Las transnacionales petroleras jamás se han retirado de Libia. Cambiaron de nombre, pero los técnicos tejanos e ingleses colaboran en la perforación del oro negro en dicho país. Un magno plan de acueductos que bajan desde los nichos de ríos y oasis del Sahara, permitirá que el agua potable llegue a las costas mediterráneas y los pocos campos de agricultura.
Sólo falta que Gadhafi logre recuperar la confianza de la comunidad internacional, temerosa por el pasado violento integrista. Igual que Libia, otros países árabes como Irán, Siria y Pakistán buscan cambiar su percepción ante el resto de la Humanidad.